Juan Tomás Á. Laurel, escritor (Fotografía: Radio  Malva).

Guinea Ecuatorial
Juan Tomás Á. Laurel (15/6/2019)
Resulta que cuando te enfrentas a la realidad guineoecuatorial te das cuenta que la dictadura ha penetrado tanto en los huesos de sus habitantes que se han convertido en meras carnes insensibles. Y es que pese a que a Obiang le hemos dado de todo, y lo ha tomado cuando no se lo hemos dado, con nosotros se ha comportado como un verdadero depredador malvado. Él, su mujer, sus hijos y hermanos están, desde que cayera Macías, con las botas sobre los cuellos de los guineanos. Esto ha adquirido tal normalidad que a veces nos olvidamosdel carácter malvado de los citados y nos centramos en las víctimas.

¿Qué milagro está pasando en la vida de los guineanos para que, ya muriendo de forma natural, víctimas de las dramáticas condiciones impuestas por el “único hombre”, tengan tanto miedo a reclamar unas condiciones de vida más dignas? Y viendo que estamos en las puertas mismas de que llegue la tercera fase de este infierno impuesto, nos damos cuenta de que nos visita el diablo, y engañándonos con sus sutiles artes, nos tienta haciéndonos creer que tendríamos razón, e incluso tendríamos una audiencia que nos aplaudiría, si nos convencemos de la extrema e inmoral indolencia de los guineanos y en este breve momento de locura le pedimos a Obiang que apriete más fuerte, que el guineano, siendo negro, es un sujeto inmune al sufrimiento, o creado para satisfacer a los sádicos, por lo que nunca, pero en toda su desgraciada vida, tendrá lo suficiente.

Y entonces en este momento te pones de parte de Obiang y de los cientos de ladrones que sostienen el trono sobre el que se enseñorea sobre la vida de los guineanos. Es un poco más tarde que te das cuenta de que el demonio envuelve sus tretas bajo la apariencias llamativas para engatusar. Y es que si sacudes la cabeza y pisas el suelo, te preguntarás por cuándo puede ser llamado hombre bueno el que sale a los caminos a vender caramelos envenenados a los caminantes, y aunque estuvieran borrachos. Bien, pedimos que el que coja desprevenido, y confesado, a Obiang y familia no esté afectado por esta transición diabólica porque el ensañamiento será de antología. Y de literatura dantesca.

N. de la R:
Juan Tomás Á. Laurel nació en Guinea Ecuatorial; es escritor y desde 2011 se encuentra en España.
Este texto fue publicado anteriormente en FronterD y Radio Macuto.