Vértigo y pérdida de audición

Ciencia y Tecnología
Espacios Europeos (24/9/2026)
El vértigo afecta a muchas personas, más de las que creemos, y sus causas son muy diferentes. En algunos casos puede solucionarse con una sencilla maniobra; en otros requiere rehabilitación, medicación o estudiar enfermedades del oído, del sistema nervioso o incluso determinados tipos de migraña.

La ciencia todavía debate si las cervicales pueden ser responsables o no.

Hay sensaciones que resultan difíciles de explicar hasta que uno las experimenta. De repente, la habitación parece girar. O es uno mismo quien siente que está dando vueltas. A veces basta con incorporarse de la cama, girar la cabeza o mirar hacia arriba para que aparezca esa desagradable sensación.

Muchas personas lo llaman simplemente «mareo». Pero no lo es. Los médicos, sin embargo, distinguen entre diferentes fenómenos. El vértigo es, propiamente dicho, la sensación de que uno mismo o el entorno se mueve o gira, mientras que el mareo puede abarcar sensaciones muy diferentes: inestabilidad, aturdimiento, debilidad o incluso sensación de desmayo. Incluso vómitos y trastornos intestinales.

Y aquí comienza el problema: no existe un único vértigo ni una única causa.

El oído que también nos ayuda a mantenernos de pie
Aunque pueda resultar sorprendente, una parte fundamental de nuestro equilibrio se encuentra dentro del oído.

En el oído interno existe el llamado sistema vestibular, formado, entre otras estructuras, por los conductos semicirculares y los órganos otolíticos. Estos pequeños mecanismos informan al cerebro de los movimientos y de la posición de nuestra cabeza.

El cerebro combina esa información con la que recibe de los ojos y de los receptores sensitivos de músculos y articulaciones. Cuando esas informaciones no coinciden, puede aparecer la sensación de movimiento, inestabilidad o vértigo.

Por eso, cuando una persona dice “me estoy mareando”, no siempre basta con tomar una pastilla. Primero hay que averiguar qué está fallando.

Los famosos “cristales” del oído
Una de las causas más frecuentes de vértigo es el denominado vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB).

El nombre parece complicado, pero el mecanismo puede explicarse de una manera sencilla.

Dentro del oído interno existen pequeñas partículas de carbonato de calcio, conocidas popularmente como “cristales”. En determinadas circunstancias pueden desplazarse de su lugar habitual y entrar en uno de los conductos semicirculares.

Entonces, determinados movimientos de la cabeza pueden provocar una señal equivocada al cerebro y aparecer el vértigo.

Es característico que el episodio se desencadene al girarse en la cama, incorporarse, acostarse o mover la cabeza hacia determinadas posiciones, y que normalmente dure poco tiempo.

Lo interesante es que, en estos casos, el tratamiento no tiene por qué ser un medicamento.

Existen maniobras de reposicionamiento, realizadas por profesionales sanitarios, cuyo objetivo es llevar nuevamente esas partículas al lugar donde no provoquen el vértigo. En determinados pacientes también puede utilizarse rehabilitación vestibular.

¿Entonces no hacen falta medicamentos?
No necesariamente. Los medicamentos pueden utilizarse en determinadas circunstancias para controlar síntomas como el vértigo intenso, las náuseas o los vómitos. Pero no existe un medicamento universal que cure cualquier vértigo, porque el tratamiento depende de la causa.

Una neuritis vestibular, una enfermedad de Ménière, una migraña vestibular o un VPPB no son exactamente el mismo problema y, por tanto, tampoco tienen por qué recibir el mismo tratamiento.

Además, las publicaciones y formularios sobre VPPB desaconsejan utilizar de forma rutinaria determinados medicamentos supresores vestibulares como tratamiento principal de este trastorno.

La conclusión parece sencilla: antes de buscar la pastilla, hay que buscar la causa. Como en casi todas las dolencias o enfermedades.

La controversia con las cervicales
Hay una afirmación que se escucha con mucha frecuencia: “Tienes vértigo porque tienes las cervicales mal”. ¿Es así?

La respuesta científica es bastante más complicada.

Existe lo que algunos investigadores denominan mareo o vértigo cervicogénico, relacionado con alteraciones cervicales y especialmente con dolor y problemas de movilidad del cuello. Algunos estudios han encontrado que determinadas terapias manuales y ejercicios pueden mejorar los síntomas en pacientes seleccionados.

Pero hay una importante salvedad. La Bárány Society, organización científica internacional especializada en los trastornos vestibulares, considera que actualmente la evidencia disponible no permite establecer de forma sólida que una alteración del cuello sea, por sí misma, la causa de una sensación auténtica de vértigo. También señala que no existe actualmente una prueba diagnóstica específica que confirme ese supuesto “vértigo cervical”.

Otros trabajos científicos coinciden en señalar que se trata de un diagnóstico difícil y, en buena medida, de exclusión: primero deben descartarse otras causas del mareo y del vértigo. Por lo tanto, conviene ser prudentes.

Que una persona tenga artrosis cervical y vértigo al mismo tiempo no demuestra que la primera sea necesariamente la causa del segundo.

¿Pueden ayudar los ejercicios? Sí, pero depende de qué estemos tratando.

La rehabilitación vestibular utiliza ejercicios diseñados específicamente para mejorar la adaptación del cerebro y el control del equilibrio. Puede incluir movimientos de ojos y cabeza, ejercicios de estabilidad y entrenamiento de la marcha. Los programas deben adaptarse al problema concreto de cada paciente.

En determinados pacientes con problemas cervicales, la fisioterapia y los ejercicios pueden también formar parte del tratamiento. Una revisión de ensayos clínicos encontró resultados favorables para determinadas combinaciones de terapia manual y ejercicio, aunque los datos de la evidencia no es un informe.

Pero hay una diferencia fundamental: no es lo mismo hacer ejercicios de rehabilitación vestibular que realizar ejercicios genéricos para “fortalecer las cervicales”.

Y tampoco es aconsejable que una persona con vértigo importante comience por su cuenta a realizar movimientos bruscos del cuello.

Hay vértigos que tienen otras causas
El VPPB es muy frecuente, pero no es la única explicación. El vértigo puede aparecer también en trastornos del oído interno como la neuritis vestibular, la laberintitis o la enfermedad de Ménière. También puede estar relacionado con la migraña, incluso en personas que no presentan simultáneamente un dolor de cabeza intenso. Algunos medicamentos y determinadas alteraciones circulatorias pueden provocar mareos o problemas de equilibrio.

En ocasiones, pese a las pruebas realizadas, no se consigue determinar inmediatamente una causa.

Eso no significa que “los médicos no sepan qué pasa”. Significa que los trastornos del equilibrio son complejos y requieren distinguir síntomas que pueden parecerse entre sí.

Una señal que no debemos ignorar
Hay algo especialmente importante que debería conocer cualquier persona que padezca vértigo.

No todos los vértigos son benignos.

Si el vértigo aparece acompañado de pérdida de audición, visión doble o pérdida de visión, dificultad para hablar, debilidad o adormecimiento de un brazo o una pierna, desmayo, dificultad importante para caminar o un dolor de cabeza nuevo e intenso, es necesario buscar atención médica urgente.

Esto es particularmente importante porque algunos trastornos neurológicos pueden manifestarse inicialmente con problemas de equilibrio o vértigo.

Por ello, ante un episodio nuevo, intenso o diferente de los habituales, no conviene autodiagnosticarse.

¿Se puede llegar a vivir sin vértigo?
En muchos casos, sí se puede controlar o resolver.

El VPPB, por ejemplo, puede desaparecer espontáneamente o responder a las maniobras de reposicionamiento. Otros trastornos pueden requerir rehabilitación vestibular, cambios en determinados hábitos, tratamiento específico de la enfermedad causante o medicación.

Lo que no existe es una fórmula única.

Y quizá esa sea precisamente la principal enseñanza: el vértigo no debería tratarse únicamente como un síntoma que hay que eliminar, sino como una señal que hay que interpretar.

¿Qué debería contar el paciente al médico?

Vértigo y equilibrio

Puede resultar útil explicar:

Cuándo comenzó el problema.
Cuánto dura cada episodio.

Si todo parece girar o se trata más bien de inestabilidad.
Qué movimientos lo desencadenan.
Si aparece al levantarse o girarse en la cama.
Si existe pérdida de audición o sensación de oído tapado.
Si hay zumbidos.
Si aparece dolor de cabeza.
Si existen náuseas o vómitos.
Si hay dolor cervical.
Qué medicamentos se están tomando.
Si se ha producido recientemente una caída o un golpe en la cabeza.

Estos detalles pueden ayudar al profesional a diferenciar unas causas de otras.

Una última reflexión
Quizá lo más importante sea dejar de considerar el vértigo como “ese mareo que tiene mucha gente y para el que basta con tomar algo”.

Nuestro equilibrio es el resultado de un sistema extraordinariamente complejo en el que intervienen el oído interno, los ojos, el cerebro, los músculos y las articulaciones.

Cuando uno de esos sistemas proporciona información incorrecta, o cuando la información de varios sistemas no coincide, podemos sentir que el mundo entero se mueve.

La medicina conoce hoy muchas de las causas y dispone de tratamientos eficaces para algunas de ellas. Pero todavía quedan preguntas por responder, especialmente en aquellos pacientes que presentan mareo asociado a problemas cervicales.

Quizá por eso, ante el vértigo, la pregunta más útil no sea “¿qué pastilla me tomo?”, sino “¿por qué me ocurre?”.

Este artículo tiene carácter divulgativo y no sustituye la valoración de un médico, otorrinolaringólogo, neurólogo, otorrinolaringólogo, neurólogo o profesional especializado en trastornos vestibulares.

NOTA:
Este texto se ha realizado con la colaboración de fuentes científicas con enlaces a PubMed,  Mayo Clinic y Barany Society.
En España los centros hospitalarios más importantes que estudian el vértigo y los trastornos del oído interno son: el Hospital Universitario de Getafe (Madrid), que cuenta con prestigiosos profesionales y tecnología muy avanzada; la Clínica Universidad de Navarra (CUN); Hospital HM Nou Delfos (Barcelona); HM Hospitales, Instituto de Otorrinolaringología (IOM) en Madrid o Ototech en Barcelona, especializados en terapias avanzadas y rehabilitación para el oído interno, etc.


Etiquetas:
, , , , , , , , , ,