Las dificultades para ser socio estratégico

Foco África 2023

Guinea Ecuatorial/España
Oumar Salaou Adébayo (1/4/2021)
El gobierno español, presentó el pasado 29 de marzo, el “Foco África 2023”, con algunas sorpresas importantes, al menos para nosotros, los guineanos. El invitado de honor de esa presentación fue el presidente de Ghana, Nana Akufo-Addo, con el que Pedro Sánchez, presidente del gobierno español, mantuvo una importante reunión. Los socios “estratégicos” de España en África, a tenor de las directrices del “Foco África 2023”, son Ghana, Senegal y Angola.

En el Foro África 2023, a pesar de “las buenas relaciones con la dictadura de Obiang Nguema” –de palabra no de hechos- no se menciona a Guinea Ecuatorial más que de pasada. Por ejemplo, se dice que hay que  contribuir al “desarrollo de las capacidades militares en países de la costa occidental de África

y el Golfo de Guinea; refuerzo de la participación española en las acciones de la UE en el Sahel, en particular, a través de la dirección de proyectos como los Grupos de Acción Rápida en el Sahel (…) En el de la cooperación para el desarrollo, se incidirá en especial en los países prioritarios del V Plan Director de la Cooperación Española: Mali, Níger, Senegal, Cabo Verde, Guinea Ecuatorial, Etiopía, Mozambique, Marruecos, Mauritania, Túnez y Egipto”, o sea, casi todos.

No hay duda que Guinea Ecuatorial está perdiendo su identidad como país hispanohablante, en la actualidad sus lazos culturales con España son más bien escasos. La cooperación española con Guinea Ecuatorial se puede resumir en pocas palabras: ha sido un fracaso para los dos países y un coste muy elevado para el Estado español, aunque no para algunas empresas, empresarios y lobistas.

Las relaciones entre los dos países han sido de siempre borrascosas. En la actualidad la presencia española es mínima en lo que se refiere a cooperación, enseñanza, sanidad y defensa. Todos los gobiernos españoles sin excepción –en mayor o menor grado- han acabado mal con  la dictadura de Obiang Nguema. En el mejor de los casos, lo que se ha producido es “relajamiento” en las relaciones. Y por supuesto, España tiene escasísima influencia ante el dictador guineano, como se puede apreciar en el caso de los militantes del MLGEIIIR secuestrados en Sudán del Sur en noviembre de 2019, que cumplen condena de más de 90 años, acusados de un supuesto golpe de estado.

El idioma es quizás el único lazo que mantiene una cierta unión entre los dos países. Pero poco más. España se aprovecha de Guinea Ecuatorial en algunos aspectos económico-financieros y como basurero de ciertos residuos sanitarios. Y Guinea, hace otro tanto, empleando la extorsión con el pretexto de presuntos golpes de Estado, asaltos a su embajada en Madrid  y demás asuntos nimios, que los gobiernos españoles se quitan de en medio a base de dinero y apoyo diplomático.

La historia de desencuentros entre los dos países es larga y penosa, que suelen pagar los ciudadanos guineanos, que pierden su esperanza en la Madre Patria, cada vez que recurren a ella en apoyo de pretensiones liberadoras. Y España soporta el expolio de empresarios y profesionales españoles que han sufrido lo indecible en nuestro país. Bien es cierto, que en no pocos casos, han sido aventureros en busca de una riqueza rápida.

Doctor Oumar Salaou Adebayo

Llegados a este punto, vemos como las relaciones entre los dos países están prácticamente muertas. Perviven en apariencia, pero nada más. Un ejemplo ilustrativo de lo que digo es la perdida de ese lazo cultural y lingüística. En Senegal, por ejemplo, hay un Instituto Cervantes, pero en Guinea Ecuatorial no.

Guinea Ecuatorial podrá haber sido un puente de plata para España en sus relaciones con el resto de países africanos. Pero el dictador Obiang Nguema carece del prestigio y el liderazgo  necesario -como se ha visto en la escasa ayuda que ha recibido ante el desastre ocurrido el 7M-, además de gobernar de manera cruel y despótica, participando y permitiendo una corrupción sistémica e impune. No quiero olvidarme de la desorganización e incapacidad de sus gobiernos, como se puede apreciar ahora, donde miles de personas se han quedado sin hogar y sin trabajo, desprotegidos ante la pandemia y sin una mínima ayuda estatal.

Ante todo esto, no me extraña que España haya elegido a otros países, como socios estratégicos y a Ghana como preferente.

Todo esto nos debe conducir a la necesidad de aunar y unir esfuerzos en pos de una nueva manera de hacer política. Y en eso estamos

N. de la R:
Oumar Salaou Adebayo es Doctor en Medicina, neurocirujano, y miembro del MLGEIIIR (Movimiento para la Liberación de Guinea Ecuatorial III República).



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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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