España, 27-04-2017

El Gobierno optó por la Docencia

Soraya Sáenz de Santamaría, Vicepresidenta del Gobierno

España
José Luis Heras Celemín (16/2/2017)
«Ojo con la ‘encontrada’ Soraya-Rivera. Puede ser reveladora.» Y lo fue.

Como es habitual en las Sesiones de Control al Gobierno, la número 27, del 15 de febrero, en su apartado IV se dedicaba a las Preguntas que hacen los Grupos Parlamentarios. A primera vista y más interesante que las hechas al Presidente del Gobierno, la más atractiva parecía la número 4, de Albert Rivera a la Vicepresidenta, «¿Piensa el Gobierno impulsar la modificación del sistema de nombramientos del Tribunal Constitucional a fin de garantizar su independencia?».

El motivo de interés era doble: Para comparar a Rivera con Inés Arrimadas y Soraya SS, las dos mujeres que, políticamente, más debieran interesarle. Y para ver la forma en que Soraya SS iniciaba el camino del PP y debatía con él a estas alturas de la legislatura. Presente la intervención de Arrimadas en el Parlament de Catalunya sobre los nombramientos del TC y la rentabilidad política que ‘le había sacado a la pregunta’, era momento de ver si Rivera estaba o no a la altura de su compañera de partido. En cuanto a la vicepresidenta, conocidos su verbo y su situación, el momento parecía tan singular que, preparando la sesión, un periodista había ‘WhatsAppeado’ a un compañero «ojo con la ‘encontrada’ Soraya-Rivera. Puede ser reveladora».

Y lo fue. Pero no adelantemos acontecimientos y vayamos paso a paso para ver hasta dónde llega la voluntad docente del Gobierno:

Paso 1.- Si hacemos contabilidad con el número de preguntas vemos que se hacían 17 y que fueron ‘otorgadas’ a: Grupo Socialista 6. PP y Podemos 3 cada uno, Ciudadanos 2, y 1 a Esquerra Republicana, Grupo Parlamentario Vasco (EAJ-PNV) y Grupo Mixto. Las conclusiones son obvias: Al GS se le da un protagonismo que lo convierte en principal. El PP aprovecha posición para usar 3 que restan protagonismo a quien no interesa. Podemos se queda sin posibilidad de ‘confrontar con el Gobierno’ al nivel máximo de Presidente o Vicepresidenta. Ergo, primera enseñanza: reparto según escaños y ‘fijación de posiciones; cada uno en su sitio’.

Paso 2.- Hernando, el portavoz socialista, le preguntó al Presidente del Gobierno por su entrevista con Donald Trump. Rajoy podría haber hecho de casi todo, desde un roto en la figura de Hernando hasta un descosido al PSOE. Sin embargo, optó por dar la segunda lección: Puso al PSOE en la posición de ‘partido de gobierno’ con un «usted hubiera hecho lo mismo».

Paso 3.- Rufián, de ERC, se interesaba por la ‘judicialización del proceso catalán. Rajoy, maestro tajante, dio la tercera lección: «Una cosa es el debate político y otro el cumplimiento de la ley…todos sometidos a la ley».

Paso 4.- Ocurrió en la ‘esperada’ respuesta de Soraya SS a la pregunta de Rivera sobre los nombramientos de los miembros del TC. Ese-ese (SS), recordó alguien en la tribuna de prensa a la policía nazi. Soraya podía entrar a saco ante la simpleza. El motivo, citado en el Parlament por Arrimadas había sido útil para poner al aire las vergüenzas de los convergentes que participaron en nombramientos pasados en el TC y ahora no pueden por estar en el Grupo Mixto, pero llevarlo al Congreso de los Diputados sólo valía para mostrar postura y la fiabilidad, también fidelidad, de quien apoyó la investidura. Soraya optó por ‘no hacer sangre’ con trato docente y afirmación de parvulista: «Garantizamos la independencia del TC… Al Presidente del TC no lo elige el Gobierno, ni los partidos políticos, sino sus compañeros en el TC…, Un tribunal competente que está formado por 5 magistrados, 5 catedráticos y 1…». En eso quedó la pregunta que podía hacer daño: en una respuesta docente. Algunos lo entendimos como lección y el simple rapapolvo que fue; pero Rivera, acaso escocido, no lo vio así. Ese pudo ser el motivo de su comparecencia voluntaria ante la prensa en el Salón de Pasos Perdidos para tratar de justificar el porqué de lo que no había sido un desaire, sino una simple lección del gobierno: La Cuarta de la mañana.

Albert Rivera.

Paso quinto.- Y último. Tuvo lugar en el hall del edifico anexo al Palacio. Por allí se dejó caer, camino del garaje y con la voluntad de los que se dejan abordar, alguien tan intelectual y personalmente especial como Álvaro Nadal, ministro de Energía, Turismo y Agenda Digital. Con pantalón de panilla claro, campechano, cercano, profesor condescendiente que busca la distancia corta, no se entretuvo, empleó el tiempo en tratar de explicar a la Prensa la realidad de la energía en España. Había accedido a la tribuna para contestar tres preguntas (las 12, 13 y 14) sobre energía, dos relacionadas con la central de Garoña y otras sobre los precios, y parecía no contento con lo contestado y puede que no bien explicado ni entendido. Acaso por eso, se detuvo, se dejó abordar y se explayó. Uno a uno fue exponiendo conceptos, formas de energía, precios, historias pasadas, ofertas, imposibilidad de almacenar la energía, inversiones, necesidades, empresas energéticas, eólicas, renovables, energía hidráulica, nuclear, porcentajes…Hasta encontró momento para dejar caer que «el tiempo que históricamente se tarda en amortizar a un ministro de energía (3 – 3,5 años)». Se le insinuó la posibilidad de que su ministerio hiciera un libro blanco, para que sirviera como texto de enseñanza. Se evadió con una afirmación que pretendía ser afable: «eso podéis hacerlo vosotros. Ahí la prensa puede ayudar llevando a la sociedad la realidad y lo que ocurre».

Con eso terminó la mañana. Después del periodo dedicado a actividades partidistas ajenas al parlamento, el día y la Sesión de Control al Gobierno se podía haber usado para otros fines. Pero la Oposición estuvo como estuvo (floja y deslucida) y el Gobierno optó por la docencia.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826