´El Periodismo en el laberinto´, hoy en la Tertulia Espacios Europeos

 

El Periodismo en el Laberinto

España
Espacios Europeos (14/12/2016)
El título del programa de la Tertulia Espacios Europeos de hoy, El Periodismo en el laberinto, es un homenaje al que fuera nuestro amigo y colaborador, el periodista y profesor universitario José Manuel González Torga, recientemente fallecido. El Periodismo en el laberinto, es el título de su último libro.

En el programa de hoy, pretendemos hacer una reflexión sobre Periodismo, Medios de Comunicación y la labor  de los Periodistas, de su tarea de “contar cosas”, de sacar a la luz lo que otros ocultan. Y, cómo no, discutiremos sobre lo que Torga llamaba “periodismo zurupeto”, que no es lo mismo que “periodismo ciudadano”. Para él, solo hay periodismo bueno y periodismo malo.

El periodista cuenta lo que pasa y que cree que tiene interés para los ciudadanos. Pero ahora, se busca –sobre todo en la TV, la audiencia para a través de ella conseguir publicidad, beneficios.

La crónica, la entrevista, la opinión, el reportaje, entre otras formas de ejercer el periodismo, son parte de la Información, y todo ello conforma el periodismo.



Crímenes del Poder  

El PoderSin Acritud…
[SEPA] Servicios Editoriales Periodísticos Argentinos
(21/3/2015)
Un antiguo libro, seguramente apócrifo, que data de 1920 titulado “Clasificación Sistemática de los Crímenes” firmado por un tal Jacobo Ripper (que imagino un pseudónimo), hace una detallada taxonomía de tales actos, en la que podemos encontrar una categoría a la que denomina “Crímenes que provocan la muerte”. Esta categoría genérica engloba varias especies o sub-categorías entre las que me parece interesante destacar a tres: La primera comprende a los crímenes que son fruto de la pasión, la segunda a los crímenes que surgen de la necesidad y la tercera a los crímenes que se originan en la codicia.

Los crímenes de la necesidad surgen de la indigencia, de la penuria y de la estrechez y son los más fáciles de entender. Nadie condena a un animal hambriento si mata, pero nadie le perdona la vida se acerca demasiado. 



Juan Ponce de León, desde Santervás (su pueblo natal), en el V Centenario del Descubrimiento de Florida

España
José Manuel González Torga (19/9/2013)

Juan Ponce de León

Juan Ponce de León

Este año se conmemora el V Centenario del Descubrimiento de la península de Florida, hito histórico protagonizado por Juan Ponce de León. Lo que resulta insólito es que la efeméride cobra más relieve por aquellos pagos estadounidenses que en la España de nuestros legendarios compatriotas.

Aquí, como ya es tradicional, no acertamos a obtener todo el reconocimiento debido a la importancia de las acciones históricas propias, como tampoco a neutralizar las abultadas falsedades de la Leyenda Negra. ¿Por qué a nuestros grandes capitanes se les da peor imagen humana por el mundo que al macedonio Alejandro Magno, al romano Julio César o al cartaginés Aníbal? Como si más bien se hubieran parecido al mongol Gengis Kan o, más atrás, al rey de los hunos,

, conocido – exagerando a su vez- como “El Azote de Dios”, o por la afirmación de que no volvía a crecer la hierba por donde hubiera pasaba su caballo. Para empezar a hablar, aquellos esforzados españoles llevaron el caballo –muchos ejemplares- a las latitudes americanas, donde se multiplicaron y quedaron.

Lo cierto es que navegantes y conquistadores españoles llegaron al territorio entonces ignoto de la actual potencia cuasi imperial y colonizaron buena parte de su extensión 107 años antes de que desembarcaran más al norte –en lo que sería Nueva Inglaterra- los célebres padres peregrinos del Mayflower, realmente cofundadores de segunda hornada de cuanto albergan las fronteras de Estados Unidos. Los españoles mantuvieron sus reales allá por tres siglos largos.




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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