Donald Trump

Sin Acritud…
Ángel Luis Martín (29/6/2026)
Las declaraciones de Donald Trump sobre su posado fotográfico junto a la mandataria italiana Giorgia Meloni, afirmando que accedió a fotografiarse con ella por pena, vienen a constatar el hecho de un presidente norteamericano cuyo comportamiento anormal es notorio.

Cuando se observa al presidente relacionándose públicamente con otros mandatarios, y si somos capaces de ver con detenimiento cómo reaccionan éstos ante su presencia, nos llamará la atención sus miradas, su lenguaje corporal: intranquilidad, inquietud, incertidumbre ante alguien sorpresivo cuyas reacciones pueden ser amenazantes, insultantes, descontroladas en cualquier momento, mientras acapara toda la atención de forma exagerada, pulsional.

Se le mira como se mira a un desequilibrado pero con la gran diferencia que es, ni más ni menos, el líder de la potencia mundial hegemónica.

Esto recuerda episodios históricos relacionados con sátrapas temidos de la vieja Roma o Iván el Terrible en Rusia; o con personajes mucho más recientes de parecido poder despótico. La diferencia con ellos es que Trump aún no tiene ese poder, que sigue sujeto a las normas de la democracia liberal. Nadie duda del deseo de Trump por desembarazarse de esas normas que estorban el despliegue de su personalidad tiránica y ególatra; el complemento es su avaricia, el lucro económico: el dinero es su Dios salvaje, el que le otorga el rol de triunfador y señor de la guerra, dueño del mundo que disfruta despreciando, humillando.

Ray McGobern, ex espía de la CIA, fue el encargado de la elaboración de perfiles psicológicos de líderes mundiales: “Es la primera vez en la historia de USA que tenemos un presidente que en opinión de muchos psiquiatras, está básicamente loco. Trump sufre un tipo de demencia fronto-temporal; es un trastorno neurodegenerativo. La persona que tiene el dedo sobre el botón nuclear vive en una realidad alternativa creada por él mismo, vive en la Luna”.

El neurólogo y psiquiatra B. Sireulnik difiere en lo que respecta a la locura:

Trump es responsable, no está loco pero sus manifestaciones de comportamiento indican desorganización. Trump es un psicópata, formado durante su propio desarrollo. Le inculcaron que la única valoración de la vida humana es el dinero, el éxito individual. Y en esto muestra excelentes resultados. Pero estos “resultados” son la deshumanización”.


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