España, 20-11-2017

Científicos tramposos y publicaciones incautas. Prevención periodística ante los fraudes científicos (III)

Internacional
José-Manuel González Torga (29/7/2006)
Corrían un riesgo aleatorio de víctimas, sin que en ningún caso, apareciera el peligro auténtico de la radiactividad. Mediante una gama de versiones, a seleccionar una, quedaba camuflada, en cualquier caso, la actividad científica velada a toda mirada externa. El rotativo The Alburquerque Tribune destapó, en los años 90, que más de 23.000 personas resultaron expuestas, aunque ignorándolo, a más de 1.400 experimentos con radiactividad a lo largo de 30 años, entre 1945 y 1975.

El segundo supuesto engloba una elevada proporción de los hechos fraudulentos, con la casuística más conocida de escándalos por haber trascendido a la calle a través de los medios de masas.

La investigación periodística de un informador del Sunday Times descubrió la inexistencia de dos colaboradoras de Sir Cyril Burt que aparecían como firmas en artículos que él suscribía en primer término, así como defensoras de sus tesis en polémicas frente a otros científicos. Este artículo resultó más demoledor que el libro crítico que había anticipado León Kamin bajo el título “Ciencia y política del cociente de inteligencia”. Esas aportaciones y otras posteriores echan por tierra, pese a algunos inconsistentes intentos de reivindicación, las tesis defendidas por Burt sobre la determinación hereditaria de la inteligencia, supuestamente investigada en hermanos gemelos idénticos, criados en hogares diferentes. Aseguraba aplicar el coeficiente de correlación de Pearson para verificar numéricamente las variaciones de medidas interrelacionadas. Daba por demostrado con rigor matemático que la inteligencia, más allá de la herencia, sólo depende en una proporción mínima de la educación recibida. Muchos datos y bastantes gemelos fueron fruto de la invención como sus irreales ayudantes.

Un norteamericano de ascendencia italiana, Robert Gallo, terminó reconociendo que no fue él -especialista en retrovirus-, sino Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, de la capital francesa, quien descubrió el agente de ese tipo que produce el SIDA. Gallo había recibido, por partida doble, muestras del virus aislado por Montagnier;  pero no respetó el pacto suscrito por uno de los colaboradores de su equipo reconociendo la prioridad de los franceses. El redactor del Chicago Tribune, John Crewdson, contribuyó a esentrañar la apropiación indebida del descubrimiento que ahí queda para los anales a pesar del acuerdo franco-americano anunciado, a bombo y platillo, por Reagan y Chirac.

El premio Principe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, compartido por Montagnier y Gallo, en orden al conjunto de sus méritos, reunió a ambos en Oviedo, en octubre de 2000; allí quedó patente que ya habían hecho las paces; el conflicto estaba zanjado.

William T. Summerlin, inmunólogo, declaró a los periodistas que cubrían la información de un Congreso sobre oncología que la piel humana, tras un proceso de cultivo de cuatro a seis semanas, podía ser trasplantada sin peligro de rechazo. La clave para dilucidar algo amañado de modo esperpéntico la proporcionó un ratón blanco parcheado de negro en el lomo con un simple rotulador; frotando con alcohol desaparecieron los falsos injertos de piel negra.

En España, más que de fraudes sonados, circulan narraciones de errores. Entre científicos, la defensa corporativa pone sordina a las historias de engaños. Ángel Pestaña, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ya citado anteriormente, deja entrever la tónica cuando escribe: “Otro atentado a la verdad, que aunque ingenuo -por lo fácil que resulta de descubrir- no es menos grave, lo constituye la falsificación inflacionaria de publicaciones en el curriculum vitae, con la pretensión de competir con ventaja, por recursos de investigación escasos, sometidos a concurso público. Aquí, aunque no son de dominio público, se tiene conocimiento de dos casos descubiertos en España afectando a un investigador del C.S.I.C. y a un profesor universitario”.

¿Cómo detectar el fraude científico? “Los periodistas con experiencia -apuntaba Dorothy Nelkinconocen a muchos científicos personalmente y tienen un elenco de expertos de su confianza, informadores in situ en quienes apoyarse. Pero sus fuentes no responden necesariamente a todo el espectro de opinión”. En el mismo capítulo sobre “Condicionamientos de la profesión periodística” dejaba reseñado que “los periodistas científicos obtienen material para sus artículos de boletines de prensa, personal de relaciones públicas, reuniones de asociaciones profesionales, conferencias de prensa, periódicos científicos y entrevistas”. Hoy es necesario añadir internet. Claro que, si a las revistas científicas les introducen de matute los fraudes, pese a sus árbitros o pares, por no disponer de acceso a los datos originales de la investigación, escasas probabilidades para cerciorarse tendrá el periodista científico y menos el de información general. Una buena proporción de los fraudes detectados encuentra el origen de la clarificación en el círculo próximo del infractor, por alguien que tiene a mano los cuadernos de laboratorio, no accesibles, obviamente, al periodista.

Sin ser un científico de la especialidad, sin contar con los medios necesarios y sin poder replicar los procesos de investigación hasta sus resultados, supone algo poco menos que imposible detectar, de entrada, errores y fraudes. Ni siquiera por otros científicos que no hayan  verificado el itinerario seguido hasta el hipotético descubrimiento.

En el año 2000 los periódicos y los medios audiovisuales divulgaron -con referencias a la revista Nature– que Lijun J. Wang y su equipo aseguran haber realizado, en Princeton (Nueva Jersey), el descubrimiento de cómo paquetes de luz, a través de una cámara, que contenga vapor frío de cesio tratado por rayos láser, alcanzan una velocidad de grupo que sobrepasa en 310 veces la velocidad de la luz; los paquetes o pulsos superlumínicos serían detectados a la salida de la cámara de gas 62 milmillonésimas de segundo -nanosegundos- antes que a la entrada (5).

Cuando había pasado más de un mes de la publicación de información amplia en El País, un académico de Ciencias, Francisco José Yndurain (6) rebajaba mucho el alcance de la prueba, “aparte del despiste de decir 300 veces la velocidad de la luz, cuando en realidad es un cambio de unos pocos por ciento”. Reconoce, eso sí, “la notable habilidad de Wang y colaboradores; no es fácil construir un aparato que lleve a cabo la multiplicación y aniquilación de fotones”.

Noticias científicas prematuras ven la luz “cuando investigadores demasiado entusiastas buscan la cobertura de la prensa antes de haber empleado el tiempo necesario en el proceso de revisión por los pares”(7); estamos frente a los marqueteros. Un grupo seleccionado de expertos para la revisión (referees) no siempre garantiza competencia y asepsia, aunque representa un contraste a tener en cuenta.

El criterio de la competitividad a semejanza del mercado, establecido en EE.UU. y trasplantado a Europa, con lemas darwinianos como publica o muere, contribuye a pervertir ciertos comportamientos en el planeta de la ciencia. Para colmo, una revista fundada en 1812 y con gran vitola médica reconocía que algunos de sus expertos han escrito sobre productos de laboratorios farmacéuticos, de los cuales cobran(8). Luego, el periodista bebe en la fuente del paper y, sin saberlo ni quererlo, multiplica aquella información contaminada en origen. Así pues, hay que considerar un avance la directriz marcada, en 2001, por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas contra la publicación de ensayos controlados exclusivamente por la industria.

Notas:

(1) Benach de Rovira, Joan y Tapia Granados, José A.”Mitos o realidades: a propósito de la publicación  de trabajos científicos”. Referencia a El País, 30-06-94, p.24 Mundo Científico. La Recherche, Nº 154, Febrero 1995, p.129.

(2) Gardner, Martin. “La ciencia. Lo bueno y lo malo y lo falso”. Alianza, Madrid, 1988, p. 215.  Di Trocchio, F. “Las mentiras de la Ciencia”. Op.cit., pp. 76  y  ss.

(3) Pestaña, Angel. “¿Fraude científico en España?”, Mundo Científico. La Recherche, Nº 206, Noviembre, 1999, p.63.

(4)  Nelkin, Dorothy. “La ciencia en el escaparate”. Fundesco, Madrid 1990, pp.126 y 110.

(5) Información atribuida a El País/Nature, “Un rayo supera 310 veces la velocidad de la luz en un experimento en EE.UU”, Diario El País, Madrid, 20-08-2000, p.34.

(6) Yndurain, Francisco J. “Un experimento llamativo. Más rápido que la luz, nada”. Diario El País, Madrid, 25-05-2000.

(7) Nelkin, D. “La ciencia en el escaparate”. Op.cit., p.165.

(8)  Piquer, Isabel, desde Nueva York. “Una gran revista médica pide perdón por evaluar fármacos con expertos pagados por sus fabricantes”. Diario El País, Madrid,



Científicos tramposos y publicaciones incautas. Prevención periodística ante los fraudes científicos (II)

Internacional
torgaJosé Manuel González Torga (22/7/2006)
Ni el periodismo ni la divulgación relativos a la ciencia y a la tecnología constituyen especies exentas para la mixtificación. Un escándalo sonado, a la vez que complejo fue, hace veinte años largos, el proceso y sentencia de reclusión contra Pierre Charles Pathé, autor de una obra divulgativa (1) prologada por el presidente de la Asociación de Escritores Científicos de Francia, François Le Lionnais.

El affaire Pathé sacó a la luz la actividad desinformadora, a través de años, por este francés, hijo de uno de los célebres empresarios cinematográficos que popularizaron el apellido.

Durante la guerra fría, Pierre-Charles Pathé, editor de una lettre d’information titulada Synthesis, sostuvo una actividad de intoxicación informativa como agente de influencia de la Unión Soviética, para la que trabajaba y de la que cobraba. Por lo mismo, el grueso de su producción periodística y divulgadora estaba infiltrada de parcialidad político-ideológica (2).



Con talante… 80 soldados muertos en Afganistán

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (9/7/2006)eugenio-pordomingo
El ministro de Defensa confirmó la noticia que daban las agencias de información, acerca de la muerte de un soldado español y otros cinco heridos en Afganistán. La tragedia ha tenido lugar  en la localidad de Bakua, situada a 60 kilómetros al este de la ciudad de Farah, a consecuencia de una mina “anticarro”, o vaya usted a saber…

Los soldados pertenecen a la BRIPAC (Brigada Paracaidista), y están  destinados en la base española de Herat. El soldado fallecido, Jorge



Thanatos-Zapatero

España
A ntonino G. Gator  El Coyote (8/7/2006)
Para bien o para mal -caben valoraciones diversas- Sigmund Freud, es uno de los pensadores más influyentes del mundo contemporáneo. Sus observaciones ahondaron en el alma humana. Y su fuerza expresiva le permitió aclarar reacciones individuales y colectivas. Incluso recurriendo a imágenes mitológicas, surgidas, precisamente, en otros tiempos, para contribuir a explicar  enigmas del mundo.

A través del Eros y el Thanatos la interpretación freudiana conjuga impulsos contrarios aunque estrechamente vinculados.

 El instinto de vida y el instinto de muerte, dos tendencias profundas inscritas en la psicología humana. Por una parte, la fuerza constructiva, positiva, generadora, reproductiva, representada por la deidad clásica del amor. En el polo opuesto, el vértigo aniquilador, autodestructivo; los cantos de sirena letales, cuya capacidad de seducción no debe minimizarse. Los instintos vital y mortal tendrían alguna similitud con los principios de acción y de reacción. Pero no se trata de fuerzas ciegas, signadas por la fatalidad. Salvo, según la antigua creencia, cuando los dioses ciegan a quienes quieren perder.

 Social y políticamente también hay etapas que nos revelan el predominio de un principio o de su contrario.

 Recordemos que la prolongada etapa autoritaria, surgida de la Guerra Civil, termina con lo que conocemos como el “hara-kiri” de las Cortes franquistas. Los procuradores del viejo régimen se autoinmolan como los samurais del milenario Japón. El óbito de Franco, en una cama de la Seguridad Social, en la Clínica de La Paz, determina el suicidio de quienes habían elaborado la legislación bajo su égida. Así la guadaña de la Parca dio paso a la transición política.

 En vida de Franco, ETA había iniciado su culto a Thanatos con los atentados mortales que empiezan con representantes de las fuerzas de Seguridad y alcanzan su punto culminante con el magnicidio del almirante Carrero Blanco, presidente del Gobierno español, asesinado con su conductor y escoltas.

Amnistía para nada
De poco valieron las medidas de amnistía. ETA continuó su acción terrorista, concebida como una guerra contra España, hasta sumar más de ochocientas víctimas.

Ya Franco se equivocó evitando enfrentar, ante ese reto bélico, a las Fuerzas Armadas. En el mismo error caen los Gobiernos democráticos españoles, que no siguen la pauta del Gobierno británico, el cual manda al Ejército para intervenir en el conflicto de Irlanda del Norte.

Con Felipe González en La Moncloa se hace una apuesta de guerra sucia con el GAL. Más de lo mismo, aunque de signo opuesto.

El culto a Thanatos crece, sin encontrar una solución que corte el aluvión de violencia mortal. Con un agravante todavía. La legislación había implantado la renuncia institucional a la última pena. Algo que no encuentra paralelismo ni en los terroristas ni en los demás delincuentes. Hasta la legítima defensa resulta cuestionada en la práctica. El ciudadano normal vive peligrosamente, “velis nolis”. Quedan, eso sí, dos tipos de privilegiados: políticos con escoltas oficiales y tiburones con protección armada mercenaria.

Y llegamos a la negociación, de tapadillo, con ETA, que termina aflorando con un cantable, con letra y música de los aberchales. Zapatero baila al son que le marcan los que segaron vidas con la Parabellum y la Goma-2. Aquellos que secuestraban, o que se hacían pasar por “los de la trifásica” para culminar la voladura que bautizaron como “Operación Ogro” y que asesinaron, con premeditación y alevosía, a un Miguel Ángel Blanco indefenso.

Ahora Zapatero trata de vendernos una paz claudicante, “como sea”, de una España derrotada por unos terroristas a los que se ha renunciado a vencer porque ellos, con las víctimas que han producido, provocan la rendición. Pero eso lo pudo hacer cualquiera de los antecesores en La Moncloa. Sólo que el valor, que siempre se ha supuesto, ahora resulta que no existe.

Irak estaba en el País Vasco
Se equivocó, desde luego, Aznar, implicándose en una guerra, nada menos que en Irak,  cuando la tenía en casa.

Pero si grave fue aquello, lo de Zapatero es de hecatombe. Lastrado por el trauma de un abuelo militar, fusilado en la Guerra Civil; y pendiente de pasar por el diván del sicoanalista para enfrentarse con los enigmas del 11-M, Zapatero está en manos de Thanatos, que es lo mismo que decir en manos de ETA.

¡Qué poco tiene que ver Zapatero con el triunfador de Bailén y con nuestros guerrilleros de la Independencia! El país que derrotó al Gran Corso y a sus generales, da la espalda ahora a su Historia y a las víctimas del terrorismo, para entregarse con armas y bagajes. ¿Ante quienes se rinde? Ante Otegui, Yosu Ternera, Chapote y las coces asnales de algunos justiciables en una Audiencia Nacional declinante. Fungairiño plantaba cara al terror desde su silla de ruedas. Su minusvalía física albergaba el corazón de un luchador. ThanatosZapatero irradia destrucción. El desguace de España por unos “negociadores” a los que Francia ni se digna escuchar. Nuestro Eros genesíaco nos ha abandonado. Más allá del tufo a cadaverina de ThanatosZapatero, hemos de recuperarlo. En México se gritó ¡Viva Zapata! En España, para Zapatero, hoy por hoy, silencio sepulcral…



De la duda metódica que me produce la Justicia…

Mi Columna
 Eugenio Pordomingo (1/7/2006)eugenio-pordomingo
En un “ejercicio de protesta cívica” el ex Fiscal Anticorrupción critica la actuación del Juez Grande-Marlaska.

Hace unos días, Carlos Jiménez Villarejo, ex Fiscal Anticorrupción, en lo que él llama un “ejercicio cívico”, envió un telegrama al Juez de la Audiencia Nacional, Fernando Grande-Marlaska y, de paso, a todos los medios de comunicación, ya que su presunta finalidad era que su contenido fuera propalado a los cuatro vientos, para así ayudar al Gobierno.

A veces uno se levanta de la cama por las mañana y tiene la impresión que se encuentra en otro Planeta. Y esa es la sensación que tenemos la mayor parte de los ciudadanos cuando leemos o vemos ciertas cosas, especialmente relacionadas con la Justicia y el Poder.



Debido a la salud de su esposa y la conveniencia de mantener los lazos familiares, Rafael Vera puede salir de la cárcel seis días a la semana

veraAdelaida Gómez (12/6/2006)
Debido “a la salud de su esposa” y a “la conveniencia de mantener los lazos familiares”, el ex Secretario de Estado Rafael Vera puede salir de la cárcel seis días a la semana.

La Audiencia Provincial de Madrid ha acordó que Vera pueda salir de la cárcel seis días a la semana -de sábado a jueves-, con lo cual sólo estará en prisión el viernes.



Proceso de traición

Antonino G. Gator El Coyote (14/04/2006)conde-don-julian
Se cuenta del maniobrero conde de Romanones que no le hacía ascos a la compra de votos, aunque, por supuesto, procuraba pagar lo menos posible a los electores de su feudo alcarreño. El jefe político directo del partido judicial, le informaba si el adversario se había adelantado a contratar el pago por algunas papeletas ante los comicios. La cojera de Romanones no le impedía movilizarse y averiguar cuánto había cotizado el otro candidato en liza.

– Tres pesetas, señor conde -contesta el paisano al salir de su hermetismo inicial.
– ¡Vaya, hombre!, se ha quedado corto. Venga, dame las tres pesetas, toma un duro y ¡claro está! vótame a mi.



La ciudadanía y los “Intocables”

Mi Columna
eugenio-pordomingoEugenio Pordomingo (3/3/2006)
Un periódico español ha publicado un reportaje acerca de que en la Audiencia Nacional han aparecido abandonados 28 tomos del sumario conocido como el “caso de los maletines”. Al parecer, esos tomos se encontraban encima de un armario, en la planta 6ª, cubiertos de telarañas y polvo…

El legajo “olvidado” es el sumario abierto por el asunto de los maletines de dinero que Rafael Vera y otros altos cargos



Cuando el vigilado quiere supervisar al cancerbero

José Manuel González Torga (20/2/2006)
jose-manuel-gonzalez-torgaAquello de cuarto poder sonaba muy solemne; pero era algo exagerado. Tanto si lo anticipó Edmund Burke (1729-97) como si lo acuñó Lord Thomas Ratington Macaulay (1800-59) eran brindis interesados a los cronistas parlamentarios de la época. Otra cosa significaría en la pluma de Honorato de Balzac (Revue Parissienne, de agosto de 1840) ya que el escritor francés dedicó páginas envenenadas a la Prensa.

Realmente, en España, sólo hay un viejo periódico que participa directamente del poder, en sentido estricto: el B.O.E., continuador de la Gaceta de Madrid, fundada por don Juan de Goyeneche, hace más de tres siglos. En Guinea Ecuatorial, por cierto, a falta de un equivalente del B.O.E., las disposiciones oficiales hay costumbre de difundirlas por TV (cuando funciona).



Una forma de apoyar a la dictadura de Teodoro Obiang Nguema: El Colegio de Abogados de Madrid imparte seminarios a abogados guineanos

Mi Columna
eugenio-pordomingoEugenio Pordomingo (15/2/2006)
En espacioseuropeos.com, tuvimos conocimiento, de forma extraoficial, de que el Colegio Oficial de Abogados de Madrid, había impartido algunos seminarios en Guinea Ecuatorial. Los destinatarios de esos seminarios fueron, lógicamente, letrados que desarrollan el ejercicio de su profesión, por decirlo de alguna manera, en la ex colonia española.  

Nos extrañó ese viaje, sobre todo porque, que sepamos, los medios de comunicación españoles no habían recogido nada acerca de esa actividad.




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826