Amando de Miguel

Sin Acritud…
A.L. Martín  (22/11/2023)
Me encontré, de casualidad, este artículo del año 1958 sobre el Materialismo Histórico y Dialéctico de Amando de Miguel. El año 1958 queda muy lejos: en plena guerra fría, en plena dictadura franquista. Lo que más me llamó la atención fue esta frase, escrita tras explicar las características de la dialéctica de Hegel y la trasposición que sobre ella hace Marx: «No somos anticomunistas de tela de cebolla». Y esta otra: «La dialéctica es un método excelente…»

Amando de Miguel prosigue realizando una crítica sobre el marxismo en cuanto a su determinismo económico, el dogmatismo, sus propias contradicciones dentro de la propia dialéctica. Es cierto, en mi opinión, que el marxismo expresa un determinismo económico, ignorando o minusvalorando realidades humanas como lo son los aspectos psicológicos, la libertad individual, el pensamiento etc.

No hay duda que las relaciones de producción, con sus correspondientes modos y superestructuras, son fundamentales: forjan y determinan comportamiento, pensamiento y formas de vida material. Conviene no olvidar esos aspectos no materiales y el hecho de la alienación porque actúan elementos psíquicos. También sería lógico preguntarse si existirían formas de alienación en una sociedad socialista o comunista.

La siguiente y lógica pregunta sería si la alienación, independientemente del modo de producción, es o no es natural en el ser humano. Si la respuesta es afirmativa, como me temo, la superación de la alienación sería un deseo, una voluntad de superación, una transformación mucho más allá de un cambio meramente revolucionario a nivel político o económico.

Amando de Miguel critica el dogmatismo marxista y no le falta razón. Es de sentido común que si el marxismo no tiene en cuenta el devenir dialéctico, las circunstancias cambiantes y nuevas queda anclado, varado como una reliquia de museo. Es necesario, en este sentido, comentar la dirección tomada por el partido comunista chino y su flexibilidad adaptativa a la mentalidad y cultura propias, a su Historia, a su desarrollo económico. Todo ello sin renunciar al marxismo como base y vertebración ideológica.

Por último, Amando de Miguel, expresa la existencia de un capitalismo » humano» que ha evolucionado y nada tiene que ver con el capitalismo feroz industrial de los tiempos de Marx. Tengo que estar en desacuerdo: el capitalismo evolucionado sigue manteniendo las mismas bases de explotación que analizara Marx porque le son inherentes. Aunque varíen los funcionamientos. Como dice el viejo refrán español: » La mona, aunque se vista de seda, mona se queda».

N. de la R:
Amando de Miguel (1937-2023), Catedrático de Sociología, autor de numerosos libros (más de 150) sobre Sociología casi todos, profesor en Columbia, Yale, Florida y Texas en San Antonio. Asimismo, aportó su conocimiento y experiencia en miles de artículos en diversos medios de comunicación, españoles y extranjeros. Recibió varios galardones literarios como el Premio Internacional de Ensayo Jovellanos (2001). Dirigió el ya conocido Informe Sociológico sobre la situación social de España (FOESSA). Algunos de los volúmenes suyos más importantes son: Sociología del franquismo, 1975, Miedo a la Igualdad del mismo año, La herencia del franquismo 1976 y un largo etcétera.

El artículo al que se refiere Ángel Luis Martín, autor de estas sesudas reflexiones, es de Amando de Miguel, escrito en el año 1958, y titulado Materialismo Histórico y Dialéctico, publicado en Diccionario Filosófico.

Tras la muerte de Franco, era habitual ver a universitarios –la mayoría progres- portando algún libro de Amando de Miguel (Sociología del franquismo, que competía con El Arte de Amar de Erich Fromm. Es lógico pensar que aparte de portarlos, serían leídos, pues por aquellos años la telefonía móvil no había penetrado en nuestras neuronas.

Curiosa esta anécdota que contó Amando de Miguel en una entrevista: según él, siendo profesor universitario, joven promesa, barbudo, inteligente y atrevido políticamente, algún preboste del franquismo le ofreció que se involucrar en el Movimiento Nacional, a lo que Amando le contestó que lo que quería era ser catedrático no político. Con agilidad de mensajero que tenía el encargo de “captar” al eminente sociólogo en ciernes, le respondió: “No te preocupes, que nosotros te hacemos catedrático”.

Amando de Miguel no aceptó ese regalo envenenado, pero consiguió ser catedrático por méritos propios, sin tribunales amigos ni nada parecido.

 

 


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