La mano invisible del Mercado

Sin Acritud…
Ángel Luis Martín (18/4/2024)
El señor Jurado, expresa pasión por el vocablo progresista y enarbola bandera. El futuro ha de ser mejor que el presente, incomparable al pasado. Es necesario romper esas ataduras que impiden el desarrollo de España. Sin pelambre en la lengua, no duda en teñir de franquismo a la propia transición democrática, a los poderes omnímodos que nos comandan y juzga como necesario una ruptura o evolución. Esto último, parece quedar, aparentemente, en el misterio.

Como soy detective y además descifro los mensajes más ocultos, el misterio de este progresismo no es tal. El renombrado progresismo es una carta comodín. Está muy bien para jugar a las cartas e incluso se puede utilizar con, las mismas, marcadas.

Algunos, parecen ignorar, que el llamado progresismo no es un monolito equipado con sus soflamas bienpensantes, que irritan al personal cavernario. Digamos, con sinceridad, que hay diferentes modos de entender el devenir y el presente. Ideas dispares.

La idea más interesante y profundamente progresista, es aquella que viene a desnudar a ese progresismo superficial: las cartas marcadas de la baraja, el comodín, el maquillaje.  El actor en pose rebelde, sobre el escenario. El patio de butacas, dividido entre aplausos, por un lado, y griterío cavernario, por el otro. La función ha empezado. La función continúa eternamente, al parecer. El Sistema se complace en esta comedia, sin duda alguna; ya son muchos años de actuación. Se han producido algunas grietas: nuevos actores en el escenario. No importa. Esta comedia disfruta del favor de los dioses y por tanto, domestica a rebeldes, expulsa contumaces, compra voluntades. Todo por la función teatral y su supremacía.

La socialdemocracia oficial actual, descafeinada, maquillada hasta la extenuación, desarrolla su papel bien previsto, sobre el escenario.

Y entonces, en el artículo del señor Jurado, aparece esta frase, que me produjo un espontáneo regocijo: “Exijo libertad económica y blindaje antimonopolios”.

Supone la apoteósis del social-liberalismo, es decir del progresismo en plena función teatral, a calzón quitado. No importa, que la normal inteligencia lo considere una contradicción. Una verdadera utopía, un sueño. La viñeta del admirado Gus, auténtico artículo en sí mismo, describe perfectamente el dislate. EL Mercado. Es una M mayúscula. Es un Oligopolio con una O mayúscula. Si el señor Jurado, pretende blindar de monopolios, ármese de paciencia y acuérdese de Job. A no ser, que pretenda controlar el poder de los usureros o terminar de una vez con la lacra. Pero tal cosa atentaría muy gravemente a la proclamada y sacrosanta libertad económica del señor Jurado. La libertad de explotación es de origen divino.

 


Etiquetas:
, , , , ,