España rehúsa participar en unas maniobras de EE UU para no legitimar la ocupación del Sáhara

Maniobras African Lion

España
Miguel González (30/5/2021)
España ha rehusado participar en African Lion 2021, las más importantes maniobras militares celebradas nunca en África, que se desarrollarán del 7 al 18 de junio en Marruecos, Túnez y Senegal. Defensa ha declinado la invitación del Mando de Estados Unidos para África (Africom) alegando razones presupuestarias, pero fuentes gubernamentales admiten que la razón de fondo es que gran parte de estos ejercicios, en los que España ha participado cada año, se desarrollarán por primera vez en el Sáhara Occidental. Enviar soldados españoles allí supondría legitimar la ocupación marroquí de la antigua colonia.

En las maniobras organizadas por el Mando de Estados Unidos para África, en cooperación con Marruecos, participarán 7.800 soldados de nueve países, 67 aviones (21 de combate y 46 de apoyo) y dos componentes navales. Su coste asciende a 28 millones de dólares (cerca de 23 millones de euros).

Participarán 7.800 soldados (EE UU, Marruecos, Senegal, Túnez, Italia, Reino Unido, Holanda, Brasil y Canadá) y 67 aviones en el norte y el oeste de África.

Las Fuerzas Armadas españolas han participado cada año en estos ejercicios (que se suspendieron en 2020 por la pandemia), cuyo objetivo es mejorar la interoperabilidad de las tropas occidentales con las africanas en la lucha contra la amenaza yihadista, un asunto de máximo interés para España. Sin embargo, este año Defensa ha declinado la invitación, alegando que los ajustes presupuestarios le obligan a priorizar en qué ejercicios participa. Y ni siquiera ha enviado observadores, como han hecho otros 20 países.

La razón de fondo es que, por vez primera desde que se inauguraron hace casi tres décadas, buena parte de las maniobras se desarrollarán en el Sáhara Occidental ocupado por Marruecos. Enviar militares a estos ejercicios supondría legitimar la ocupación marroquí 45 años después de la salida de las últimas tropas españolas de la antigua colonia. Rabat ha elegido como escenarios las zonas de Tan Tan (al sur de Marruecos, frente a Canarias, donde cuenta con un campo de maniobras construido por EE UU), Mahbes (al noreste del Sáhara Occidental, a poco más de 100 kilómetros de los campos de refugiados saharauis de Tinduf, en Argelia) y Dajla (la antigua Villa Cisneros, al suroeste de la excolonia española).

La celebración de African Lion en el Sáhara Occidental supone un paso más en el reconocimiento de su marroquinidad, respaldada el pasado 10 de diciembre por la Administración de Donald Trump y no cuestionada hasta ahora por la de su sucesor, el presidente Joe Biden, aunque forma parte de una estrategia a más largo plazo.

En octubre pasado, el entonces jefe del Pentágono, Mark Esper, firmó en Rabat la llamada Hoja de Ruta para la Cooperación en Defensa entre Estados Unidos y Marruecos para la década 2020-2030; un acuerdo a largo plazo que contrasta con el hecho de que el convenio entre España y Estados Unidos esté ya vencido y se prorrogue automáticamente por periodos de un año.

El acuerdo entre Washington y Rabat sirvió de paraguas para un importante paquete de suministros de material militar estadounidense que, según algunos expertos, ronda los 20.000 millones de dólares (unos 16.400 millones de euros). Sin ser exhaustiva, la lista de armamento estadounidense vendido en los últimos años a Marruecos incluye 200 carros de combate Abrams, 20 cazas F-16 de última generación (más la modernización de 23 más antiguos), 24 helicópteros de ataque Apache (con opción a 12 más) o cuatro drones MQ-9 Sea Guardian armados.

Aunque el presupuesto de Defensa del país magrebí ha crecido un 29% desde 2019 y absorbe el 4,3% de su PIB, la mayor parte se destina a pagar al personal, especialmente tras la reimplantación del servicio militar, por lo que hay serias dudas sobre cómo se financian estas compras. Guillem Colom, coautor del informe Marruecos, el estrecho de Gibraltar y la amenaza militar sobre España, del Instituto de Seguridad y Cultura, señala: “El gran problema es la opacidad, no hay datos fiables, pero está claro que las cuentas no cuadran”.

Lo que se sabe, puntualiza, es que la compra de los F-16 fue cofinanciada por Arabia Saudí, supuestamente en agradecimiento por su participación en la guerra de Yemen, en la que fue derribado un F-16 marroquí. Otras fuentes apuntan como financiador del rearme marroquí a Emiratos Árabes Unidos (EAU), uno de los firmantes árabes —con Baréin— de los Acuerdos de Abraham, a los que se ha sumado el reino alauí con su reconocimiento de Israel.

En teoría, el objetivo de la carrera de armamentos marroquí es disputar la hegemonía regional a Argelia, que dedica a defensa el 6,7% de su PIB, pero fuentes militares reconocen que se ha alterado también el equilibrio con España: hay algunas capacidades en las que ambos países están casi a la par y otras en las que Marruecos ha tomado la delantera tecnológica. Por ejemplo, señalan las mismas fuentes, Rabat ha comprado la última versión del misil Harpoon (la AGM-84L Block II) para los F-16, la misma que, en su variante naval, quiere adquirir España para su futuro submarino S-81.

Además de las compras a EE UU, Marruecos ha seguido equipándose en Francia (que le ha proporcionado sus primeros satélite espía) e incluso en China, donde habría comprado misiles antiaéreos, mientras espera que Washington acepte facilitarle baterías antimisil Patriot.

Disuasión debilitada
Después de una década (2008-2018) en la que España paralizó las inversiones en Defensa, fuentes militares sostienen que “la ventaja militar que tenía España sobre Marruecos se ha estrechado y el factor disuasorio que ello suponía se debilita”.

También Colom, doctor en Seguridad Internacional, cree que “si la brecha [de poder militar entre los dos países] se va reduciendo, puede cambiar el cálculo estratégico; y la estabilidad en el Estrecho, que se basaba precisamente en ese desequilibrio de fuerzas, debilitarse”, advierte.

Mandos veteranos españoles advierten de que disponer de armamento avanzado puede no ser determinante si falla el mantenimiento o el adiestramiento, pero también en este aspecto el Ejército marroquí parece haber avanzado notablemente en los últimos años, como evidencia el asesinato, con ayuda de un dron, del jefe de la Guardia Nacional saharaui, Adaj el Bendir, a principios de abril. Las frecuentes maniobras con Estados Unidos le permiten, además, actualizar sus procedimientos.

En la crisis de Ceuta, provocada por la entrada irregular de más de 8.000 inmigrantes, ha quedado en evidencia el cambio de actitud de Washington. Si en 2002, tras la toma marroquí del islote de Perejil, Estados Unidos echó una mano a España, mientras la UE se mantenía al margen, esta vez Madrid ha tenido el respaldo de sus socios europeos frente a un Washington equidistante, que se limitó a invitar a ambas partes a que llegaran a un acuerdo. Es probable, advierte Colom, que esa sea la posición de EE UU en el futuro, dado el creciente papel de Marruecos en su estrategia de seguridad.

EL CONTINGENTE ESPAÑOL EN MALÍ SE ELEVA A 530 SOLDADOS
España ha elevado su contingente en Malí hasta 530 militares, el máximo aprobado en diciembre pasado por el Consejo de Ministros, frente a los 278 que tenía hace un año. El general español Fernando Gracia está al mando de la misión europea (EUTM Malí), que ha pasado de la instrucción estática en la base de Kulikoro a las patrullas móviles, que acompañan a las fuerzas malienses.

Para facilitar el despliegue, Alemania ha ofrecido construir una nueva base en Sevare, a más de 600 kilómetros al noreste de la capital, Bamako. España ha prometido el envío de dos helicópteros de transporte NH-90.

La situación sigue siendo muy peligrosa, con amplias zonas del norte y el este del país sumidas en una violencia étnica azuzada por yihadistas y criminales. A ello se suma la inestabilidad del Gobierno, que el lunes pasado vivió “un golpe de Estado dentro del golpe de Estado”, en palabras del presidente francés, Emmanuel Macron.

Fuente: El País.





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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