Reyes Católicos, Isabel y Fernando

España
Ángel Luis Martín (23/8/2026)
Aclarando que es gerundio:

Ceuta fue conquistada por Portugal en 1415, durante la expansión portuguesa por el norte de África. Cuando en 1580 Felipe II incorporó Portugal a la Monarquía Hispánica, Ceuta quedó bajo la misma Corona. Tras la separación de Portugal en 1640, la ciudad permaneció vinculada a la Monarquía española. De ahí procede su actual soberanía española, que no nace de la expansión colonial del siglo XIX.

Melilla tiene un origen diferente. Fue ocupada por Castilla en 1497, durante el reinado de los Reyes Católicos. Desde entonces permaneció bajo soberanía española, aunque durante siglos su territorio efectivo quedó reducido principalmente a la ciudad y sus fortificaciones. Los peñones de Vélez de la Gomera y Alhucemas y, posteriormente, las islas Chafarinas, completaron el sistema de posiciones españolas en la costa norteafricana.

Por tanto, cuando España entró en guerra con Marruecos en 1859, Ceuta y Melilla ya llevaban varios siglos bajo soberanía ibérica. La guerra no fue el origen de estas posesiones.

En 1859, durante el gobierno de la Unión Liberal de Leopoldo O’Donnell, un incidente fronterizo en torno a Ceuta sirvió de detonante para la llamada Guerra de África. El Gobierno español presentó el conflicto como una cuestión de defensa y de honor nacional, en un contexto europeo en el que las grandes potencias estaban incrementando su influencia en África.

La guerra tuvo un enorme impacto en la opinión pública española. O’Donnell dirigió personalmente las operaciones y el ejército español obtuvo importantes victorias, entre ellas la de Tetuán, ocupada por las tropas españolas en febrero de 1860. También destacó militarmente el general Juan Prim, cuya actuación en Castillejos y Tetuán contribuyó decisivamente a convertirlo en uno de los grandes héroes militares del momento.

La victoria española culminó en el Tratado de Wad-Ras, de abril de 1860. Marruecos tuvo que aceptar una importante indemnización y España obtuvo ventajas territoriales y diplomáticas. Sin embargo, hay que evitar una interpretación exagerada: España no conquistó Marruecos ni se anexionó Tetuán. La ciudad fue ocupada temporalmente como garantía del cumplimiento del tratado y las tropas españolas terminaron retirándose en 1862.

Lo que sí se consolidó fueron las posiciones españolas alrededor de Ceuta y Melilla, además de los antiguos peñones. El tratado reconoció asimismo derechos españoles relacionados con Santa Cruz de Mar Pequeña, cuestión que acabaría vinculándose posteriormente con Ifni.

Después de 1862, Tetuán volvió a quedar bajo la autoridad del sultán de Marruecos. España mantuvo sus plazas norteafricanas, pero durante décadas no ejerció un dominio territorial sobre el interior.

La situación cambió a comienzos del siglo XX. La expansión colonial francesa y el creciente interés de las potencias europeas por Marruecos condujeron a una nueva organización internacional del territorio.

En 1912, Francia estableció su Protectorado sobre la mayor parte de Marruecos y España obtuvo una zona de Protectorado en el norte y otra en el sur. Tetuán se convirtió en la capital del Protectorado español.

En 1913, las tropas españolas entraron nuevamente en Tetuán. Esta vez no se trataba de la ocupación temporal de 1860, sino del establecimiento de una administración colonial bajo el régimen jurídico del Protectorado. El sultán marroquí conservaba formalmente la soberanía, representado en la zona por un jalifa, pero España controlaba los principales asuntos administrativos y militares.

La soberanía formal no significaba control efectivo del territorio. Numerosas cabilas rechazaron la presencia española y la expansión militar española desencadenó una larga guerra.

El momento más dramático llegó con el desastre de Annual de 1921, cuando las fuerzas españolas sufrieron una derrota catastrófica frente a las fuerzas dirigidas por Abd el-Krim.

La situación cambió después del desembarco de Alhucemas de 1925, realizado por fuerzas españolas con apoyo francés. La derrota de Abd el-Krim permitió a España consolidar progresivamente su dominio sobre la zona norte. Hacia 1927, el control militar del Protectorado podía considerarse prácticamente establecido.

Tetuán se convirtió entonces en el centro político y administrativo del llamado Marruecos español. Junto a su antigua medina se desarrolló el Ensanche, con edificios administrativos, militares y civiles que dieron a la ciudad una fisonomía en parte española.

Abdelkrim, con su padre y el entonces Comandante Ortiz de Zárate (sentado ) en Melilla.

El final del dominio español
El Protectorado terminó en 1956, cuando España reconoció la independencia de Marruecos. Tetuán dejó de ser capital de la zona española y volvió plenamente a la soberanía marroquí.

Pero el proceso de retirada no terminó ahí. Cabo Juby fue entregado a Marruecos en 1958, mientras Ifni permaneció bajo soberanía española hasta 1969.

En 1975, como consecuencia de la Marcha Verde organizada por Marruecos –Arabia Saudí, Israel y Estados Unidos la apoyaron -, España se retiraría del Sáhara Español.

Ceuta y Melilla no formaban parte del Protectorado, sino que eran posesiones bajo soberanía española desde siglos anteriores.

N. de la R:
La retirada de España del Sáhara Occidental, recogida en los llamados Acuerdos de Madrid, firmados entre España, Marruecos y Mauritania, son una auténtica ilegalidad pues, entre otras cosas, no fueron publicados en el BOE (Boletín Oficial del Estado).
El 14 de noviembre de 1975, se firmaron esos Acuerdos, estando Franco en la antesala de la muerte, acaecida el día 20 de ese mismo mes.
Varios tribuales han dictaminado sobre la situación del territorio saharaui y todos coinciden en que Marruecos no tiene la soberanía.

 


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