La Tertulia El Tablao

Tertulia El Tablao

Tertulia El Tablao

Mi Columna
Eugenio Pordomingo  (29/11/2015)
Las “tertulias de café” han sido a lo largo de la historia de España, un lugar de encuentro, de contraste de pareceres, de enfrentamiento dialéctico, de intercambio de opiniones, creencias y sensibilidades, que han enriquecido nuestra sociedad y han contribuido a fomentar la convivencia y el arte de la oratoria. Y también la  tolerancia y  la paciencia.

Más o menos, eso se decía en el primer “cartel” anunciador de la Tertulia El Tablao, ágora surgida en La Navata, allá por el caluroso mes de julio de este conflictivo año.

Como suele ser habitual, las tertulias de cafés, baretos, bodeguillas o tascas, son el lugar de encuentro donde se relatan las cuitas, penas, pesares y desventuras de los participantes, aparte de poner verde al vecino, al amigo, compañero de trabajo o político local. Por supuesto, también para recrearse, describiendo algunas partes prominentes del cuerpo de fulanita o menganito.

Las tertulias nacen espontáneas, como centros de esparcimiento y de necesidad de decir o enterarse de algo, y suelen ir acompañadas de la consabida caña o vinito; las hay de tarde, con café y galletitas



Una Tertulia en busca de un  Ágora o Tablao

TertuliaMi Columna
Eugenio Pordomingo (29/6/2015)
Con los últimos atentados terroristas, todo lo demás ha pasado a segundo plano. Ya casi nadie retiene en su pabellón auditivo o en su retina, que a Grecia, al pueblo griego, la van a expulsar de la Unión Europea y del euro. Pero lo hacen, sobre todo, porque no quieren que el pueblo griego manifieste su opinión en un referéndum. Por nuestras pantallas de televisión y emisoras de radio pasan fugaces los numerosos casos de corrupción habidos en las comunidades socialistas y populares. Y lo del espionaje de la NSA (Agencia  de Seguridad Nacional de Estados Unidos) a los últimos presidentes de la República francesa, otro tanto. Los centenares de muertos a causa de drones y ataques aliados no cuentan, pues como ya es algo habitual, pues… ¡Ah, pero como a nosotros nos toquen a uno de los nuestros se enteran! Todo es muy confuso, sumamente confuso.  



Manuales de buenas costumbres, urbanidad y cortesía

Buenas costumbresMi Columna
Eugenio Pordomingo (2/3/2014)
Antaño era habitual ver en las estanterías y escaparates de las librerías ejemplares que versaban sobre las buenas costumbres, urbanidad, cortesía, exquisitos modales y educación, cuyo objetivo además de vender ejemplares era mostrar la utilidad de una buena convivencia que se consigue con usos, costumbres y maneras más sociales y educadas; ahora se englobaría en el término democracia o tolerancia, y el salirse de la norma como “diversidad de sensibilidades”.

El siglo XIX y parte del XX fueron pródigos en ese tipo de manuales educativos. La mayoría de ellos, como he dicho, iban dirigidos a fomentar la cortesía, la exquisitez y las buenas maneras; hasta los había que trataban de enseñar técnicas para “ligar”, para establecer “contactos”. Por entonces Internet no existía ni tampoco la NSA. Era una etapa en la que el “metro” o los autobuses olían a puro sobaco. Tenías que tener cuidado,




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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