José Manuel González Torga (9/5/2010)
A finales de 1995 -el 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes- se celebró el centenario de la primera proyección pública de los hermanos Lumière, en París, en el Salón Indien -antigua sala da billares- del Grand Café, en el 14 Boulevard des Capucines.
En mayo de 1996, con ocasión de las fiestas de San Isidro, patrono de Madrid, fue conmemorada la efeméride española. En Lisboa, el espectáculo con el cinematógrafo Lumière data de febrero de 1897, si bien el 18 de junio de 1896 fue exhibido, en el Real Coliseo de la Rua da Palma, el animatógrafo, en la versión teatrógrafo de W.R.Paul.
No obstante el amplio reconocimiento de tales hitos, la polémica y el revisionismo ha venido alcanzando a distinta
s facetas de los tiempos primitivos del cinematógrafo. Una serie de verdades oficiales han sido cuestionadas en debate abierto. Conviene por tanto, sin ánimo iconoclasta, traer a colación datos y elementos de juicio para su consideración por el lector.
La destacada personalidad y discutibles comportamientos de Thomas Alva Edison -apoyado en sus cuasi-negros de la invención, en la Banca Morgan, y en sus expeditivos métodos frente a los competidores, aportó, entre cientos de patentes, la del kinetoscopio (1893). Pero ese aparato, debido fundamentalmente a un empleado de Edison, llamado William K.L. Dickson (nacido en Francia, en 1860), era un artefacto que requería asomarse a una mirilla para