España, 30-05-2017

Sin Acritud…

Destrozo político

Cartas a un amigo que nunca tuve.

España
José Luis Heras Celemín (25/5/2017)
Huyendo del ambiente político, la otra tarde, tras una siesta sin noticias ni telediario, fui a la presentación de un libro. Pero, caray, hay políticos de caramba y válgame Dios (José Manuel García Margallo) que cuando se unen con escritoras de cáspita y zambomba (Carmen Posadas) pueden destrozar cualquier cosa, hasta la presentación de un libro.

El título, “Cartas a un amigo que nunca tuve”, el autor, el arquitecto Mariano Gomá, y la editorial, Stromboli, me hicieron suponer que iba a disfrutar  con la presentación del libro intimista que sugería el título, escrito por un arquitecto maduro, y lanzado al mercado por una editorial sin otra preocupación que la edición de libros.

Leí la contraportada del libro. En ella, un texto prometedor: ‘… a pesar de la ausencia de tutelas morales, en la sociedad actual la cadena generacional sigue funcionando y hay algo en los mayores que puede ser de utilidad para los jóvenes. Las cartas de Gomá hablan del mundo, de la vida, de la infancia, la soledad, la arquitectura, el mar, los libros, la amistad…” Era interesante por sí mismo. También por el lugar elegido para su presentación. Un lugar que, por discreción, acaso convenga no publicitar.



Quemando pasaportes

Pasaportes

Sin Acritud…
Bea (11/5/2017)
Aprendí de xenofobia vivida en carne propia allí donde se habla la lengua de la que la palabra misma procede. Aquel año terrible para instalarme en Atenas, en que el transporte público estaba más días en huelga que funcionando, tuve que coger muchos taxis para llegar a tiempo a trabajar. Entonces eran muy baratos, pero también un deporte de riesgo: nunca sabías al montarte con quién lo acabarías compartiendo o cuál de las muchas posibles aventuras atenienses hallarías a bordo (la cope machacona es una minucia en comparación). Con mi pobre griego de entonces,



Lasch y la teoría de la familia

Sociólogo Lasch y la teoría de la familia
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Sin Acritud…
Alberto Buela (24/2/2017)
Cayó en mis manos un poco por azar y otro por curiosidad, un libro del sociólogo e historiador, con mucho de psicólogo,  el norteamericano Christopher Lasch (1932-1994), con un extraño título: Refugio de un mundo despiadado (1979).

Lasch es famoso por sus dos monumentales libros: La cultura del narcisismo (1979) donde estudia el individualismo rampante de la cultura narcisista, que se manifiesta en el apotegma: si actúas pensando únicamente en ti, estás haciendo el bien. El modelo a seguir es el del  “emprendedor” o “manager” exitoso que piensa únicamente en sus propios intereses, cueste lo que cueste socialmente. Y el otro: La revolución de las elites y la traición a la democracia (1994). En donde va a sostener que la democracia no está amenazada por las masas, tal como sostuviera Ortega y Gasset, sino por las elites compuesta por los gerentes, los universitarios, los periodistas, los funcionarios que la usan para su propio provecho desnaturalizándola.



La locura del soldado desarmado

Hasta el último hombre

Sin Acritud…
Cordura (26/12/2016)
La película Hasta el último hombre (Hacksaw Ridge) narra la historia de Desmond Doss, objetor de conciencia que se negó a portar armas y salvó a decenas y decenas de hombres en la Segunda Guerra Mundial.

Ser condecorado por un genocida a causa de proezas militares no parece la mejor carta de presentación ética. Y si tu historia la acaba contando en cine el Rey del Morbo (Mel Gibson, el de La pasión de Cristo), ¿cómo quedará tu imagen? Pues bien, lo interesante es que, aun así, estamos ante una película que vale la pena ver y, sobre todo, una historia digna de conocerse.

Tras alistarse en el ejército estadounidense en 1942, el adventista del séptimo día, Desmond Doss, es maltratado por sus mandos y compañeros por negarse a tocar un arma. Biblia en ristre, mantiene sus convicciones y mansedumbre a pesar del entorno hostil (consejo de guerra incluido) que le toma por loco, y en su conducta no dejan de reflejarse la dulzura y las enseñanzas de su madre, que le inculcó el respeto al divino «No matarás».

Una vez en el frente, especialmente en Okinawa (Japón), Desmond se distingue por su valor y eficacia a la hora de rescatar



Otra voz diferente de Boff

Leonardo Boff

Leonardo Boff

Sin Acritud…
Alberto Buela (8/12/2016)
Una vez más, y espero que sea la última, me voy a ocupar del teólogo, o mejor sociólogo brasileño, Leonardo Boff. La anterior fue para desmentir su tesis que la mayor influencia sobre Francisco en su crítica al liberalismo fue el economista socialista húngaro Kart Polanyi (1896-1964), cuando en realidad la influencia mayor, en este campo, es la del cura jesuita argentino Leonardo Castellani (1899-1981) a quien Francisco admira desde siempre. Autor que recién fue descubierto en España treinta años después de muerto y gracias al escritor Juan Manuel de Prada. Qué le vamos hacer, los europeos cuando nos valoran, y rara vez, siempre lo hacen tarde.



La guerra semántica

Benavente y los libros.

Benavente y los libros.

Sin Acritud…
Alberto Buela (4/12/2016)
Es sabido que el uso y manejo de los términos y las palabras encierra la forma de expresar un pensamiento o un sentimiento, que, al final, determina una forma de ser y vivir. Es por ello que afirma el adagio: quien no vive como piensa, termina pensando como vive. Esta identidad entre ser y pensar que exige la sana ética es la que viene a transformar hoy la guerra semántica.



Vivir fuera del Matrix

Sin Acritud…

Matrix

Matrix

Vicente Berenguer (22/10/2016)
Cuando uno ve la exitosa película “Matrix” no puede sino encontrar paralelismos con nuestra realidad actual. Como sabemos, allí se describe un mundo en el que los humanos están conectados a máquinas, las cuales les hacen vivir una vida ficticia, una vida que no es suya. Los humanos crecen y viven en una realidad construida desde el exterior aunque habrá un grupo de personas que conseguirán averiguar qué está pasando y salir fuera del Matrix. Esta trama es una historia de ciencia ficción pero no distan tanto de lo que es la realidad porque la realidad no es otra que una gran parte de la población vive conectada a un programa diseñado desde



Don Jacinto Benavente en Galapagar

Estatua de Don Jacinto Benavente en Galapagar (Madrid).

Estatua de Don Jacinto Benavente en Galapagar (Madrid).

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Venancio Díaz Castán (15/9/2016)
Siempre es buena la ocasión de glosar la figura de un escritor que dejó huella profunda entre los españoles del siglo XX, y que estuvo entre los pioneros en considerar Galapagar como un buen lugar de segunda residencia, como otros escritores madrileños, políticos y algún artista de fama internacional. La finca El Torreón acogió en los últimos años de su vida a este madrileño en el cénit de su fama, y en ella se recogía para trabajar febrilmente en las comedias que no dejó de escribir hasta su muerte en 1954. Y me atrevo con el reto, no por mis conocimientos de teatro, que son parcos aunque suficientes, sino por esa costumbre inveterada que tenemos algunos médicos de indagar en las trayectorias vitales de los protagonistas de la Historia, viéndolas desde una perspectiva más humana y cercana que desde la biografía basada en sus obras.

Tuve como paciente a un galapagueño de grato recuerdo que se llamaba Martín Baltasar. Su esposa Antonia y él lo atendían en los últimos años y a Martín debo algún detalle anecdótico como la costumbre que tenía el escritor de dar caramelos a un pequeño burro que en el jardín se comía las flores, sin que por ello quisiera reprimir su conducta. A mi amigo, el fallecido escritor Felipe García Ibáñez, le refirieron cómo don Jacinto solía escribir en el jardín cuando hacía buen tiempo. Pasaba por allí el que lo contaba y al verlo sentado, a modo de saludo le espetó:



Algo sobre el tiempo sagrado

001Sin Acritud…
Alberto Buela (9/9/2016)
El tiempo es un concepto de difícil explicación, ya San Agustín en los albores del cristianismo se preguntaba y se respondía: Quid est ergo tempus?, «¿qué es, pues, el tiempo?». Si nemo ex me quaerat scio, si quaerenti explicare velim nescio; «si nadie me lo pregunta, lo sé; pero si quiero explicarlo a quien me lo pregunte, lo ignoro».[1]

Existen distintos tipos de tiempos, el físico caracterizado como medida del movimiento, el histórico como sucesión de acontecimientos, el de la naturaleza como fija ciclicidad de las estaciones, el existencial como maduración, el de la espera como desesperante y así infinidad.

En esta breve meditación nos ocuparemos del tiempo sagrado, porque para el hombre moderno, a diferencia del antiguo, la realidad no posee ningún contenido de sacralidad. Está desacralizado, o peor aún, sacraliza cosas que no son sagradas (vgr.: el dinero, el fútbol, el sexo, etc.).



Armas transgénicas para extinguir espécies

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Sin Acritud…
Silvia Ribeiro (8/9/2016)
Si se pudiera extinguir totalmente especies que una empresa o institución considere dañinas, ¿estaría justificado hacerlo? ¿Quién lo decide? ¿Cómo afectará a las cadenas alimentarias y los ecosistemas? El arma ya existe y aunque está en prototipo, su desarrollo ocurre a un ritmo vertiginoso, dejando muy atrás cualquier regulación de bioseguridad y consideraciones ecológicas, éticas, sociales o económicas de la gran mayoría.




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826