Empresas y barcos que expolian los fosfatos del Sáhara Occidental ocupado por Marruecos S

Luis Portillo Pasqual del Riquelme

Sáhara Occidental
Espacios Europeos (18/2/2018)
“Durante más de cuatro décadas, la antigua colonia española del Sáhara Occidental ha estado parcialmente ocupada, bajo control de las fuerza armadas, con sus habitantes, los saharauis, privados de la oportunidad de ejercer su derecho a la autodeterminación. Durante este periodo se ha venido perpetrando un continuo pillaje a gran escala de los recursos naturales incluyendo el fosfato natural, la pesca en el gran ecosistema marino de la corriente de Canarias, arenas y áridos. La ilegal comercialización y exportación de estos recursos es contraria a los principios establecidos del derecho internacional, que garantizan la soberanía permanente del pueblo saharaui sobre sus recursos naturales. Esta comercialización y exportación constituye una violación del derecho internacional humanitario definido por la Cuarta Convención de Ginebra de 1949 y el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1998. La compra de tales recursos no proporciona seguridad jurídica alguna ni título ejecutivo sobre los mismos. El transporte marítimo de estos recursos ayuda e incita al crimen de guerra de pillaje definido en la Convención y en el Estatuto. En los últimos años, el Gobierno de la RASD ha informado a armadores, compañías navieras, fletadores de buques, empresas y otros operadores económicos de que cualquier implicación en la exportación de los recursos naturales del Sáhara Occidental conlleva riesgos jurídicos y de reputación.” Así reza el inicio de la Declaración Política del Gobierno de la República Saharaui sobre el riesgo y la responsabilidad de los buques que transportan recursos naturales procedentes del Sáhara Occidental ocupado.



La versión saharaui sobre la invasión marroquí en 1975 y la colaboración española

Sáhara Occidental/España
Ana Camacho (12/10/2013)Sahara firmeza española
El desenterramiento de las víctimas de la represión marroquí que se desató antes de que España saliese del territorio saharaui, está removiendo el pasado. Al fin y al cabo que el desierto está lleno de fosas comunes, no es una novedad en El Aaiún, donde hay barrios enteros generados por el chabolismo de los beduinos que se vieron obligados a fijar su residencia en la ciudad ante la política de tierra quemada practicada durante años por los invasores: se trataba de que en el interior del desierto, hostil y desconocido para las tropas marroquíes, no quedasen nómadas que sí dominaban el terreno y podían servir de apoyo a la guerrilla del Frente Polisario.

Lo que sí es nuevo es que ahora asoma la otra versión de la invasión, la de los saharauis, que nada tiene que ver con esa versión oficial que, entre otras milongas (como la de la falsa legalidad de los acuerdos de Madrid), aseguró a los españoles que el Gobierno había mantenido una actitud de firmeza ante las presiones marroquíes para apoderarse por la fuerza de la provincia española número 53. Esta, por ejemplo, es la narración de un activista de los derechos humanos que reside en El Aaiún, cuya identidad, por ahora, me pide no haga




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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