Obiang ausente en la Cumbre de la CEEAC y el “pufo” que el FMI y los Obiang dejan al pueblo guineano

Guinea Ecuatorial
Abaha (20/12/2019)
En más de una ocasión hemos comentado la decepción que anida en el cuerpo –alma no debe tener- de Teodoro Obiang Nguema, presidente de Guinea Ecuatorial, a causa de la imposibilidad de que su sucesor, Teodoro Nguema Obiang, más conocido por Teodorín, pueda recoger la herencia de su padre, nos referimos a seguir controlando con mano de hierro a su pueblo.

Y es que los juicios por los “bienes mal adquiridos” del tal Teodorín van fraguando, como el cemento, aunque lentamente. Cárcel para el sucesor del régimen guineano le han pedido en Francia. Sinceramente, no creemos que lo consigan, ni tan siquiera que lo pidan con sinceridad. Eso es improbable, otra cosa es que un cambio radical, de “hoy a mañana” en Guinea Ecuatorial, le conduzca a morar en Black Beach.

África –y por lo que vemos también en Europa, Francia ha comenzado-, la gente, sobre todo los jóvenes, están hasta el gorro, hasta la coronilla,  de aguantar desigualdades, y amenazan con cambiarlo todo. Una muestra es la respuesta que África está dando a Francia por su bestial colonialismo, sobre todo por parte de los jóvenes, que ya no toleran ni el presente ni corren un tupido velo por el pasado.

Nos ha llamado la atención que Teodoro Obiang Nguema no asista a la IX Sesión de la Cumbre de Jefes de Estado de la CEEAC, que se celebra en Libreville (Gabón) desde el miércoles pasado y en su lugar acuda el Primer Ministro guineano. Nuestras fuentes, nos informan que se encuentra en Singapour con su hijo Teodorín, por motivos de salud.

Antes de salir precipitadamente de viaje dejó encargado que a nadie se le ocurra maltratar a los detenidos del Movimiento de Liberación de Guinea Ecuatorial III República. ¡Algo insólito!

El secuestro de los cuatro militantes del MLGEIIIR está dando más guerra de la que esperaban los que desde España ayudaron, contribuyeron o planificaron, para que se llevara a cabo ese escandaloso y vergonzoso acto. Pero para sorpresa la que se está llevando el dictador, que no se esperaba algo así.  Las presiones le están obligando a realizar cambios urgentes. Por ejemplo, el director general de las Prisiones (cárceles), está realizando una gira por todos esos lúgubres lugares para recabar los historiales de cada preso, el trato recibido y procurar que se adecenten las condiciones en las que mal viven los residentes de esas prisiones.

Los militares guineanos están más que hartos, ya comienzan a mostrar sus desavenencias hasta en público. Están hartos de que el dictador, su jefe, vaya secuestrando aquí y allá. Nos comentan que militares, a escondidas, han estado visitando a familiares de los detenidos (los más de cien condenador por la supuesta intentona golpista de 2017), mostrándoles su solidaridad.

Que sepamos, está habiendo arrestos domiciliarios de altos cargos de la Administración, incluso de responsables de la Seguridad. Y que algunos de ellos han mandado a sus familiares más cercanos a España, temeroso de lo que pueda suceder.

Varios países europeos, entre los que no se encuentra España, han condenado a tomarse en serio lo de acabar con el régimen dictatorial de Guinea Ecuatorial, y para ello han elaborado un documento –o está en proceso- para exigir medidas contra el dictador y su entorno familiar y político.

Un síntoma importante de cómo está la situación nos lo muestra esto que les comentamos que sucedió hace unos días. Se encontraba el dictador en Mongomo tratando de “desinformar” a sus conciudadanos sobre las mentiras –según él- que vierten algunos medios de comunicación sociales españoles y lo que dicen las redes sociales, cuando un “mayor” de esa localidad –habitual crítico de las arengas del mandamás-  le espetó así, como el que no quiere la cosa, lo siguiente: “Estamos hartos; nuestros jóvenes están hartos de tanto dolor que sufrimos, de tantos secuestros y torturas. Estamos hartos, y ya no vamos a tolerar más…





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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