
Sin Acritud…
A.L. Martín (28/11/2023)
La señora Rocío Monasterio declara que la bandera de la Comunidad de Madrid le parece comunista. Debe ser debido al color rojo carmesí y a las estrellas blancas. Claro es que si las estrellas fueran rojas no se verían y como hacen los comunistas, las ponen en color amarillo.
El asunto es profundo y para nada mentecato: solo recordar, por ejemplo, que el color azul de los ojos no es tal, es una percepción falsa. E igualmente ocurre con el fantástico azul de los mares. En fin, Rocío Monasterio debe ver en las estrellas blancas de la bandera norteamericana veleidades comunistas y en sus franjas rojas mensajes ocultos de bolchevismo.
El joven detenido nazi por los desórdenes madrileños opina que «el caos étnico podría acabar con la identidad racial de la nación».
Este chico cuando se mira en el espejo se ve a sí mismo como un ario perfecto. Le basta un corte de pelo muy alemán de los años treinta pero un concienzudo examen racial realizado por un oficial científico de aquellos tiempos hitlerianos no daría el visto bueno y tendría sus consecuencias: nariz hebrea, iris marrón, piel no sonrosada y ligeros toques bereberes.
Lo que se dice un caos étnico, tan español.
El gobierno español actualiza armamento con una empresa de Israel tras la llamada a la paz en Palestina, hecha por el presidente Pedro Sánchez, que como nuevo Salomón acusa de barbaridades tanto a Hamás como a Israel.
Núñez Feijoo no comparte el salomonismo y se decanta por las proezas militares del Ejército israelí aplastando a la población civil de Gaza.
Es posible que Núñez Feijoo, siguiendo la estela de su admirado Javier Milei, esté en trance de una conversión al judaísmo con rabino consejero incluido. No se sabe si se aceptaría su animadversión por el rey Salomón por equidistante y sanchista.
A todo esto, igual que le ocurre a la leche cuando hierve, crece sin mesura y con magna estupidez el uso de palabras inglesas, sobre todo en jovencitos/as que no saben inglés: email, chat, aerobic, coach, casting….
Respecto al inminente y catastrófico colapso ecológico y económico, el antropólogo español Emilio Santiago afirma: «A nuestra generación nos toca el reto de reintegrar a la Tierra dentro de sus límites biofísicos…”. Dado el hercúleo reto digno de los dioses, uno se acuerda de la frase de Pío Baroja:
«Estos que van de salvadores de la Humanidad, no salvan ni a uno». De acuerdo que es frase pesimista pero Baroja era muy suyo y no le gustaba que le toqueteasen la boina.
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