espacioseuropeos.com (22/5/2009)
En menos de 24 horas, han muerto en Irak sesenta y seis personas en diversos ataques con bombas. Aproximadamente, doce civiles iraquíes murieron ayer día 21, cuando un «terrorista suicida» atacó con bombas a una patrulla de soldados estadounidenses en Bagdad. Otras siete personas -miembros de una milicia sunita respaldada por el ejército de Estados Unidos- perdieron la vida a causa de una bomba que lanzó un desconocido contra una base militar en la localidad de Kirkuk.
Estos ataques se produjeron después de que 41 personas resultaran muertas y más de setenta heridas de diversa consideración, en un ataque perpetrado con un coche bomba en un barrio chiíta de la capital de Irak.
Una vez más, podemos apreciar el desastre en que la invasión de Irak ha dejado sumida a la población. Ni la invasión solucionó los problemas que, por entonces, aquejaban al país, ni la fuerte presencia militar de Estados Unidos y empresas «contratistas» (de seguridad) ha eliminado el enfrentamiento entre las dos comunidades más importantes; es más, quizás, los ha incrementado.




