El atentado contra Cubillo, las cloacas del Estado y los eminentes

Antonio Cubillo, líder del MPAIAC,

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (30/1/2017)
Tan enfrascados estamos en lo cotidiano, y ensimismados en nuestros propios problemas, que marginamos, apartamos de nuestra mente, todo aquello que creemos no nos afecta. ¿Por qué digo esto?  Sencillamente, porque muchos de esos sucesos, escandalosos en su mayoría, afectan en lo más profundo a nuestra calidad democrática. Y, por otro lado, los personajes protagonistas de hechos o acontecimientos acaecidos en tiempos pasados, aunque no muy lejanos, deambulan todavía por estos lares como si lo sucedido no fuera con ellos. A estos personajes les suelo llamar “eminentes”. Ellos ocupan los puestos más altos en nuestra sociedad –generalmente en lo político o institucional-, y están por encima del bien y del mal. Son intocables. Los hay de todo pelaje, condición, ideología y creencia religiosa. Ya se sabe que a esos puestos eminentes, como a las cimas, sólo suben las águilas y las serpientes.

Un sucio asunto nos desvela como actúan. Situémonos en el 5 de abril de 1978 en Argel, capital de Argelia. Mejor, en los prolegómenos de esa fecha. Y conozcamos a un personaje de novela negra, utilizado por eminentes del momento. Me refiero a  José Luis Espinosa Pardo, confidente, espía, y hombre de pocos




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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