España, 09-12-2016

Recursos naturales e intifada: petróleo, fosfatos y resistencia al colonialismo en el Sáhara Occidental (III)

 La Intifada de Gdeim Izik: "El pueblo saharaui sufre mientras se saquea su riqueza”[4]


La Intifada de Gdeim Izik: “El pueblo saharaui sufre mientras se saquea su riqueza”[4]

Sáhara Occidental
Joanna Allan (1/10/2016)
La Intifada de Gdeim Izik: “El pueblo saharaui sufre mientras se saquea su riqueza” [4]
La protesta de Gdeim Izik del año 2010 ha sido descrita por Noam Chomsky como el comienzo de la primavera árabe. Fue “la mayor manifestación llevada a cabo por los saharauis” (Breika, int. pers., 31 de marzo de 2014) en la que entre 15.000 y 20.000 personas levantaron una ciudad de carpas en el desierto, a las afueras de El Aaiún.

Como destaca Wilson (2013, 91), si tomamos como guía las últimas estimaciones disponibles de la ONU relativas a la población adulta total saharaui en los territorios ocupados, que en 2000 era de 41.150 personas, se aprecia mejor la enorme escala de la protesta, en términos proporcionales (aunque la cifra que ofrece la ONU es conservadora). Además, como señala Wilson, la protesta de Gdeim Izik tuvo lugar en los márgenes temporales, geográficos y conceptuales de la primavera árabe (2013, 82).

Su carácter altamente organizado (el campamento actuó como una sociedad en pleno funcionamiento, con recogidas regulares de basura, atención médica, comités de negociación con las autoridades marroquíes y distribución de alimentos, agua y otros elementos esenciales) ilustra que los saharauis son “capaces de sobrevivir y organizarse sin ninguna necesidad de la administración colonial marroquí” (Lakhal 2014, com. pers.) Como sostiene Mundy, la fórmula del campamento en el desierto también estaba destinada a mostrar su solidaridad con los refugiados saharauis de Argelia (2011).

Dice uno de los administradores del campo que “el objetivo principal consistía, entre otras cosas, en detener la explotación masiva de los recursos del Sahara Occidental” (Activista entrevistado por Sahara Thawra 2012). Hassana Aalia, que ha sido condenada in absentia a cadena perpetua acusada de organizar el campamento [5], ve a la explotación de los recursos naturales como la razón principal para la aparición de éste: “Las multinacionales y la Unión Europea siguen robando nuestros recursos naturales, mientras que la población saharaui es cada vez más pobre, y sufre el aumento del desempleo” (Entrevista personal con Aalia, Zaragoza 26 de noviembre de 2014). La colega de Aalia Nguia Elhaouasi, que cumple actualmente una sentencia suspendida por su supuesto papel en el campo, afirma en este sentido que:

“El campamento de Gdeim Izik fue el resultado de toda esta presión contra la población saharaui. No tenemos derecho al trabajo. Hay muchos graduados, algunos incluso con un doctorado, pero ninguno de ellos puede conseguir trabajo. Y no nos beneficiamos de nuestros recursos naturales: la pesca, los fosfatos… Así que bajo tanta presión y sin derecho a nuestros recursos, el campamento fue un estallido.” (Entrevista personal con Nguia Elhaouasi, Zaragoza 26, de noviembre de 2014)

De hecho, los lemas comunes cantados en el campamento incluían, como se citó anteriormente: “El pueblo saharaui sufre mientras se saquea su riqueza” y “Ni vemos nuestros recursos, ni ellos nos ven” (Breika, ent. pers. 31 de marzo de  2014). Otra activista que vivió en el campamento afirma: “Gdeim Izik expresaba la preocupación por los problemas sociales y políticos, y por los recursos naturales del Sahara, de los que la gente saharaui no aprovecha” (Entrevista personal con Fatan Abaali, Agadir, 22.de abril de 2014)[6].  De hecho, cuando los saharauis comentan las actividades de las empresas petroleras y otras en su territorio, con frecuencia vinculan sus quejas a la situación socioeconómica de su población. Explica un activista:

“Nos centramos en los recursos naturales más que nada porque hay una gran cantidad de saharauis sin trabajo. Ellos ven como su pescado y su mineral va a parar a otros países, sin que ellos obtengan nada. Su territorio no es pobre, es rico, pero saharauis ni siquiera puede permitirse unas monedas para tomar un café o comprar cigarrillos.” (Entrevista personal con Ahmed Baba, Rabat, 28 de abril  de 2014)

Cuando escucharon, el 8 de noviembre de 2010, que las fuerzas de seguridad marroquíes habían rodeado Gdeim Izik y estaban procediendo a arrasar el campamento, activistas saharauis en El Aaiún prendieron fuego a las instalaciones del Ministerio de Minas y Energía marroquí, que alberga la ONHYM (Western Sahara Resource Watch 2013, 9). Desde entonces y hasta el día de hoy, activistas saharauis que viven en el Sahara Occidental ocupado y estudiantes saharauis que viven en el mismo Marruecos organizan regularmente manifestaciones contra las compañías petroleras que han firmado acuerdos con la ONHYM.

Cabe señalar que gran parte de estas protestas están protagonizadas principalmente por mujeres. En la cultura saharaui, la práctica política, en el sentido amplio de la palabra, se considera un rol femenino tanto como masculino, a la vez que el rol de las mujeres como madres y amas de casa les permite cierta flexibilidad en relación con el tiempo y el espacio para participar en las manifestaciones. Por otro lado, los hombres, debido a su rol masculino construido como sostén de la familia, a veces optan por evitar las formas públicas de protesta por temor a perder sus puestos de trabajo.

 ¿Por qué solo ahora los recursos naturales tienen una presencia preponderante?


¿Por qué solo ahora los recursos naturales tienen una presencia preponderante?

Volviendo a las formas de protesta contra la explotación de los recursos naturales, también se han reportado huelgas de hambre contra la industria petrolera (Western Sahara Resource Watch, 2013, 9), y hay abundantes testimonios de vídeo en YouTube en los que mujeres y hombres saharauis denuncian a las compañías petroleras individuales en árabe, inglés y español[7].

Los activistas saharauis, en los últimos años, han comenzado a establecer organizaciones centradas principalmente en la lucha contra la explotación de los recursos naturales, como el petróleo, por parte de empresas extranjeras. La  primera de ellas fue el Comité para la Protección de los Recursos Naturales del Sahara Occidental (CSPRON), fundado en 2006 en El Aaiún (Comunicación personal con Lahcen Dalil, vicepresidente de CSPRON, 18 de diciembre de 2014), seguido de la Liga Saharaui de Derechos Humanos y Recursos Naturales, fundada en 2011 en Bojador (ent. pers. con S. Khaya,  26.11.2014) y la Asociación para la Vigilancia de la Protección del Medio Ambiente y Recursos Naturales del Sahara Occidental, creada en El Aaiún en 2015 (ent. pers. con sus fundadores, el 25.4.2015). Otras organizaciones saharauis, como el Centro Saharaui para los Medios y la Comunicación, el Colectivo de Defensores Saharauis de los Derechos Humanos (CODESA) y Equipe Media, que en el pasado tenían un enfoque más amplio y más general han comenzado recientemente a centrar su atención en los recursos naturales a medida que aumenta la explotación de los mismos (ent. pers. con  Mohamed Brahim (seudónimo), El Aaiún, 25.8.2014; ent. pers. con Mohamed Mayara, El Aaiún 27.8.2014; ent. pers. con Ali Salem Tamek, Auserd, 12.12.2015).

De manera significativa, los líderes de CSPRON y la Liga Saharaui sufrieron un  acoso grave por parte de las autoridades marroquíes. Sidahmed Lemjayed, Presidente de CSPRON, fue condenado a cadena perpetua por su participación en el campamento de Gdeim Izik, en una farsa de juicio celebrada en Marruecos en 2013 (Human Rights Watch 2013). Sultana Khaya, fundadora y presidenta de la Liga Saharaui, está, en el momento en que redacto estas líneas, siendo tratada en un hospital especializado en España a causa de graves lesiones estomacales sufridas durante la tortura a que fue sometida. Antes había ya perdido un ojo por la tortura policial (Ent. pers. a S. Khaya, 26.11.2014). Otros miembros de la Liga Saharaui resultaron heridos por la policía en marzo de 2014, durante una protesta pacífica contra la asociación de exploración de petróleo Kosmos-Cairn (Western Sahara Resource Watch 2014).

Fuera de los territorios ocupados, el Observatorio Saharaui de Recursos Naturales (OSRN), una ONG creada en el Estado saharaui en el exilio en abril de 2013, y otra ONG conocida como SCAP, surgida también en los campamentos en marzo de 2015, pueden funcionar sin el obstáculo de la represión policial. Desde que OSRN y SCAP han comenzado a operar, han aumentado significativamente las protestas en los campamentos contra las multinacionales y los gobiernos que participan en la explotación de recursos naturales específicos. La más notable fue la protesta de octubre de 2015 contra la compañía energética británico-irlandesa San Leon, en el campamento de Auserd, en la que participaron unos 8.000 saharauis.[8]  Del mismo modo, el Polisario ha lanzado una ofensiva diplomática contra potenciales explotadores de su petróleo.

Además de denunciar en los medios de comunicación estas actividades, comprometiendo la participación tanto de las propias empresas como del Consejo de Seguridad de la ONU (Western Sahara Resource Watch, 2013, 9), el gobierno saharaui en el exilio ha comenzado su propio programa de emisión de acuerdos de garantías a favor de compañías petroleras, que permitirán a éstas explorar bloques petrolíferos costeros cuando el Polisario pueda acceder a los territorios actualmente ocupados por Marruecos[9], así como bloques en tierra en los territorios liberados del Sahara Occidental ya controlados por él[10].  De hecho, el Polisario es muy consciente de que los ingresos del petróleo podrían ser una importante fuente de financiación de un futuro Estado saharaui, y en mayo de 2014 adoptó un Código de Minería. Además, como han señalado Stephan y Mundy (2006, 31), al ofrecer los mismos bloques que Marruecos ha comprometido a otras empresas, el Polisario espera fomentar una batalla legal internacional.

Los actuales acuerdos entre las multinacionales del petróleo y la compañía estatal marroquí del petróleo, la Oficina Nacional de Hidrocarburos y Minas (ONHYM) van a ofrecer beneficios económicos mínimos a los saharauis. Por el contrario, las empresas petroleras pueden añadir legitimidad política y una financiación significativa a la ocupación por parte de Marruecos, creando al mismo otros obstáculos para el proceso de paz de la ONU, que muestra la complicidad en las violaciones de los derechos humanos contra el pueblo saharaui, y, si se descubre petróleo, agotando los recursos naturales de los saharauis, lo que significaría que éstos no obtendrían ningún beneficio al lograr la independencia. Los saharauis son cada vez más conscientes de estas implicaciones, y los especialistas en movimientos sociales sostienen que el poder político de los movimientos de resistencia está relacionado con su capacidad para aprovechar las oportunidades políticas y responder a las amenazas políticas (Tilly y Tarrow, 2007). Los saharauis califican la creciente explotación de sus recursos naturales de amenaza política creciente a su lucha por la independencia, y, por lo tanto, la soberanía sobre los recursos naturales se ha convertido en un objetivo estratégico de su resistencia. A través de sus protestas y campañas, los saharauis han puesto de manifiesto que las actividades de exploración y extracción de petróleo se llevarán a cabo sin su consentimiento, en contra de su voluntad expresa. Una vez más, en los territorios ocupados, en los que, como hemos visto, los activistas cumplen condenas de cadena perpetua y sufren la tortura por su resistencia abierta a la explotación de recursos, afrontan  los riesgos de una resistencia pública abierta, por cuanto son conscientes de la necesidad de que su resistencia sea observable por las empresas extranjeras.saharauis-de-fosbucraa-protestan-por-expolio-recursos-naturales

¿Por qué solo ahora los recursos naturales tienen una presencia preponderante?
Como ya he ilustrado anteriormente, los recursos naturales han estado en el centro de los sufrimientos del Sáhara Occidental tanto bajo el colonialismo español como el marroquí. Sin embargo, es sólo recientemente que los recursos naturales han comenzado a resurgir y convertirse en una exigencia clave en las protestas de los activistas saharauis, con la misma intensidad que en el período español. Como hemos visto, el movimiento de resistencia saharaui en los territorios ocupados por Marruecos ha evolucionado con el tiempo, centrándose primero en los derechos humanos y las demandas socioeconómicas (aunque en las acciones clandestinas la cuestión nacionalista siempre se planteó) y, a medida que el miedo retrocedía en la segunda intifada, últimamente sobre la independencia. Ahora, las demandas de los activistas se están ampliando aún más, y los recursos naturales están llegando a un primer plano. En palabras de Malainin Lakhal:

La resistencia pacífica siempre ha progresado gradualmente en función de las posibilidades que se ofrecían, y sus prudentes progresos se basaron en la experiencia pasada. Anteriormente, era peligroso mostrar sus opiniones políticas, y los militantes utilizaban reclamos sociales, económicos y culturales para crear un ambiente de resistencia en la sociedad. Ahora, pienso que estamos en una fase en que la lucha se sitúa a todos los niveles, de manera deliberada (Sr. Lakhal, comm. pers. 13 de mayo de 2014).

Algunos especialistas de los movimientos sociales afirmaron que los protagonistas internacionales pueden ser valiosos aliados para los militantes de la resistencia (McAdam 1998,257; Ghalea 2013,259). En el caso del Sahara, un mayor interés por los recursos naturales en los movimientos de solidaridad a escala internacional suscitó paralelamente entre los militantes saharauis una mayor toma de conciencia (M.Mayara, entrevista personal, 27 de agosto de 2014). Como lo explicó una mujer saharaui,  «Hasta hace poco tiempo no éramos conscientes de la magnitud de los saqueos, y sólo ahora comenzamos a concentrarnos en la cuestión» (Zahra Taleb (seudónimo), conversaciones personales, campo de Boujdour, 9 de diciembre de 2015).

Cuando se trata de investigar sobre las actividades de las compañías extranjeras vinculadas a la explotación de los recursos naturales, los militantes de los países del Norte a menudo están mejor situados que los Saharauis que viven en los Territorios Ocupados, esto por varias razones. En primer lugar, cuando las compañías y los gobiernos extranjeros publican información relativa a sus proyectos en el Sáhara Occidental, tienden a hacerlo en inglés, lengua poco hablada por los habitantes saharauis de los Territorios Ocupados. En segundo lugar, los grupos solidarios del Norte gozan de un acceso a Internet mucho más fiable que los Saharauis. En tercer lugar, es mucho más fácil ejercer presión sobre una compañía nacional para un residente o un ciudadano del país interesado: se puede tener acceso a la compañía y a sus accionistas, y recurrir a su diputado. Por último, los grupos internacionales no sufren represión violenta por parte de las autoridades marroquíes, y es más probable  que tengan los recursos materiales necesarios para ejercer una presión. Por todas las estas razones, el movimiento internacional de solidaridad estuvo en condiciones de desempeñar un papel clave en las primeras fases del combate contra las actividades de las compañías petrolíferas en el Sáhara Occidental.

Joanna Allan

Joanna Allan

Fuente:
Tlaxcala.

N. de la R.
Joanna es actualmente Presidente de Western Sahara Resource Watch, una red internacional de activistas y organizaciones en más de 40 países que trabajan en solidaridad con el pueblo saharaui para poner fin al saqueo de los territorios ocupados del Sáhara Occidental. Desde octubre de 2013, que ha sido una estudiante de doctorado de la Universidad de Leeds, donde enseña la historia española. Antes de esto, Joanna trabajó en Acción Nacional de Energía (2012-2013), Consorcio del Reino Unido sobre el SIDA y el Desarrollo.
La traducción es de S. Seguí-María Piedad Ossaba.
El texto ha sido editado por Fausto Giudice.

Notas
[5]  Los saharauis encargados de la organización del campamento aseguran que éste surgió en gran parte de un modo orgánico y no jerárquico, si bien una serie de activistas jóvenes asumieron un papel de liderazgo en la administración los diferentes aspectos del campamente y organizaron los comités necesarios a este fin.
[6] Ali Salem Tamek, uno de los líderes no oficiales de la resistencia en los territorios ocupados, afirma asimismo que los recursos naturales estaban en el corazón de las protestas de Gdeim Izik, al igual que los participantes de los grupos de discusión en Agadir (22.4.2014) y Marrakech (23.4.2014). (Conversación personal con Ali Salem Tamek, en el campamento de Auserd, Argelia 12.12.2015.)
[7] Véanse algunos ejemplos en www.wsrw.org.
[8] Véanse estas grabaciones de la protesta: https://www.youtube.com/watch?v=mChmF9tzHag. Sitio visitado por última vez el 04.01.2016
[9] Véase el apartado de petróleo y gas de la página web de la RASD: http://www.sadroilandgas.com.
[10] Para más información sobre este programa de acuerdos, véase Kamal (2015)


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