El edificio se cae

España
A.L. Martín
(18/10/2023)
Algunos dicen que el edificio se está cayendo. Es posible que se refieran al entramado de los partidos de izquierda sin contar al PSOE, claro. Aducen la atomicidad casi milagrosa y portentosa, la ambición bastarda que se reproduce bajo vestimentas femeninas de caro diseño.

Nadie critica que la izquierda no pueda vestirse como la reina de España si es su gusto. O que asista a besamanos o que pose ante las cámaras luciendo palmito y alta moda con las gafas de sol en su rubia cabellera. El asunto es que tales cosas están cobrando inusitada afición e incluso desmesura. Y sólo se pide contención. No por nada extraño, por un mantener las formas si es posible.

El edificio cae, dicen. Pero, como en el naufragio del Titanic, sigue tocando la orquesta y siguen bailando con sus vistosas galas. El entramado se desnuda y se contempla con esa mezcla de tristeza y desprecio.

Israel se comporta con la altanería del protegido por el gran capo. No importa lo que haga. La derecha española, patriota de palabra hueca, se santigua reverente ante el gran capo. El edificio, el artificio, dicen que se cae. La economía va a desplomarse, viene un viento imparable de colapso, dicen.

Como siempre la guerra será el modo mejor de resetear el sistema. Hiroshima, Nagasaki y los misiles a punto en Cuba pero entonces no había Internet y Kennedy hablaba con Krushev por teléfono.

La economía iba ya fetén, no era conveniente apretar botones. El edificio se cae pero la fiera se torna entonces peligrosa, capaz de todo. Así que por favor, abandonen desfiles de alta costura, palabras como cosmética y seducciones a la cámara.

 

 


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