
Sin Acritud…
A.L. Martín (26/9/2023)
La primera vez que conocí a Yola fue en Roma, en un restaurante del Trastévere. Hemos seguido manteniendo esa conversación desde entonces hasta ahora.
Recuerdo que me senté frente a ella, en su mesa. Sobre el mantel de cuadros me mostró sus collages con sus comentarios a lápiz. En aquellos tiempos se hacían con pegamento porque aún no existían las tecnologías presentes. Yo me fijé en el croissant que se estaba comiendo y le pregunté si sabía la historia de ese manjar.
Su respuesta la vi en su sonrisa y se lo conté: Cuando los turcos sitiaban Viena, en el siglo XVII, construyeron un túnel bajo las murallas aprovechando la oscuridad de la noche. Pero los panaderos vieneses que estaban trabajando a esas horas escucharon los ruidos y dieron la alarma.Viena se salvó gracias a los panaderos y para celebrarlo crearon el croissant con su forma de la media luna de los turcos.
¡Comerse un croissant es zamparse a un turco!
Yola dijo que fuera por lo que fuera, estaba muy rico. Ahora podemos disfrutar de sus collages en este periódico. Es todo un lujo, mi querida Yola. Todo un lujo.




