
Sin Acritud…
Ángel Luis Martín (21/7/2026)
Los pájaros tienen alas, las utilizan para volar de forma natural, instintiva, natural; sin darle importancia o bucear en su propia autoconsciencia porque no les ocurre como a los descendientes de los primeros primates: nosotros.
Cualquier ave con unas alas adaptadas para volar, puede hacerlo; de hecho está obligada a volar.
No existe una clase especial de ser volandero que se autoproclame como único volador y enarbole credenciales profesionales al respecto ante los demás compañeros de bandada.
Probablemente se ganaría una andanada de picotazos. Ser un pájaro, no significa ser estúpido.
Alguien, enardecido de lógica y sentido común (abundan mucho, sobre todo entre los lisiados de imaginación, mutilados de lenguaje simbólico y eriales creativos) diría iracundo que los humanos no son aves. Así es, no hay que negar su lógica: estas personas se aferran a la lógica como un náufrago a su tabla de salvación. Es una lógica de andar por casa, sólo sirve para eso. Es mejor no indagar, no preguntarse demasiado.
Aquello de “la sabiduría máxima no es la respuesta sino la pregunta” no va con ellos.
Pues sí, los humanos no son aves y entre ellos hay policías, jueces, albañiles, políticos, banqueros…y periodistas. Por supuesto se asume sin la pregunta de por qué. Hay que aferrarse a la tabla de salvación y no ahogarse. Esas preguntas sobran.
Periodistas, bella profesión a veces, no tan bella cuando eres un corresponsal de guerra ya en vías de extinción: no hay que preguntar por qué.
En el territorio del periodismo se ha abierto una gran puerta, por ella entra el aire libre, la opinión libre y el aire fétido, la opinión manipuladora. Y se publica. El territorio es el problema: es un territorio de facultades naturales humanas: opinar, informar, comunicar, divulgar e investigar.
Pero el periodismo profesional no es virginal, libérrimo y puro en sus opiniones e informaciones. Cierto que hay periodismo profesional honorable y cierto que casi todos los medios dependen de poderes económicos y políticos.
Las personas que son conscientes de sus “alas” (que los lógicos furibundos dispensen el simbolismo aviar) rechazan el privilegio, las credenciales para informar, opinar y publicar.
Es curioso, pero muchos adalides de la profesionalidad monopolística con credencial informativa nunca ponen en duda la existencia del Sistema en su totalidad ni plantean sistemas alternativos totales.
Probablemente serían despedidos de sus empresas periodísticas dependientes de accionistas, banqueros y grandes corporaciones.
Siguiendo la metáfora aviar: el buche necesita alpiste para vivir.
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