Sin Acritud…
Mariano José de Parra/Ángeles Argote (12/5/2026)
No es la primer vez ni será la última en la que se trate sobre la creación de un partido político que lleve el nombre y la filosofía de “”. Que sepamos, el Partido Sindicalista que fundara Ángel Pestaña en 1934, sí mencionaba la tradición iberista del anarquismo; quizás por influencia de la F.A.I. (Federación Anarquista Ibérica).

Hubo también en España un Partido Social Ibérico, de corte federal que nació poco antes de la guerra civil española.

Hablar de un partido político o sindicato que lleve en su denominación y  siglas la palabra “ibérico” parece dificultoso en nuestro presente; pero no es así. Hemos sabido que en Madrid ha habido una reunión de carácter privado sobre este interesante asunto. Según nuestras fuentes, un pequeño grupo de personas de ambos sexos, han mantenido un encuentro, para tratar sobre ello, en los primeros días del mes de abril. La cita tuvo lugar en una localidad de la sierra noroeste de la capital de España. En las tres jornadas que duró el encuentro, se debatió sobre la creación de un partido político u asociación que lleve en sus estatutos, fines y nombre, el vocablo “ibérico”.

En Portugal existe el Partido Ibérico, conocido como Íber. Hace ahora diez años se fundó el Movimiento Partido Ibérico con sedes en Portugal y España. En nuestro país tomó el nombre de Partido Ibérico de España.

El reciente encuentro madrileño fue con la intención de buscar una salida a la crisis institucional y social en la que está inmersa la Unión Europea y la mayoría de las naciones que la integran.

De momento, no podemos aportar información pormenorizada pero sí hemos sabido que han participado unas diez personas, españolas y portuguesas, cuyos orígenes ideológicos son variopintos, pero unívocos en buscar una salida al marasmo político e institucional en el que nos encontramos.

Nos comentan nuestras fuentes que las ideas-base para la constitución del partido, asociación, movimiento o federación, son las siguientes:

Necesidad de ruptura con las ideologías del pasado que operan en el presente, en partidos de amplio espectro. Es decir, una suerte de borrón y cuenta nueva. Esto no implica olvido de ideas, sería absurdo; se refiere a su  instrumentalización por los actuales partidos. Supone romper con atavismos, inercias e intereses inconfesables.

La Historia demuestra que las situaciones económicas, políticas y sociales son dinámicas, no son eternas. Las influencias psicológicas y emocionales son unos de los mayores obstáculos a vencer. Las ideas pueden ser acordes o no respecto de la realidad y el obligado análisis compele a deshacerse de lo inoperante. A anticiparse al derrumbe y a ser pragmáticos libres del peso de alforjas llenas de piedra.

Se trata de crear un nuevo armazón ideológico dotado de la imprescindible flexibilidad que genera resistencia y fuerza, en palabras de nuestras fuentes.

Portugueses y españoles: Una guía para entenderse mejor

El primer punto-base es la Soberanía Nacional, entendida ésta a todos los niveles. La Nación está por encima de todo interés privado y cualquier interés no nacional. La Nación no existe como ente abstracto sino que es real: son los españoles, o portugueses, quienes crean la Nación cada minuto, cada segundo. La Soberanía no implica aislamiento: se han de procurar alianzas estrechas con aquellas naciones más cercanas en cuanto a aspectos culturales, idiomáticos…No sólo con Iberoamérica o Portugal, también con las naciones de lengua romance como Francia o Italia.

Una Confederación Romance sería el proyecto: soberana, independiente del dominio de las multinacionales y de las grandes potencias. El punto de partida es la Federación Ibérica entre España y Portugal. Este proyecto confederal sólo es posible si cada país consigue previamente su autonomía completa, su Soberanía.

Otros puntos básicos, según nuestras fuentes, serían el Sindicalismo auténtico, nada que ver con los sometidos a la partitocracia, encargados de los aspectos económicos y el Municipalismo, piedra angular de lo político y que supone el abandono de la actual democracia falsa representativa y la eclosión de una democracia viva, controlada por los ciudadanos con responsables elegidos por éstos, revocables y sin poder para tomar decisiones sustanciales sin previa consulta y autorización por la ciudadanía.

La negativa a todo tipo de violencia, el respeto absoluto por las libertades, es esencial.

La defensa del gremialismo flexible tiene su raíz política y económica en el Municipalismo.

El Cristianismo forma parte evidente de estas ideas de Humanidad y de dimensión no meramente material del ser humano sin olvidar la obligación de satisfacer con total equidad las necesidades materiales de todos.

Una de nuestras fuentes, a modo de colofón, nos manifiesta lo siguiente: “No somos ni seremos, como españoles, mercancía a merced de intereses privados (…) No somos ni seremos, como españoles, sujetos a tiranías de ningún tipo, explícitas o implícitas, tanto a nivel nacional como internacional”. Es posible un partido político con el nombre de Alianza Ibérica o Democracia Ibérica.


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