España, 15-08-2018

Sin Acritud…

Padre, confieso que he pecado

Alberto Montero Soler (22/3/2008)

Había leído casi de todo -que no casi todo- sobre la globalización. De verdad. Casi de todo.

De esa forma me había dado cuenta de que, en relación con la globalización, una cosa y su contraria son fácilmente defendibles y basta con tomar los datos de una u otra fuente o aplicarles un método econométrico u otro para los resultados se adecuen a la hipótesis de partida y asunto zanjado. Y eso cuando se utilizan análisis cuantitativos, porque cuando el análisis no baja a ese árido terreno lo que prima en la mayor parte de las ocasiones es una imaginación desbordada que no suele casar bien con la tozudez de los hechos.

Pues bien, esta mañana me acabo de llevar la sorpresa de que había algo que ni había leído ni se me había pasado por mi fértil imaginación (prueba evidente de que ésta no es tan feraz como yo creía).

Dice el obispo Gianfranco Girotti, que es director del Penitenciario Apostólico (¡juro por Dios que lo primero que me vino a la cabeza fue que ahí es donde deben tener encerrado a tanto pederasta suelto como circula en su gremio y que este señor era su alguacil! Pero se ve que no porque después ya me he enterado de que es algo así como el Ministerio de Conciencia e Indulgencias del Vaticano), que la lista de pecados hay que revisarla e incluir una serie de nuevas formas de lo que la Iglesia Católica ahora llama pecados sociales.

¿Que cuáles son esas formas? Dice Girotti que “Uno no ofende a Dios sólo al robar, blasfemar, o desear la mujer del prójimo (…) sino también cuando uno daña el medio ambiente, participa en experimentos científicos dudosos y manipulación genética, acumula excesivas riquezas, consume o trafica con drogas, y ocasiona pobreza, injusticia y desigualdad social”. Y termina diciendo que los curas deben tener en cuenta “los nuevos pecados que han aparecido en el horizonte de la humanidad como un corolario, de este proceso imparable que es la globalización”. ¡Ahí queda eso!

No me negaran que el tema en cuestión no tiene bemoles. Y es que a poco que uno se haga cuatro preguntas llega a la conclusión que de ésta no se salva ni Dios y estamos todos condenados.

Y es que a mí, a bote pronto, lo primero que se me han ocurrido han sido preguntas. Total, si ya sabemos que quienes están en posesión de la Verdad Revelada son ellos y que, por lo tanto, son los amos de las respuestas, para qué perder el tiempo en buscarlas por cuenta propia. Me basta con que me aclaren mis interrogantes y yo ya decidiré después qué hago con mi alma.

Así que ahí van algunas de mis dudas, por si alguien me las pudiera responder.

Aunque, primero y a poder ser, necesitaría de una aclaración terminológica: ¿qué son “experimentos científicos dudosos”? ¿Los que no se sabe si van a salir bien? ¿Los que pareciera que no son objeto de ciencia sino de brujería? Y, de ser afirmativa la respuesta en este segundo caso, ¿debemos restaurar el Tribunal de la Santa Inquisición? Y, ya puestos, ¿podemos reclamar que la sede esté en España que ya en sus tiempos se nos dio muy bien lo de torturar herejes?

Además, y siguiendo con los nuevos “pecados sociales” asociados a los avances de la ciencia, también me asaltan las dudas en relación a las manipulaciones genéticas. ¿Significa esto que Monsanto, por ejemplo, es una empresa pecadora? De hecho, -y ése es el problema de las preguntas, que una te lleva a otra-, ¿pecan las empresas? ¿Hay un cielo y un infierno para las empresas?

¿Son pecadores los gobiernos que impulsan la investigación, producción y comercialización de transgénicos? ¿Pecan los gobiernos o todo el peso de la culpa recae sobre su ministro de Agricultura? ¿O será que todo el país es pecador por haber elegido a ese gobierno?

¿Peca Estados Unidos cuando le vende maíz transgénico a México? ¿Pecan los productores canadienses de salmones transgénicos? ¿Peca Brasil por sembrar soja transgénica y venderla en el resto de América Latina?

Y ya que hemos llegado a Brasil podría comenzar ahí mi ronda de dudas sobre los pecados ambientales. ¿Son pecadoras las industrias madereras que estás desforestando el Amazonas? ¿Es Lula un pecador por permitirlo? ¿Estará condenada al infierno Repsol-YPF en Bolivia por todos los atropellos cometidos en las zonas en donde viven sus pueblos originarios? ¿Qué ocurrirá con el capitán del Prestige por permitir que se le hundiera el barco frente a las costas gallegas? ¿Y con las autoridades que le impidieron entrar a puerto y contribuyeron a extender la mancha de crudo por toda la Costa da Morte? ¿Habrá un infierno cubierto por la contaminación para los pecadores contra el medio ambiente o los enviarán a limpiar los desperdicios que pudiera haber en el paraíso?

Aunque mis principales dudas están relacionadas con los pecados sociales más cotidianos, los del día a día, que, a fin de cuentas, son los que más nos afectan. Aquí mis dudas son muy personales, lo advierto, así que quienes tengan otras que se pongan a la cola que yo llegué primero.

Por ejemplo, el día que mi sueño se cumpla y me toquen varios millones de euros en el sorteo de la lotería (cosa que ya, de por sí, sería un milagro porque nunca compro), ¿me convertiré en pecador por acumular excesivas riquezas? ¿Qué son excesivas riquezas? Las que tienen Bill Gates, Forbes o Buffet y todos los que aparecen en la famosa lista de la revista Fortune parece que está claro que sí, pero ¿y las que posee el Vaticano? ¿Son excesivas? ¿Se refiere sólo a fortunas personales o también incluye las corporativas? Porque lo normal es que todos esos ricos no tengan sus fortunas a su nombre así que volvemos a lo de más arriba, ¿pecan las empresas de los ricos o sólo las de los pobres?

Y una duda que me acaba de asaltar, ¿es posible pecar desde un paraíso, aunque sea fiscal? ¿Se puede pecar desde Liechtenstein, Andorra, Gibraltar o Mónaco?

También me preocupa la cuestión del consumo de drogas porque, claro, todo depende de quién haga la lista de lo que se consideran drogas y de lo que no para que la cosa cambie mucho. ¿Son drogas todas las sustancias que generan adicción? ¿Fumar y beber serán pecado o porque son drogas cuya producción y tráfico controlan los Estados ya dejarán de serlo a los ojos de Dios?

¿Es droga el alcohol? Y dentro de los alcoholes, ¿también el vino con el que santifica la misa o sólo los destilados? ¿Peco cuando me tomo un gintonic en mi playa preferida mientras disfruto de un atardecer? Y cuando estoy en La Paz y masco hojas de coca para sobrellevar lo mejor que puedo el mal de altura, ¿también estaré pecando?

Y finalmente llegamos a la madre del cordero: la Iglesia Católica también va a considerar pecadores a quienes ocasionen “pobreza, injusticia y desigualdad social”. ¿Y cuándo lo que genera ese malestar no es una persona o una empresa sino el conjunto del sistema capitalista? ¿A quienes enviarán entonces al infierno? ¿Habrá sitio para todos? Banqueros, directores de transnacionales, presidentes de gobiernos, mercaderes, traficantes, capitalistas, inversores internacionales, instituciones financieras y comerciales multilaterales, especuladores, empresarios sin escrúpulos… ¡todos al infierno!

Es más, la propia lógica del sistema, basada en la avaricia y el egoísmo ya podía haber sido condenada por pecaminosa desde el propio momento de su nacimiento. ¿Por qué han esperado tanto? ¿Será que ahora están cada vez más fuera del negocio? O, lo que sería aún más preocupante, ¿será que se han vuelto socialistas? Porque si no, aquí no hay quien entienda nada.

En fin, me gustaría ser poseedor de alguna certeza y no de tantas dudas pero hoy, como los niños pequeños que están descubriendo el mundo, sólo puedo alzar mis preguntas ante el Padre y espera a que alguno de los iluminados que hablan en su nombre me responda. ¿Será mucho pedir?

N. de la R.

Este artículo se publica gracias a la gentileza del autor, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, y miembro de la Fundación CEPS, que también pueden ver en La Otra Economía.



La estrategia de Zapatero y el éxito de las “maniobras calibradas” ¿Tiene el Partido Popular motivos para festejar?

Ismael Crespo (14/3/2008)

Más allá de las lecciones que deban sacar los partidos nacionalistas y la izquierda comunista (IU) ante la pérdida de votos a favor del PSOE, lo único válido a día de hoy es que las elecciones generales en España sólo tienen un ganador: José Luis Rodríguez Zapatero. El PP, si bien ha ampliado su presencia parlamentaria, es hoy más oposición que hace cuatro años. Los estrategas de Mariano Rajoy han fracasado.

 

LOS RESULTADOS ELECTORALES DEL 9-M han corroborado todas las tendencias de orientación de voto que se habían manifestado de manera clara desde fines del otoño de 2007. El PSOE, en un escenario de participación similar al de 2004, vencería en los comicios por una distancia de entre 3 y 4 puntos.

 

La única sorpresa que deparó la jornada fue el hundimiento electoral de los principales socios del gobierno socialista durante esta legislatura: la izquierda comunista y los independentistas catalanes perdieron más de la mitad de su fuerza parlamentaria. “¿No será que los posicionamientos que algunos consideran fruto de la inmadurez del líder socialista sean en verdad maniobras altamente calibradas?” El abrazo del oso funcionó con precisión.

 

Hay aún quien piensa que el presidente del gobierno y su equipo se manejan al azar de los acontecimientos, que se dejan llevar en cada ocasión por una posición, o la contraria, y que, como expresó Rajoy en los debates televisivos, mantienen opiniones distintas según sean los tiempos políticos. Quizá sea verdad, pero no lo parece tanto a la vista de los resultados obtenidos, sobre todo en Cataluña y el País Vasco.

 

Que el PSOE gana las elecciones nacionales gracias a sus apoyos en una Andalucía subsidiada por el resto de las comunidades es de sobra conocido. Pero en esta ocasión, además, se sumó su excelente rendimiento en Cataluña y en el País Vasco. ¿No será que los posicionamientos que algunos consideran fruto de la inmadurez del líder socialista sean en verdad maniobras altamente calibradas?

 DOS DISCURSOS, UNA ESTRATEGIA Y SENDOS RESULTADOS

“Quizá crea el líder popular que para 2012, su niña (Victoria Esperanza) ya estará más crecidita”. El discurso de patriotismo constitucional que manejó el PP durante la legislatura parece que ha tenido éxito en aquellas comunidades donde la presencia de partidos no nacionales es pequeña o inexistente, Madrid, Comunidad Valenciana, Murcia, mientras que la versión alternativa de ese mismo discurso, la manejada por el Partido Socialista, ha tenido éxito precisamente en el País Vasco y Cataluña.

 

Si la negociación con ETA y la aprobación del Estatuto de Cataluña reforzaron el discurso del PP y su éxito en las “Quizá Rajoy sea más sensato la próxima vez que se rodee de analistas electorales que ya erraron en su lectura de las encuestas en 2004”, comunidades sin presencia de partidos no estatales, esos mismos procesos políticos parecen haber mejorado la posición de los socialistas en aquellas comunidades autónomas con presencia de importantes fuerzas nacionalistas.

 

No es probable, aunque así seguramente lo interpreten los analistas más afines a la derecha, que la brecha territorial haya perdido fuerza en estas elecciones.

 

Lo que seguramente es más preciso, es que parte del imaginario nacionalista, en el ámbito de la izquierda, bien pueda expresarse en esta ocasión en un voto hacia el partido socialista.

 UN GANADOR Y MÁS OPOSICIÓN

“Ninguno de los asesores de Rajoy salió al balcón de Génova la noche del domingo, aunque, para qué: son de los que siguen pensado que su realidad es la de todos”. Más allá de las lecciones que deban sacar los partidos nacionalistas y la izquierda comunista de estas elecciones, que dicho sea de paso, serán pocas (el líder de IU dimite y advierte que ya no se presentará a coordinar la coalición, mientras su grupo en el País Vasco sigue apoyando a alcaldes que no condenan el terrorismo), lo único que parece válido a día de hoy es que las elecciones sólo tienen un ganador: José Luis Rodríguez Zapatero.

 

¿Y Rajoy? Pues los populares parecen contentos, han aumentado su cuota parlamentaria, y parecen felices siendo más oposición que hace cuatro años. Inexplicable. Quizá piense el líder popular que para 2012, su niña (ya bautizada como Victoria Esperanza) ya estará más crecidita. O quizá, lo dudo, sea más sensato la próxima vez que se rodee de analistas electorales que ya erraron en su lectura de las encuestas en 2004, o de asesores de imagen que le venden una niña que ya parece haberse paseado por medio mundo (quizá no sea tan niña como pensábamos), o de consultores que sin haber oído en su vida a un inmigrante le quieran hacer un contrato de integración.

 

Ninguno de ellos salió al balcón de la calle Génova la noche del domingo, aunque, para qué: son de los que siguen pensado que su realidad es la de todos. Una vez más, se equivocaron.

 N. de la R.

Ismael Crespo Martínez es Doctor en Ciencias Políticas y Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Es Profesor Titular de Ciencia Política en la Universidad de Murcia y Director del Departamento de Comunicación Política e Institucional del Instituto Universitario de Investigación Ortega y Gasset. Ha trabajado como consultor para universidades, instituciones y gobiernos regionales y nacionales en España, México, Argentina, Brasil, Costa Rica y Perú. En la actualidad es asesor principal de la Escuela Electoral del Perú y Director del Doctorado en Política y Gobierno de la Universidad Católica de Córdoba, Argentina. Entre 1997 y 1999, fue Director de Investigación del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). En 2000 fue nombrado Director General de Universidades del gobierno español, y posteriormente, en 2002, creó y dirigió la Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación.

 

Este artículo se publica gracias a la gentileza del autor y de Safe Democracy.



Cuando alguien que no es socialista apoya a otro que tampoco

Aristarco (5/3/2008)
Felipe González, ya sin necesidad de que le pinten canas en las patillas, con más kilos y más dioptrías, se incorporó a la campaña electoral. No se sabe si para bien o para mal de Zapatero.

¿Pero es que González sigue siendo socialista, si es que lo fue algún día? Uno creía que ya habría abjurado, incluso formalmente. Desde luego, se entendía que lo había hecho de facto.

¿No basta con elegir libremente, desde el status de expresidente del Gobierno -que solventa cualquier necesidad de futuro– entrar al servicio del hombre más rico del mundo, para deducir que se reniega del socialismo? Resulta insólito que un militante de izquierdas opte por ser el abrepuertas de Carlos Slim para que el sirio-libanés de México haga grandes negocios por Hispanoamérica, Marruecos, Irán, etc., etc.

Felipe González evidencia una tendencia incoercible por el vil metal. Si aún no queda claro, recordemos que, en sus ratos libres, practica el hobby manual de hacer joyas. Su imperativo vital no parece que sean los famélicos del Tercer Mundo, sino las plusvalías, si se tercia a costa de esos mismos hambrientos.

Lo peor de todo, sin embargo, no es él, dando mítines de campaña, sino los afiliados del PSOE, jaleándole, mientras Slim le ha dado unas cortas vacaciones. Claro, si el presidente del futuro gobierno español sigue siéndole favorable, mejor que mejor, de cara al porvenir.

Felipe González
empezó la legislatura poniendo a caldo a Zapatero; pero, luego, según aseguran observadores internacionales, mediante los buenos oficios de Trinidad Jiménez, situada en la órbita iberoamericana, cambiaron la tornas y llegó la aproximación.

Facilitó las cosas el hecho de que, si Felipe González no presenta síntomas de socialista, Zapatero tampoco.

La horquilla de remuneraciones entre los obreros y los ejecutivos cada vez se abre más, mientras crecen los beneficios de la banca y las multinacionales. Sólo se recomienda y se frena la subida de los salarios, porque se consideran la clave de la inflación, ¡Vade retro!. Subir mucho a minorías, no descabala; lo que horroriza a estos socialistas nominales es subir a las mayorías, aunque sea poco.

¿Qué fue, a todo esto, de otros adláteres de González?. Boyer, que rompió diques de los alquileres, que protegían a los inquilinos, pasó al mundo empresarial de las Koplowitz. Luís Solana recaló en la telefonía, incluidas las líneas eróticas. Carlos Solchaga se enroló con medios de comunicación social del Opus. Javier Solana hizo piruetas desde las manifestaciones contra la OTAN, en Torrejón de Ardoz, hasta el pilotaje de la misma organización defensiva-ofensiva y, desde luego, capitalista; Narcís Serra encabeza la segunda Caixa catalana.

¿Es que no hubo socialistas auténticos? Por supuesto; pero Luís Gómez Llorente se alejó hacia su profesión pedagógica, con la corriente Izquierda Socialista; y Pablo Castellano fue expulsado del PSOE. Ahora el veterano socialista andaluz Alfonso Lazo recomienda no votar a Zapatero, lo mismo que hace en Madrid su antiguo mentor, escaldado después de haberle conocido de cerca: José Luís Balbás. Y la combativa Rosa Díez ha montado un partido extramuros de la organización que maneja el talludo alumno de Derecho, José Blanco (“Pepiño”).

¿Qué diría Pablo Iglesias, trabajador de las Artes Gráficas, puritano y fundador del Partido Socialista Obrero Español, si contemplara los derroteros seguidos por González y Zapatero?. Probablemente sentiría espanto. De poco le valdría la explicación de adaptarse a los tiempos. En los genes del PSOE no figuraba la formación de guías de capitalistas, de aficionados a la joyas, ni el sustituir las reivindicaciones socioeconómicas de los trabajadores, por matrimoniar –eso sí, gratis et amore– a personas del mismo sexo. Pues, ¡hala!, a buscar otra denominación, porque de Socialista y de Obrero, nada. Y de Español, menos aún si cabe.



Dieterich y el análisis “científico” de la inflación en Venezuela

Alberto Montero

Alberto Montero

Sin Acritud…
Alberto Montero Soler (15/2/2008)
El reciente artículo de Heinz Dieterich, “Política económica y discursiva suicida del gobierno venezolano Política económica y discursiva suicida del gobierno venezolano”, sobre la situación de la economía de ese país y, más específicamente, sobre el problema de su elevada tasa de inflación y los problemas de desabastecimiento existentes no ha podido menos que causarme sorpresa por diferentes motivos que iré desgranando a lo largo de este texto.

De entrada, quisiera advertir que coincido con él en determinados aspectos que señala en su artículo pero que no van más allá de lo meramente descriptivo: el nombramiento de ministros improvisados y con escasa formación específica para carteras importantes (a lo que añadiría la alta rotación que viene produciéndose en esos ministerios con lo que ello implica en términos de falta de continuidad de los



Si es que nunca aprenderemos…

Alberto Montero Soler (11-2-2008)
Resulta cuando menos curioso en un momento de crisis financiera como el actual encontrarse en la prensa con noticias como ésta: “Ocho entidades controlarán el riesgo por sí mismas”.

En efecto, el Banco de España va a conceder autorización a ocho entidades financieras españolas para que fijen sus propias normas de control del riesgo y establezcan, en función de ellas, el porcentaje de capital a mantener inmovilizado en proporción al crédito concedido. Ése es, sintéticamente, el contenido de la noticia.

Pero, ¿qué significa esto y qué implicaciones tiene? Básicamente quiere decir que el Banco de España, que ya se había visto privado de gran parte de sus funciones tras la cesión de la política monetaria al Banco Central Europeo con la entrada en circulación del euro, ahora, graciosamente, se deshace también de otra de ellas que es fundamental para prevenir que tengan lugar crisis como la estadounidense: la regulación y control del sistema financiero o, al menos, de parte de el mismo.

La implicación es evidente: se acabó la supervisión del Banco de España sobre ese ámbito tan delicado del negocio financiero y para esas instituciones. ¿Cómo se le puede ocurrir a alguien pensar que puede ser oportuno obligar a los bancos a tener inmovilizada una parte de sus reservas de forma preventiva por si aconteciera una crisis? Con los tiempos que corren, lo preventivo es un epíteto que en el ámbito financiero suena a anatema y sólo es de aplicación para las guerras. A los banqueros, por el contrario y frente a los “Estados canallas”, siempre se les atribuye la presunción de inocencia y la buena gestión de sus negocios, de los que cuidan con ese celo que nuestro Código Civil atribuye al buen padre de familia. Presunción que se mantiene hasta que estallan las crisis y, de repente, todo el mundo se pregunta cómo es posible que el buen padre de familia se dejara tentar por el afán de lucro y el espíritu avaricioso del que se nutre el capitalismo; como si estos fueran comportamientos que son ajenos a los pequeños y grandes banqueros del mundo.

De nada sirve que las crisis financieras de los últimos años nos muestren que éstas tienen mayoritariamente su origen en la falta o insuficiencia de regulación pública y/o en las argucias de los agentes del sector por escapar a las normas que imponen los reguladores cuando tratan de controlar más allá de lo que a aquéllos les parece razonable.

De nada sirve que la crisis de Enron o Worldcom en Estados Unidos pusiera de manifiesto la connivencia en la que se desenvuelven las relaciones entre empresas auditadas y empresas auditoras (en aquel caso, la prestigiosa Arthur Andersen), cuando de tapar agujeros financieros se trata.

Y de nada sirve tampoco pensar que el grado de control debería ser más elevado sobre las entidades con mayor volumen de negocio porque una crisis en cualquiera de ellas generaría un efecto contagio sobre el resto difícilmente controlable y, por lo tanto, de consecuencias más graves que si aconteciera en una entidad menor.

En definitiva, que la regulación pública de una actividad tan delicada como el negocio bancario nos parezca razonable, a la luz de la experiencia histórica reciente, resulta no ser un argumento de peso que deba ser considerado cuando se trata de establecer normas que velen por el interés general en materia financiera.

Por el contrario, sí que parece la política apropiada favorecer que los dueños del negocio se regulen a sí mismos obviando que, por definición, la banca gana más dinero cuanto más lo mueve de manera que toda regulación que le obligue a mantener preventivamente una parte de su capital en forma de reservas tiene un coste que no es del agrado de los banqueros y que, en la medida de lo posible, tratarán siempre de burlar.

En ese sentido, con esta bula concedida por el Banco de España, que debería ser el garante del interés público en esta materia, se les deja el campo libre a los grandes bancos y cajas de este país para que se autorregulen. Si se me permite el símil, algo semejante al pastor que deja el cuidado del rebaño de ovejas a cargo del lobo. Luego, que nadie se extrañe si alguna aparece muerta.

Eso sí, llegado el caso, ya verán como no faltan recursos públicos que inyectar en el sistema para evitar su colapso bajo la excusa de que lo que se trata de proteger son nuestros ahorros y, de paso, que la banca nunca pierda.

N. de la R.
Este artículo se publica gracias a la gentileza del autor, profesor de Economía Aplicada de la Universidad de Málaga, y miembro de la Fundación CEPS, que también pueden ver en “La Otra Economía”.



Prácticas municipales perversas

José Manuel Urquiza

José Manuel Urquiza

España
Juan Manuel Urquiza (7/10/2007)
Ante la opinión pública, en mi doble condición de ciudadano libre y de obligado contribuyente, me propongo denunciar, por este medio, de forma periódica y conforme se produzcan, lo que a mí me parecen abusos y perversidades del poder municipal establecido, con independencia de cual sea su signo político. Para que se sepan. Y también con el fin de provocar que alguien, con la autoridad necesaria, se vea obligado a poner coto, en la forma y medida que sean procedentes, a tales desmanes; aunque soy consciente de lo ilusorio de este último propósito.

Comenzaré por tres medidas recientes, de amplia y fácil proliferación (no hace falta dar nombres), cuya adopción y puesta en práctica nada tienen que ver con el interés general de la población sino, exclusivamente, con el particular de sus autores y el del partido al que pertenecen, y cuya legitimad es harto discutible. A saber:



Biblioteca y Hemeroteca Nacional: entre Don Marcelino y Doña Rosa

José Manuel González Torga (25/8/2007)
Hay una legión de españoles que, en los últimos tiempos, han sido prejubilados en torno a los 50 años. En cambio Rosa Regás, que presume de pelirroja y de republicana, fue nombrada, pasados los 70 años, en 2004, directora general de la Biblioteca Nacional (nacional de España).

Era como una excepción a destiempo, ya que no solo carecía de antecedentes ad hoc, sino que, en 2001, había obtenido el Premio Planeta de Novela que alcanzaba entonces la nada despreciable cifra de cien millones de pesetas a la mayor gloria de tan conspicua representante de la gauche divina.

Con tales premisas, la labor de Rosa Regás al frente de la Biblioteca Nacional ensarta un despropósito tras otro.

Lo más sorprendente son sus manifestaciones asegurando que hace meses que no lee la Prensa y que “afortunadamente cada vez se venden menos periódicos”.

Desde el deseo, atribuido a Carrero Blanco, de que los periódicos se deberían dispensar en las farmacias y con receta, los más ancianos del lugar no recuerdan otra boutade tan semejante. Con el agravante de que la antigua Hemeroteca Nacional es -por decisión del último Gobierno de Felipe González– un departamento de la Biblioteca Nacional.

Algo después, el 16 de enero de 1998, este mismo periodista que hoy escribe, firmaba un artículo en “Abc”, titulado “Sin Hemeroteca Nacional”. La realidad es que nunca hemos estado tan sin Hemeroteca Nacional, como ahora, con el sustitutivo de aquel organismo, deglutida por una Biblioteca Nacional, en manos de alguien que ni aprecia ni lee nuestros periódicos.

A la disyuntiva entre un país sin periódicos o sin Gobierno  cabría parangonar, en caricatura, la alternativa entre un país sin periódicos o sin Rosa Regás. Por críticos que seamos con la Prensa, y debemos serlo, todavía hay clases en este terreno.

Editora, traductora y autora con alguna novela estimable, a juicio de opinantes ajenos a los círculos de bombos mutuos, tampoco es una primera firma. Entre los críticos del Círculo de Fuencarral, a la sombra satírica de “La Fiera Literaria”, ha sido clasificada entre los tremendistas folklóricos, subdivisión de los costumbristas actuales, paralela a los castizoplastas y los pornocasposos. Como se ve, por ahí no sale mal librada del todo.

Con otro toque de humor, para alguno de sus libros de no ficción, han trastocado sus apellidos –Regás Pagés– para aludir al corta y pega, con el juego “Ragés Pegás”. Combinado, en el fondo inocente, con su dosis de broma.

Peor humor tiene ella y lo puso de manifiesto cuando calificó de delincuentes a los funcionaros de la Biblioteca Nacional que la critican. Además no solo les calificó de delincuentes sino que los amenazó en sede parlamentaria: “Lo van a pagar” dijo, tal y como hubiera podido hablar un anacrónico señor de horca y cuchillo. En tres meses ya había liquidado a tres gerentes de la institución.

De hecho, no ha cesado a Don Marcelino Menéndez y Pelayo porque no llegó a tiempo. De ahí que la tomara con la estatua del polígrafo, a la que quiso desplazar y postergar.

Lo que pasa es que Don Marcelino y su estatua pesan mucho. Sus obras completas en la Edición Nacional (CSIC) son 67 volúmenes de grueso calibre.

Cuando Menéndez y Pelayo contaba 37 años, Leopoldo Alas “Clarín” debió de pedirle unos datos autobiográficos, que aquel le remitió. Entre otros figuraban los siguientes párrafos:

“Me gradué de Doctor en 1875 con la tesis que usted conoce “De la novela entre los latinos”; obtuve aquel año el premio extraordinario del Doctorado en oposiciones con Joaquín Costa, uno de los mejores estudiantes que he conocido en mi vida…”.

“En los años que van  desde el 76 al 78, en que hice oposiciones a la cátedra, viajé por Italia, Francia, Países Bajos y algo de Alemania, con una subvención que me dieron, primero el Ayuntamiento y la Diputación de Santander, y luego el Ministerio de Fomento. Vi muchas Bibliotecas, asistí a muchas clases, trabajé de firme”.

Basándose en la comunicación de Menéndez y Pelayo, “Clarín” comentó con garbo su trayectoria en  un artículo publicado en el periódico “La Publicidad”, de Barcelona, el 19 de febrero de 1894.

Aquel director santanderino de la Biblioteca Nacional fue catedrático universitario, académico de la Lengua, de la Historia, de Ciencias Morales y Políticas y de Bellas Artes. Consejero de Instrucción Pública, Diputado en dos etapas, Senador… una personalidad que podía glosar con buen talante “Clarín”, pero que pone de los nervios a Rosa Regás.

Hasta cuando el acerado escritor abomina del lado negro del Periodismo, que lo tiene, como eterno “incitador de rencores y miserias” o cuando bufa contra periodistas con la descalificación de “mala y diabólica ralea”, hay una grandeza en sus diatribas. No vienen dadas, como en el caso de Rosa Regás, por algo tan circunstancial como las informaciones u opiniones sobre el Gobierno de turno, al cual ella debe el cargo.

El célebre escritor portugués José María Eça de Queiroz tampoco regateó acusaciones a la Prensa, que conocía bien por dentro, ya que practicó el oficio; pero, en sus “Cartas de Fadrique Mendes”, remata el duro cuestionamiento en una de las misivas con un quiebro de despedida al amigo: “Perdona, tengo que ir a leer los periódicos”. Resulta compatible.

En definitiva, Don Marcelino, estudioso de los heterodoxos, tampoco dejaba de leer los periódicos en bloque. Lo  cortés no quita lo valiente.

Una conclusión final, salvada la frontera del tiempo: para pastorear los tomos de le Hemeroteca, mejor Don Marcelino que “Doña Rosa”.

N. de la R.
El autor, José Manuel González Torga, es periodista, Profesor de “Redacción Periodística” en la Universidad San Pablo CEU y Presidente de la Asociación Española de Hemerografía.

 

 



Proceso de traición

Antonino G. Gator El Coyote (14/04/2006)conde-don-julian
Se cuenta del maniobrero conde de Romanones que no le hacía ascos a la compra de votos, aunque, por supuesto, procuraba pagar lo menos posible a los electores de su feudo alcarreño. El jefe político directo del partido judicial, le informaba si el adversario se había adelantado a contratar el pago por algunas papeletas ante los comicios. La cojera de Romanones no le impedía movilizarse y averiguar cuánto había cotizado el otro candidato en liza.

– Tres pesetas, señor conde -contesta el paisano al salir de su hermetismo inicial.
– ¡Vaya, hombre!, se ha quedado corto. Venga, dame las tres pesetas, toma un duro y ¡claro está! vótame a mi.



Cuando el vigilado quiere supervisar al cancerbero

José Manuel González Torga (20/2/2006)
jose-manuel-gonzalez-torgaAquello de cuarto poder sonaba muy solemne; pero era algo exagerado. Tanto si lo anticipó Edmund Burke (1729-97) como si lo acuñó Lord Thomas Ratington Macaulay (1800-59) eran brindis interesados a los cronistas parlamentarios de la época. Otra cosa significaría en la pluma de Honorato de Balzac (Revue Parissienne, de agosto de 1840) ya que el escritor francés dedicó páginas envenenadas a la Prensa.

Realmente, en España, sólo hay un viejo periódico que participa directamente del poder, en sentido estricto: el B.O.E., continuador de la Gaceta de Madrid, fundada por don Juan de Goyeneche, hace más de tres siglos. En Guinea Ecuatorial, por cierto, a falta de un equivalente del B.O.E., las disposiciones oficiales hay costumbre de difundirlas por TV (cuando funciona).



La libertad de pensamiento ante un caso límite

Antonino G. Gator (27/1/2006)fusilamientos-2-de-mayo
La gran polémica nacional quedó abierta tras el discurso pronunciado y la sanción recibida por el teniente general Mena Aguado. Luego ha sido continuada por las tomas de posición de otros militares -en activo o retirados- de políticos, politólogos, periodistas y ciudadanos en general. Quedan, sin duda, flecos pendientes, al menos en el terreno de la elucubración, ejercitando la libertad de pensamiento.




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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