Jorge Verstrynge: “En España hay muchas escopetas de caza. Que se anden con cuidado con los recortes”

Jorge Verstrynge. EFE

España
Rubén Arranz (4/8/2020)
El expolítico y politólogo habla en esta entrevista sobre la monarquía, sobre Podemos, sobre la covid-19 y sobre su trayectoria

Después de superar un cáncer de cuerdas vocales, Jorge Verstrynge (1948) asegura que los medios de comunicación le han cortado el micrófono, dado que en un momento de crisis de la monarquía su voz resulta especialmente incómoda para el poder.

Este ciudadano, jubilado como profesor, ha realizado un largo camino ideológico desde el fascismo hasta la izquierda de Podemos y lo justifica en esta entrevista, en la que también habla de la situación de Podemos, de Juan Carlos I y Felipe VI; de la inmigración ilegal y de la crisis de la covid-19. Se realizó por teléfono hace una semana…

Pregunta: Le llamo a las pocas horas de la muerte de Paco Frutos. Usted trabajó con él…
Respuesta: Pobre Paco, pobre…

P: Como usted, tampoco tenía pelos en la lengua…
R: No, Paco ya tenía años suficientes para decir lo que quería. Estoy en la misma postura ahora.

P: Mire que es difícil transitar por el camino de la controversia…
R: Lo es. Sobre todo, porque de un tiempo a esta parte lo políticamente obligatorio se ha vuelto más intenso. Pero bueno… A Paco le llamé un montón de veces en un año y medio y no me lo cogía. Luego me enteré de que tenía cáncer; y, claro, a la gente que tiene cáncer no le apetece mucho hablar, ¿sabes?

P: Mal año 2020…
R: Van cayendo todos. Uno de los siguientes soy yo, ya verás (ríe).

P: Usted ha seguido el camino contrario a lo habitual. No ha ido de izquierda a derecha, sino de derecha a izquierda.
R: Claro, es que yo he conocido absolutamente a fondo a la derecha y, por lo tanto, no podía seguir ahí. También he conocido bastante a fondo el poder. Por lo tanto, decidí en un momento determinado dedicarme a alertar en lugar de a mandar.

P: Sobre usted se han escrito muchas cosas. Una es que comenzó su trayectoria política en un grupo similar a las Camisas Pardas…
R: Eso no es así. La mujer de un dirigente del PCE me llegó a acusar de dar correazos en la universidad y eso no fue así. No es mi rollo. Mi rollo es convencer. Mira, yo he tenido una gran ventaja: yo era fascista cuando tenía 15 años. Eso significa que cuando iba a un debate lo tenía que preparar perfectamente porque sabía que todos iban a estar en mi contra. Yo me especialicé en el combate dialéctico, no en la violencia física.

P: La verdad es que es usted lo más parecido a Eduard Limónov que vive en España. Ha llegado a defender desde a Stalin hasta a De Gaulle…
R: (Ríe). Yo fui fascista, pasé por la derecha moderada y acabé en el marxismo. Yo soy lo que se llama comúnmente un nazbol, un nacional-bolchevique, que es lo que era Limónov. Coincido con él en muchas cosas, menos en lo de la homosexualidad. Yo no me meto con la opción sexual que elige cada cual. Pero sí, los nazbol somos así. Reconocemos a los grandes hombres, que han sido líderes, como Stalin.

P: Defienden los líderes por encima de las estructuras orgánicas…
R: Es que las estructuras orgánicas suelen transformarse en algo muy miserable. Los líderes también, ¿eh? Muchos alumnos míos me preguntaban si el poder corrompe. Yo les decía: no siempre, pero generalmente te vuelve gilipollas. Dicho esto, hay un país en el que el poder siempre corrompe, que es España.

P: Explíquese…
R: La monarquía española tiene un concepto patrimonial del país. Por tanto, como el país es suyo, pues todo es suyo. Por eso aprovecha todo lo que el país les puede dar, legal o ilegalmente. La monarquía española siempre ha sido corrupta y actualmente también lo es.

P: ¿Defiende entonces que Felipe VI también está corrompido? Porque habla de la corrupción actual…
R: Cuando Juan Carlos hace heredero a su hijo, es evidente que el hijo sabía todo. Tú no puedes hacer heredero a su hijo sin decírselo. Y, hasta que estalló el escándalo, el hijo se calló. Ha tenido un buen escudo el hijo en su padre. Ya saldrán más cosas porque seguro que se han producido. Estoy absolutamente seguro de que Felipe VI sigue la misma senda que Juan Carlos.

P: Mala situación para el emérito la actual…
R: Mira, un día estaba hablando de Iñaki Urdangarín y ahí te digo una cosa: no sé de qué se sorprendió tanto la gente. Urdangarín hizo lo que vio que se hacía en casa. Me cuesta mucho pensar que Felipe no hace lo mismo. Cuando él recibe un Ferrari o un Lamborghini de un jeque, él sabrá el porqué lo recibe. Lo mismo que lo sabía su papá.

P: ¿No le parece curioso que de las empresas que rodeaban supuestamente los tratos del emérito no se esté diciendo nada?
R: Pues sí, pero una empresa no es un rey. Un rey es alguien que tutela un país y a una población. Por tanto, tiene una exigencia de absoluta honestidad. ¿Qué le gustan las mujeres y el dinero? Me alegro por él. Pero no puede robar a su propia población. Eso no tiene perdón.

P: ¿Ha imaginado el resultado de un referéndum entre monarquía y república?
R: Nadie es monárquico en España. Nadie lo ha sido nunca. Lo que pasa es que la monarquía era necesaria para mantener los privilegios y la estructura social que se habían establecido durante la época de Franco, que, a su vez, eran los anteriores a la República Española. Aquí ocurrió que la izquierda dijo que era ‘juancarlista’ porque estaba acojonada con la posibilidad de que se produjera un golpe de Estado y una involución. La derecha tampoco es monárquica. Lo que pasa es que este hombre (el rey) es la clave de bóveda del sistema. Si la monarquía desaparece de España, todo el tinglado se derrumba. Por lo tanto, hay monárquicos por necesidad propia, pero no lo son de corazón.

P: Permítame que opine, pero quizá el fenómeno en España sea más generalizado y lo que ocurre es que aquí hay cierto sentimiento de protección al cacique…
R: Claro. Sólo se les toca cuando no queda más remedio. Mira, hay un periodista que escribió en su día que el rey Juan Carlos cobraba una comisión por cada barril de petróleo importado. A mí me pareció tan burdo que no me lo creí. Unos meses después, tuve una comida con un miembro del gabinete de Felipe González y le comenté el tema. Y me confirmó que el periodista decía la verdad y que el propio Felipe (González) lo consentía. ¿Por qué? Pues porque el rey (emérito) sostenía que su abuelo salió de España con una mano delante y otra detrás, que este país es imprevisible y que tenía que hacer patrimonio.

P: Vaya…
R: Esa frase de un periodista, que publicó en un libro, jamás la he visto reproducida en un medio de prensa diaria. El poder puede mucho… Yo, por ejemplo, en estos momentos estoy prácticamente silenciado y sé por qué.

P: ¿Por qué?
R: Pues porque soy incómodo por decir cosas como éstas. A ver, es verdad que hace un tiempo me operaron de un cáncer de cuerda vocal, del que ya estoy recuperado. Pero otro motivo es que yo soy cómodo, la monarquía pasa por momentos muy difíciles y, por tanto, han dicho que los tíos como yo no pueden tener voz. Ésa es su forma de matar a la oposición: cortarle el ‘micro’ por un tiempo…

P: Cambiemos de tema. Hace dos semanas se celebraron las elecciones en Galicia y País Vasco; y Podemos, el partido al que usted apoya, se pegó un buen castañazo. ¿Cómo analiza esa situación? ¿Existe el riesgo de que la izquierda comunista pueda quedarse sin espacio electoral?
R: No, yo creo que la cosa es mucho más sencilla de explicar. Te voy a poner el ejemplo francés: la elección más importante es la del presidente de la República. Luego, está el resto y, desde luego, las regionales cuentan poco. En España, los partidos tienen interiorizado que tienen que estar presentes en todos los ámbitos y en todas las elecciones y eso es un error. La gente, a la hora de votar por un poder regional, escoge un líder regional; y no otro.

P: Pero lo cierto es que Podemos ha perdido una buena parte de su voto en los últimos procesos electorales…
R: Eso es así.

P: ¿No cree que influye el personalismo de Pablo Iglesias en el desgaste del partido?
R: A ver, yo creo que Pablo nunca ha estado en una mejor situación que ahora.

P: ¿Usted cree?
R: Claro. Mira, hay exalumnos míos de doctorado que estos días me han dicho que, por ejemplo, en Getafe, Pablo está más fuerte que nunca. ¿Por qué? Por la ‘renta mínima’. En los barrios obreros y de trabajadores, Pablo arrasa. Pero bueno, el gran fallo del partido ha sido que, como ha habido elecciones cada poco tiempo y se han presentado en todas, no han tenido tiempo de desarrollar una estructura territorial potente.

P: Bueno, heredaron la de Izquierda Unida…
R: Si, pero es pequeña y, desgraciadamente, tiene el sello de la infamia, pues es la herencia de un partido comunista. Y las utopías no están de moda en estos momentos. Ellos intentan defender que el comunismo no es lo que se hizo en la URSS; y yo les respondo: no digáis chorradas. El comunismo es lo que se hizo allí. Eso es como intentar defender que la Iglesia no es Jesús.

P: Hablaba de estructura territorial y a mí se me venían a la cabeza algunas noticias que aparecieron sobre supuestas irregularidades en algunos procesos de Podemos para tratar de imponer candidatos desde Madrid.
R: Pero eso es por lo que te he dicho antes: por meter el cazo en todas las elecciones. Deja que en Logroño se machaquen vivos para saber quién tiene que ser candidato, pero no pretendas intervenir en cada caso porque, entonces, te desgastas.

P: Usted tiene algunas batallitas en ese sentido…
R: Mira, yo me acuerdo cuando era secretario general de Alianza Popular. Entonces, había un tío, perdón por la expresión, que era un hijo de perra, y que siempre decía: “la culpa es de Madrid”. Y yo no me lo podía creer porque yo estaba al mando y no dejaba que eso ocurriera. Ese tío era Antonio Hernández Mancha. Él se lo decía a (Manuel) Fraga; Fraga remitía el problema a Verstrynge y yo daba mis argumentos. Mientras, Hernández Mancha culpaba al centralismo madrileño. Y no pintaba nada, pero jugaba a eso todo el rato.

P: Pero reitero, ¿de verdad no ve el personalismo de Pablo Iglesias?
R: Es que sin la figura de Pablo, Podemos se derrumbaría en cuestión de horas…

P: Pues digamos entonces que no se ha superado el problema endémico de la izquierda española y es que, ante la discrepancia, se crean diversas escisiones con siglas y siglas…
R: Bueno… un amigo mío me decía: el que se escinde siempre tiene razón. Pues nada, a escindirse, aunque no se gane nada.

P: Se me viene a la cabeza lo que ocurrió en Madrid con Carmena. Eso restó más que sumó…
R: ¡Cómo que restó más que sumó! La doña Carmena le entregó el poder a la derecha; lo cual, hasta cierto punto era lógico porque Carmena es la gauche divine; y la gauche divine se lleva muy bien con la SER y con la derecha.

P: A su lado fue Íñigo Errejón…
R: Claro, lo hizo con la colaboración del tonto del haba de Íñigo Errejón. Ellos se creyeron que hacían la operación del siglo y mira… ¿Ahora qué son? ¿Ahora qué es Errejón?

P: ¿El próximo fichaje del PSOE?
R: Siempre y cuando le sea rentable al PSOE, cosa que no está tan clara.

P: Cambiemos de tercio. ¿Le es rentable a la izquierda refugiarse en el ecologismo o la igualdad? ¿No pierde votos en sus feudos tradicionales por este giro hacia estas causas?
R: Sí, sin duda. En estos momentos, hay un trasvase de votos de la izquierda a Vox; y lo hay porque, en gran parte, la izquierda no responde como debería hacerlo. Te voy a poner un ejemplo: por ahora, ni Pablo ni nadie, la derecha tampoco, han dicho que la decisión de Bruselas es la de intervenir a España. Sin embargo, la gente no es gilipollas y sabe que ‘la pasta’ nos la van a dar a cambio de hacer recortes. Pero ese problema explotará.

P: Le reitero mi pregunta. ¿Por qué se apoya de una forma tan importante la izquierda en esas causas?
R: Es que yo votos como el ecologista no me los creo. Por ejemplo, en Francia ha arrasado porque la gente estaba en casa, aburrida, en su jardín y ha descubierto las virtudes de sembrar calabazas durante el confinamiento. La vida bucólica, la que sostiene que es mucho más honesta la calabaza que planta que el político de turno.

P: ¿Cuánta culpa tiene la izquierda de la irrupción de Vox?
R: Hay una cosa que a mí me preocupa y es la noticia, no confirmada, según la cual Podemos estaría dispuesto a pedir la regularización de 600.000 inmigrantes. Si eso se produce, autopista abierta para Vox. La gente de la calle no lo quiere.

P: Vox es, entonces, el partido que se ha quedado solo en el rechazo a la inmigración ilegal…
R: Vox lo que ha intentado hacer es compensar el abandono que sienten los obreros por parte de la izquierda. La postura de Podemos es buena con su defensa del ‘escudo social’, pero aun así, si eso flojea por lo que sea, como por los recortes de Bruselas, todo se vendrá abajo y Vox crecerá. Ocurrió así en Francia cuando la izquierda dejó de apoyar al obrero francés autóctono para apoyar al obrero francés nacido de la inmigración. ¿Resultado? Los socialistas han dejado de existir en un montón de regiones y los comunistas están destrozados.

P: Quisiera que argumentara su postura en contra de la inmigración ilegal. Lo digo por ver si se apoya en razones semejantes o diferentes a la de Vox.
R: Es que la inmigración ilegal entraña el peligro de la reducción de salarios y, por tanto, de las condiciones de vida de los obreros. Además, produce a los Le Pen. En cualquier caso, ¿tú has visto alguna patronal oponerse a este tipo de inmigración? Eso lo dice todo.

P: Esa postura a usted le habrá traído problemas dentro de la izquierda…
R: Es que yo no compro ningún ‘pack ideológico’. Mira, cuando yo voy por las mañanas a comprar el periódico, la gente que está en el quiosco se queda un poco alucinada, pues ve que cada día compro uno: El País, La Razón o El Mundo. Yo no tengo periódico. Según lo que me aporta, lo compro o no. Ocurre igual en política.

P: Pero reconocerá que su postura sobre la inmigración es impopular en la izquierda…
R: En los partidos de izquierda más bien. Porque pregúntale a las clases bajas de este país lo que significa el aumento de la inmigración ilegal. Ya te lo digo yo: una bajada de sueldos. La gente no es tonta, por mucho que la gauche divine así lo crea cuando pide que vengan todos los inmigrantes del mundo y, oye, así pueda encontrar a alguien que limpie el culito más barato a sus abuelas.

P: Tiene usted cierta ojeriza hacia la izquierda caviar…
R: Mira, a mí la gauche divine sólo me publicó un artículo en España. En El País, en concreto. ¿Sabes por qué? Porque no lo firmaba yo (ríe).

P: ¿Cree que con la pandemia hemos perdido libertades?
R: Hombre, es que así ha sido. El otro día a mí dos por la calle me exigieron que me pusiera mascarilla. Y se me había olvidado cogerla. Entonces, me cabreé y les dije: es que tengo EPOC. Es que te van ordenando… Demasiado bien se porta la policía para todas las restricciones que han impuesto. Es una pesadez lo de la puta mascarilla. Aquí, en cualquier caso, ocurre una cosa y es que al poder le viene bien todo esto. Por eso, el poder está -con la complicidad de la prensa- aplicando el catastrofismo y pidiendo obediencia. ¿Pero esto qué es? ¿La Alemania nazi?

P: Un poco hiperbólica la afirmación…
R: Pero es que están apretando mucho. Tanto, que yo creo que a no mucho tardar se puede producir un efecto rebote, y es que la gente deje de hacer caso. Por cierto, estos días han culpado a los jóvenes y a las fiestas pero, si analizas, hay grandes focos en los pueblos temporeros. Eso el poder lo orilla en el debate.

P: ¿Tiene difícil la izquierda defender el Estado del bienestar en estas condiciones? ¿Será ésta la crisis definitiva?
R: ¿Sabes una cosa? En España, hay muchas escopetas de caza. Por tanto, que se anden con cuidado. Hablo por Andalucía, por Aragón, por las dos castillas… hay límites que yo no traspasaría. Y partir del principio de que la población va a aceptar una reducción importante del Estado del bienestar es equivocado. La gente no va a aceptar que se toque lo que hay. Te recuerdo que en España ya hay una gran desigualdad. Es peligroso tocar el Estado del bienestar. El pueblo español está acostumbrado a obedecer porque ha vivido bajo una monarquía absoluta durante siglos. Pero algún día arrancará.

P: ¿Qué modelo debe adoptar Europa para fortalecerse tras esta crisis?
R: Hay un sistema que yo creo que en Europa podría funcionar, que es el de la democracia presidencialista, templada por el parlamentarismo, pero, sobre todo, por la consulta popular. Hay un antes y un después de los ‘chalecos amarillos’. El poder ya no es vertical. Eso se acabó.

P: Hombre, experimentos similares como el chavismo no han salido bien…
R: A ver, es que Venezuela no es un país. Para empezar, no hay el mismo fondo étnico. Aquí tienes el fondo étnico indígena que ha sido históricamente maltratado por otro fondo étnico, que son los criollos, los blancos… y eso hace, por tanto, que su sociedad no sea lo suficientemente homogénea. Eso provoca que el orden sólo se pueda mantener a trancazo limpio. A eso hay que sumar lo que hace el vecino del norte, el gringo, que cuando no cedes, te come por los pies. Ellos creen que América Latina es su patio trasero y el Caribe, su mar interior. Mira, yo me acuerdo cuando fui a echar una mano -sin cobrar- y en las reuniones nos ponían canto gregoriano. ¿Sabes por qué? Porque era la forma en la que se aseguraban que no les espiaran las reuniones (ríe).

Fuente: Voz Populi.
Esta entrevista se publicó antes de que se conociera el comunicado de la Casa del Rey Felipe VI sobre la decisión de su padre, el rey emérito, de abandonar España.





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