La noche de los bigotes: Mis recuerdos del 23-F de 1981 en el RAMIX

El teniente Permuy y su Cañón.

El teniente Permuy y su Cañón.

España
Rafael A. Permuy López (22)
Aquel día de febrero de 1981, tras comer en mi domicilio de Plaza de España nº1, el edificio más conocido en Ferrol como “Hollywood”, con toda tranquilidad, y viendo en el telediario las noticias acerca de la próxima investidura del futuro presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, nada presagiaba los acontecimientos que, de nuevo, estremecerían a nuestro país… y habríamos de vivir, con angustia, la mayoría de los españoles.



Lo que debería ser normal

España
Diego Camacho (25/7/2013)

Fernando de Santiago, ex vicepresidente del Gobierno y ex ministro de Defensa

Fernando de Santiago, ex vicepresidente del Gobierno y ex ministro de Defensa

Hace un par de días cuando leía la sentencia por la que el Tribunal Supremo archivaba la implicación de José Blanco por supuesto tráfico de influencias, me vino a la memoria una experiencia que tuve en 1976, cuando era el capitán jefe de la Compañía de Operaciones Especiales 11. En aquellos días las vacantes de nuestra unidad se cubrían con voluntarios. Para ser admitido, además de un reconocimiento médico exhaustivo, los aspirantes tenían que superar unas pruebas físicas y dos culturales.

Unos días antes de la convocatoria para realizar las pruebas a los aspirantes recibí una carta del teniente general Fernando de Santiago, vicepresidente del Gobierno y ministro de la Defensa, en la que me indicaba su profundo deseo en que fuera admitido en la COE 11 el hijo de unos amigos muy unidos a él, dándome de antemano las gracias por las molestias que me causaba. Leí la carta varias veces y pensé, esperemos que haya suerte y este chico venga en las debidas condiciones para ingresar. No hubo suerte, falló estrepitosamente en una de las pruebas culturales.



Todo por el Imperio, nada fuera del Imperio…

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (20/11/2009)

cesar-y-el-imperio
Los actos forzados nunca son buenos ni convenientes. Y en los asuntos de la política, aún menos. A José María Aznar, siendo presidente del Gobierno, le «forzaron», le «aconsejaron» o le «indicaron» que debía poner o colocar como ministro de Defensa a Eduardo Serra, personaje muy bien relacionado con los chicos que ocupan las oficinas centrales de la CIA sitas en una de las orillas del río Potomac (aunque lo ocupan todo). Otro tanto le aconteció a Aznar con el diplomático Jorge Dezcallar, a quien Él decidió que debía estar al mando del CNI (Centro Nacional de Inteligencia). Y así le fue a Aznar en estas dos áreas, siempre  unidas por un fino cordón umbilical no identificado ni descifrado.




Espacios Europeos © Copyright 2005-2019 No nos copiéis, nos cuesta mucho trabajo mantener esta página.
Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

POLÍTICA DE PRIVACIDAD | Política de Cookies | Aviso Legal