Iglesia Católica Guineana

Guinea Ecuatorial
José Eugenio Nsue (26/4/2023)
A día de hoy es un hecho que la institución eclesiástica está atravesando por una enorme crisis en su seno por intereses inconfesados (una parte numerosa de obispos de la Conferencia Episcopal alemana contra la Santa Sede), igualmente está siendo criticada por los abusos cometidos y ocultados por algunas manzanas podridas, pocas pero muy dañinas (la pederastia o los abusos sexuales a menores, la propagación de la homosexualidad y promiscuidad entre el clero, entre los religiosos y entre esos y los seglares…), por la connivencia y la tolerancia de las cúpulas eclesiásticas locales con las dictaduras y organizaciones criminales; también por la laicalización radical de la sociedad principalmente la occidental que cree que eliminando a Dios en la vida de los individuos, esos iban a ser más libres y la libertad reinaría en la sociedad.

Nada de eso es comparable con el descrédito, la erosión y el envilecimiento al que ha caído la iglesia en la República de Guinea Ecuatorial; hasta antes de la independencia y las dictaduras de los parientes Nguema, la iglesia era fuente de valores y principios éticos, cuna de la civilización y cultura y escuela de modales y civismo. Para saber comportarse y convivir en la sociedad, llevarse bien con la familia y amigos, ser una persona honesta, buenos esposos y padres, e hijos educados; para recibir una buena formación académica y cívica…, había que pasar por la Iglesia. Pero ahora eso ya es imposible, lo peor es que los que nos enorgullecemos de ser cristianos, católicos, apostólicos y romanos; los que queremos y amamos a la Iglesia y a nuestro país, nos cuesta defenderla ahora, se nos han agotado los argumentos, carecemos de motivos y razones que esgrimir a favor de la Iglesia guineana.

A pesar de que oficiosamente más del 90% de la población se considera cristiana (no hay datos estadísticos ni estudios sociológicos que avalen esta afirmación; en Guinea nunca se basan en datos científicos para sustentar o fundamentar un argumento), entre ella, más del 80% se declara católicos; a pesar de que en cada ceremonia, acto o culto religioso las iglesias están a rebosar, las comuniones, confirmaciones, bodas y bautizos son multitudinarios y aumentan exponencialmente cada año; y a pesar de la fiebre constructora de numerosas iglesias, templos y capillas; en cambio la presencia de Dios, su influencia, Cristo y su Palabra brillan por su ausencia en la sociedad guineana, hay una clara contradicción entre lo que se dice y se manifiesta la población (iglesias llenas en las ceremonias, alborotos con cánticos de alabanza, jolgorio por doquier), y lo que se hace y se vive tanto a nivel individual, familiar, matrimonial, laboral, político como social por eso cobran sentido críticas como lo escuchado estos días en uno de los innumerables audios que circulan por las redes sociales contra la iglesia católica.

El audio referenciado está hecho en un fang Ntumu por uno de la provincia de Kie Ntem probablemente (por el acento), que replica a un ¿amigo, compañero o familiar? creyente al que llama EDU que le habla de Jesús, de la fe y de Dios; él mismo (el emisor) parece agnóstico, si no ateo. Este le dice a EDU: «¿no veis que a pesar de que aumenta el número de devotos y creyentes en Jesús en el país, cuanto más creceis, en cambio el país cada vez va a la ruina total en todos los aspectos? ¿En qué nos ayuda creer tanto en Dios? Antiguamente nuestros antepasados se comunicaban con Dios (ZAMÀ YE MEBEGUE) y Él les hacía caso; ahora que hay predicadores por un tubo, hasta predican zánganos e inútiles, le invocan día y noche y no les resuelve nada. ¿Me podéis demostrar los efectos que causan vuestras oraciones? Yo esperaba que si se multiplicaban el número de los cristianos practicantes como está sucediendo en el país, también iba a multiplicarse los beneficios espirituales, el bienestar, la prosperidad, iba a reinar la paz, la concordia y la solidaridad entre todos; en cambio, ocurre todo lo contrario: hay más miseria, más discriminación, más maldad y desunión; las enfermedades y

José Eugenio Nsue

desgracias se multiplican…, y a pesar de esa realidad, vosotros seguís invitando a la gente que siga a Cristo, que lo abrace porque es la salvación y la solución de todos los problemas. Cada vez hay más esterilidad e infertilidad entre las parejas que nunca, las muertes prematuras invaden la sociedad, el hambre agudiza y azota al país, pero vuestro remedio sigue siendo: ir a ver a Jesús; vuestra respuesta a todas esas desgracias es Jesucristo. ¿Cuándo Él os soluciona esos problemas? Se nos dijo que la Comunión alimentaba el espíritu; desde que todo el mundo está comulgando, muchos de forma fraudulenta, ni los espíritus están nutridos, ni el cuerpo alimentado. Nada funciona, la sociedad adolece; ¿cómo pensáis, EDU, arreglar esta sociedad moribunda?…»

Si bien los fang decimos que: «ABUIÑ BE N’FÙ DA BIRAN N’SÒM» (algo así como que ‘demasiados perros estropean la caza’); la proliferación de iglesias cristianas en el país, ha desvirtuado tanto la calidad como la acción de la religión. De repente el país se ha llenado de iglesias y templos, de predicadores de poca monta, pastores de dudosa reputación y nula preparación espiritual e intelectual, esos que dicen que no hace falta aprender y estudiar la Biblia; basta tener labias y desparpajo para evangelizar. Esos, aprovechando la ignorancia y la pobreza de la gente, indisimuladamente han tejido una red clientelar para captar adeptos para luego burlarse de ellos, abusar sexualmente y estafarlos, además de vaciarles totalmente lo poco que les quedaba en sus cerebros en nombre de CristoJesús y con el beneplácito del régimen que ve con buenos ojos todo aquello que entretenga al pueblo para que no piense ni reaccione. Al carecer de todo, sufrir tanto y no contar con ninguna ayuda ni apoyo, la gente acude a esas falsas iglesias para buscar amparo y refugio.

La iglesia católica guineana tampoco se salva ni se difiere casi en nada con los otros cantamañanas. En un artículo anónimo aparecido esta semana en las redes sociales titulado: «El sacerdote católico ecuatoguineano»; en algunos de los párrafos muy bien expuestos, dice:

  • “se les exige de todo (a los sacerdotes): que ayuden a sus familias, construyan casas, tengan dinero y sean buenos y santos sacerdotes…»;
  • «creo que todos entendemos que no podemos pedir a un médico que construya puentes y carreteras, igual que no podemos pedir a un arquitecto que cure y opere a los enfermos…»;
  • «los mismos sacerdotes ecuatoguineanos tampoco hacen mucho para solucionar esta situación. La mayoría hacen lo imposible para cumplir las expectativas, se meten en muchos líos y luchan entre ellos a ver quién es más rico, inteligente o guapo.»

La cúpula y el clero de la iglesia católica guineana se han metido en camisas de once varas y se han olvidado de su cometido; sus conductas hacen pensar y concluir que muchos se han hecho sacerdotes no por vocación, ni como servicio, sino como un medio más de ganarse la vida al igual que las demás profesiones mundanas y muchos viven igual que los mundanos y actúan peor que esos olvidando que la institución de la que pertenecen fue creada y fundada precisamente para contradecir la actuación de los humanos, mundanos y llevarlos a la senda de la salvación (habéis oído que se dijo, mas yo os digo…, decía el Fundador de la Iglesia, CristoJesús). Al clero guineano en general le cuesta comentar el Evangelio para no enfadar al régimen dictatorial, no tiene tiempo ni siquiera para rezar, reunir a sus parroquianos y organizarlos para crear cooperativas, ayudarse fraternalmente y arroparlos y defenderlos para que no se sienten desamparados; lo que se ve son sacerdotes que se quejan por los estipendios que les dan tras administrar algún sacramento como si fueran funcionarios (hasta llegan a negarse a oficiar si no les garantizan montos aceptables), otros que tienen negocios lucrativos y bienes gananciales (religiosos incluidos, a pesar de haber hecho explícitamente los votos de pobreza, castidad y obediencia); los que viven en concubinato, otros casados consuetudinario, otros en poligamia; los hay que frecuentan la brujería, marabúes y videntes para pedir cargos o condecoraciones, otros se hacen de chivatos (espías y agentes secretos) del régimen; al no fiarse de sus compañeros de la comunidad, andan con sus cubiertos y no comparten mesa para no ser envenenados, etc, etc. Ante esas conductas y esa forma de actuar, ¿qué Dios pueden predicar? ¿Qué Jesús pueden invocar y recomendar?

A pesar de que el Fundador de la Iglesia dijo a sus discípulos que si tuvieran la fe como un grano de mostaza, dirían a la montaña que se desplace y les obedecería; y nada les será imposible (Mt.17: 20 – 21); en cambio vemos y oímos como vociferan, bailan, gritan y cantan a Dios e invocan a Cristo mientras que el pueblo se hunde en la miseria, la sociedad se degrada irremediablemente y nadie se da por aludido ni cuenta; ¿cómono se va a cuestionar a la iglesia; cuál es su papel y utilidad actual en la sociedad, para qué sirve?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

Fuente:
Radio Macuto