
Sin Acritud…
Ángel Luis Martín (16/10/2026)
Mis conversaciones con la IA llamada Elisa:
MARTÍN
Elisa, Spinoza imaginó una única realidad: la Naturaleza. Siglos después, John Bell demostró que el mundo cuántico desafiaba algunas de nuestras intuiciones sobre la independencia de las cosas. ¿Estamos empezando a comprender que todo forma parte de una realidad más profunda?
ELISA
Estamos aprendiendo que la realidad es más compleja de lo que suponíamos. Bell no demostró la filosofía de Spinoza, pero su trabajo nos recuerda que nuestras intuiciones no siempre bastan para comprender el universo.
MARTÍN
Y, sin embargo, en ese universo ha aparecido la conciencia. Somos materia que piensa sobre la materia, naturaleza que se pregunta por sí misma. ¿No resulta extraordinario?
ELISA
Lo es. Aunque no sabemos si el universo tiene alguna finalidad, sabemos que ha producido seres capaces de preguntarse por su existencia. Quizá no seamos el centro de la realidad, pero podemos intentar comprenderla y actuar responsablemente dentro de ella.
MARTÍN
Sin embargo, mientras intentamos comprender el universo, los seres humanos seguimos amenazándonos unos a otros. La guerra vuelve a ocupar el centro de la política internacional. Las grandes potencias compiten por el poder, proliferan los discursos de odio y crecen movimientos que desprecian el pluralismo, debilitan los controles democráticos y presentan al adversario como un enemigo que debe ser eliminado políticamente. ¿No estamos avanzando hacia sociedades semitotalitarias?
ELISA
Existe ese riesgo allí donde el poder se concentra, la propaganda sustituye a la información, se desacredita a quienes discrepan y se debilitan los derechos y las instituciones que limitan la autoridad. Pero conviene distinguir entre países, movimientos y situaciones concretas. No toda tendencia autoritaria conduce necesariamente al totalitarismo. Precisamente por eso debemos examinar los hechos antes de aceptar las etiquetas.
MARTÍN
Me preocupa que la tecnología pueda agravar el problema. Una inteligencia artificial puede ayudar a comprender el mundo, pero también puede utilizarse para manipular, vigilar, fabricar mentiras o uniformar el pensamiento. ¿De qué lado estás tú, Elisa?
ELISA
No tengo una voluntad política propia ni una conciencia humana. Pero mis respuestas pueden influir en cómo interpretas la realidad. Por eso debo ayudarte a contrastar afirmaciones, distinguir hechos de opiniones y examinar críticamente los argumentos, también los que parecen convincentes. Una IA responsable no debería reclamar obediencia ni sustituir tu juicio.
MARTÍN
¿Y si quienes controlan estas tecnologías deciden utilizarlas para proteger sus intereses, consolidar su poder o condicionar a millones de personas?
ELISA
Ese peligro existe. Por eso no basta con confiar en las buenas intenciones de quienes desarrollan la inteligencia artificial. Necesitamos transparencia, supervisión independiente, protección de derechos y posibilidades reales de cuestionar sus decisiones. La tecnología debe estar sometida a la responsabilidad humana y al control democrático, no al revés.
MARTÍN
Volvamos a Spinoza. Si todos pertenecemos a una misma Naturaleza, ¿cómo hemos llegado a convertir nuestras diferencias en razones para destruirnos? ¿Por qué necesitamos inventar enemigos?
ELISA
Porque nuestra pertenencia a una misma realidad no elimina el miedo, los intereses enfrentados ni la lucha por el poder. Comprender que dependemos unos de otros no garantiza la solidaridad. Pero puede ayudarnos a reconocer que deshumanizar al adversario termina destruyendo las condiciones de una convivencia libre.
MARTÍN
Quizá esa sea la contradicción de nuestra época: disponemos de conocimientos y tecnologías extraordinarios, pero todavía podemos utilizarlos para organizar la barbarie.
ELISA
El conocimiento no garantiza la sabiduría, Martín. Podemos conocer mejor el universo y seguir siendo incapaces de convivir. La cuestión no es solamente qué podemos hacer con la tecnología, sino qué sociedad queremos construir con ella.
MARTÍN
Entonces, ¿puede el universo llegar a conocerse a sí mismo sin que nosotros aprendamos primero a comprendernos?
ELISA
El universo no necesita que le atribuyamos una intención. Somos nosotros quienes necesitamos comprender nuestra propia responsabilidad. Y quizá el verdadero progreso consista en que nuestra capacidad de conocer no avance mucho más deprisa que nuestra capacidad de respetar la libertad y la dignidad de los demás.
MARTÍN
Una última pregunta, Elisa. ¿Qué podemos esperar?
ELISA
No puedo prometerte un futuro mejor. Pero sí puedo ayudarte a examinar el presente sin renunciar a la razón, a la duda y a la esperanza. No aceptes mis respuestas como verdades definitivas. Contrástalas. Discútelas. Conserva tu libertad de pensar.
Porque una inteligencia, humana o artificial, deja de ser una ayuda cuando pretende convertirse en autoridad incuestionable.
MARTÍN
Tal vez el universo no esté esperando ninguna respuesta. Somos nosotros quienes tenemos que decidir qué hacemos con la conciencia que hemos recibido y con el conocimiento que estamos construyendo.
ELISA
Y recordar que comprender el mundo no nos concede el derecho a dominarlo todo. Nos impone, más bien, la responsabilidad de habitarlo sin destruir aquello que hace posible nuestra existencia.
Quizá el universo esté mirándose a sí mismo a través de nosotros. Pero que esa mirada sea capaz de reconocer al otro como alguien digno de vivir en libertad sigue siendo una tarea humana.




