España, 26-03-2017

Sesión de control al Gobierno mocha

Sesión de Control al Gobierno.

España
José Luis Heras Celemín
(9/3/2017)
Mocha. Sin punta. Desacertada. Conducida ‘del ronzal, con la locución adverbial que define el modo de hacer de quien usa bridas y ronzales, para manejar y conducir asuntos.

Dada la actualidad, la Sesión número 32 del Pleno del Congreso de los Diputados podía haber sido de las que merecen releerse en el Diario de Sesiones. Hace unas horas, 48, el Presidente del Gobierno había asistido a una reunión en el Palacio de Versalles (Francia) invitado por el presidente francés François Hollande, para reunirse con la alemana Angela Merkel y el italiano Paolo Gentiloni. Todo el mundo sabía que el motivo de la reunión era «impulsar el proyecto europeo en momentos en que éste se ve desafiado por el “brexit” y el auge de los populismos…, días antes del Consejo Europeo de los próximos 9 y 10 de marzo», según explicaba el diario español La Vanguardia. Y que Francia, Italia, Alemania y España, los países más poblados de la Unión Europea, se habían pronunciado por lo que la Agencia EFE había difundido como noticia: «Se decantan en principio por una Europa a varias velocidades que permita avanzar a aquellos que quieran mayor colaboración en ciertos ámbitos prioritarios».

Ese es el futuro inmediato que importa (o debe importar) en la UE y en la vida nacional: La velocidad que vaya a existir en el futuro europeo. Y esa era la realidad que hoy debiera haber sido objeto de atención en el Congreso de los Diputados. Aunque únicamente hubiera sido para que la soberanía nacional, que reside en los electos por el pueblo, hubiera tomado conciencia de lo que se va a tratar en el Consejo Europeo de mañana y pasado-mañana.

En esta situación, hubiera sido apropiado que, de acuerdo con las normas, el Presidente del Gobierno hubiera pedido una Comparecencia ante la Cámara para dar cuenta de lo tratado en el Palacio de Versalles. También para que hubiera recogido las ideas y sugerencias de los grupos políticos que tuvieran algo que aportar.

En lugar de eso, la Sesión Parlamentaria se dedicó a las Preguntas hechas al gobierno (19) y a las 3 Interpelaciones urgentes presentadas sobre: ‘Modelo de contratación del personal investigador’ (Grupo Socialista), ‘captación y recuperación de talento en el contexto del Brexit y la Presidencia de Donald Trump(Grupo Ciudadanos), y ‘situación de discriminación de las personas LGTBI, especialmente las mujeres’ (Grupo Parlamentario Confederal de Unidos Podemos-En Comú Podem-En Marea).

¡Toma castaña! – se oyó al salir, cuando el aire de la calle oreó los folios que entrega la Secretaría de Estado de Relaciones con las Cortes con un Orden del Día enriquecido con notas a vuela pluma y garabatos rápidos.

Lástima de realidad. Una realidad propia del modo de hacer de quien usa riendas, bridas y ronzales, para manejar y conducir asuntos. Unos asuntos embutidos en Reglamentos que deben admitir correcciones urgentes; y ceñidos, a unas normas que deben respetar la necesidad de no hurtar al Parlamento la capacidad de conocer, opinar y decidir sobre lo que importa. También disgusto. Por lo que pudo ser, no es y puede que no sea si nadie se aplica en la tarea de hacer que la política abandone las miserias partidistas y ascienda hasta el superior ras social del pueblo.

¿Responsables? Todos. Todos los que, conociendo la realidad, pudieron conectar con ella y llevarla al Parlamento. En primer lugar el Presidente del Gobierno, seguido de líderes, portavoces, parlamentarios, asesores, y todos los que tienen capacidad para hacer algo. Sólo se salvan los funcionarios de la Cámara, que hacen su ‘función’, los periodistas que cuentan lo que ven (si pueden) y los mindundis, si es que existen dentro o fuera de la Cámara y del Diccionario de la RAE.

Por eso la Sesión, y lo que siguió, se redujo a lo que fue: Un  vaporcillo sobre Investigaciones judiciales al Presidente del Gobierno murciano, hechas ‘con intención’, de socialistas (Hernando) y C’s (Rivera). Inquisiciones sobre el cambio de Fiscales, del socialista Sicilia Alférez (ante el ministro de Justicia) oliendo a poca cosa. Aromas con ‘pretensiones’, como parte de un pacto múltiple y difuso (de PSOE, C´s, PODEMOS, alguno más. Y PP, Sí, también PP) con claves que hay que entender (si existen y admiten entendimiento). Intervenciones laudatorias, de botafumeiro, en las preguntas de populares (García Hernández, Quintanilla Barba, Albaladejo Martínez, Alonso Díaz-Guerra) a ministros (De Asuntos Exteriores y Cooperación; Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; Fomento) Y el intento, esperado, de ‘la sustituta de Errejón (Montero Gil), empeñada en ‘liar bronca’ a cuenta de la que llamó ‘mafia del canapé’ que merece reseña aparte.

Y es que, con su intervención, (sin documentar, mal estructurada y peor expuesta) la diputada de PODEMOS consiguió unos resultados que lamentaba algún miembro de su propia coalición: Tiene una capacidad oratoria ínfima, mucho menos que Íñigo. Su inteligencia merece las críticas que recibe dentro y fuera. Ha intentado sacar tajada con la «simpleza de una frase sobre hechos que hay que demostrar».

La mañana no dio para más: Alguna comparecencia en Sala de Prensa. Conversaciones de pasillo, acaso buscando intoxicar. Postureo que nadie cree. Comentarios sobre la realidad murciana con mociones de censura que se anuncian sobre pactos y azares partidistas y judiciales. Y la idea-frase de un diputado, al comienzo de la Sesión de Control, atribuida al Presidente del Gobierno: «A mí, que me registren».

Todo en ‘lugar de’. Hoy era día de olvidarse de papeles, de copiar del parlamentarismo inglés. Y de hacer ACTIVIDAD PARALAMENTARIA, con mayúsculas. Pero hoy la Sesión resultó mocha. Todos contribuyeron a ello, desde el Presidente Rajoy, que pudo enderezar la situación y no lo hizo, hasta el último orador.


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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826