
Internacional
Ángel Luis Martín (22/7/2025)
Ariel Feldman es un fotógrafo, cineasta y filósofo judío. Nació en un kibutz, ese experimento no fallido sino decapitado del socialismo comunal que forma parte de la tradición de emblemáticos revolucionarios de origen judío, opuestos a los nacionalismos; incluido el judío, por supuesto:
Lev Trotski, Rosa Luxemburgo, Georg Lukács, Lev Kaménev, Grigori Zinóviev, la Escuela de Frankfurt y los pensadores marxistas: Max Horkheimer, Herbert Marcuse, Walter Benjamín, etc.
Sobre Lenin existen las dudas sobre si su abuelo materno era judío y que, al parecer, Stalin ordenó silencio al respecto. Los padres de Karl Marx eran judíos pero fue bautizado en la iglesia luterana.
Max Zetterbaum, del partido socialdemócrata, en su ensayo del año 1901: “Problemas del movimiento proletario judío”: “Creen que existe un antagonismo, una antipatía entre judíos y no judíos que no puede ser eliminada por los acontecimientos históricos y este hecho complace a los sionistas porque les garantiza la separación del pueblo judío de los demás pueblos… Si el sionismo niega todos los ideales de los tiempos modernos y rechaza todos los elementos de la fraternidad humana, busca su afirmación en todo lo que distingue a los judíos de los demás”.
Clarificadoras palabras del año 1901: el pasado se hace presente, perenne, actual: un hilo conductor sin fisuras.
Ariel Feldman incide en la diferencia entre judaísmo y sionismo; una distinción que suscita agrias reacciones y no pocas simpatías. Analiza la situación terrible de Palestina con una admirable libertad intelectual desde el punto de vista del observador en el terreno, siendo judío.
Es muy recomendable escuchar la entrevista en www.laizquierdadiario.com. Por razones de espacio y de la necesaria síntesis, pasaré a citar varias afirmaciones suyas y con sus propias palabras:
-“Yo no justifico la aberración del atentado, sí explico el marco de esta especie de teoría de los dos demonios. Hamás es un producto del proceso de putrefacción colonial de Israel”.
-“La sociedad israelí es una sociedad en armas; todos tienen formación armada”.
-“Las discusiones en torno al conflicto, están plagadas de falacias y sensibilidades. Es necesario desarmar extorsiones argumentativas y pensar el fondo del conflicto”.
-“Era habitual, antes de los sucesos actuales, llamar a Gaza una cárcel a cielo abierto. Pero hay que agregar que una cárcel sin derechos humanos”.
-“La violencia palestina, aun en su forma más condenable, es un acto de resistencia. Decir esto, no es romantizarla”.
-“Pero la única verdad es la realidad. La cantidad de muertos en el conflicto, los últimos diez años, contabilizados por la organización de derechos humanos israelí B’tslalem, expresa que no es una guerra sino simplemente una masacre. El 95% de los muertos son palestinos, niños en alto porcentaje”.
-“El alma de la sociedad israelí no ha dejado de pudrirse. El racismo de los israelíes para referirse a los palestinos es creciente y transversal”.
-“Para combatir la semilla del prejuicio y odio al pueblo judío, el camino no es amparar actos criminales aduciendo que criticarlos es antisemita”.
-“El sionismo no deja de ser una corriente, una parcialidad, como lo es el integrismo islámico frente al islam o una secta cristiana para el cristianismo. Es una entidad distinta que aquello sobre lo cual ejerce su dominación ideológica o política: el judaísmo, en este caso.
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