
Sin Acritud…
Ángel Luis Martín (7/11/2026)
La frase originaria se refiere al Mundo, dicha por Mafalda, el personaje creado por Quino.
Me permito la licencia de sustituirlo por España, ejerciendo de paso mi derecho no consagrado por ninguna Administración, de renunciar motu propiio, es conciencia personal, a mi pertenencia a este país: España.
El motivo, que a nadie interesa, es el agotamiento, el efecto demoledor de la gota que acaba desbordando en catarata insoportable.
Es un honor formar parte de la larguísima e histórica cadena humana de españoles exiliados. No puedo ejercer en el presente, el placer del distanciamiento físico y traspasar las fronteras como hicieron nuestros orgullosos antepasados, dejando atrás una España imposible. Pero no escapaban de España sino de una buena parte de sus habitantes.
Yo soy un exiliado interno que ha renunciado a formar parte del actual colectivo de españoles, que admite su hartura y absoluta incompatibilidad, luego de resistirse a tomar esta drástica decisión, que importa una higa a cualquier lector y a mí el que tal cosa le importe.
No puedo evitar mi españolidad de alma y esta renuncia es precisamente debida a ello.
He de afirmar que una vez asumida, la sensación de ligereza, de Libertad, de haberse desprendido de un peso agobiante, es realmente maravillosa.
“Que paren España, yo me quiero bajar”: es una frase que parece una broma mas encierra una verdad, íntima e intransferible: el cansancio de vivir en un país donde la estupidez y el parcialismo vulgar hasta la extenuación, sin pudor, sin inteligencia, alcanza cotas asfixiantes.
Sirva como desdichado ejemplo de lo antedicho, lo escrito por una dama de anteojos con parche de bucanero en una de sus lentes: de esta guisa visual ve la Realidad conveniente para ella, o sea transformada por un frenesí de parcialidad hooliganesco e incapaz de ese pensamiento racional consistente en comprender la Realidad como conjunto y no como una parte ligada al interés personal ideologizado.
Así expresa esta dama su particular concepto de Democracia, al referirse a los manifestantes o a los huelguistas que ejercen sus derechos constitucionales:

“…. de avergonzarme de ser madre de alguno de ellos, si lo fuera”.
Se comprende su rechazo a la utilización de la palabra fascismo, según ella sin mesura alguna. El autorretrato queda configurado y con el vocablo adecuado a tenor de su aseveración materno-filial.
No es necesario esperar a que pare España y bajarse. Yo ya me he bajado en marcha. Ahí os quedáis. El barco llamado España no creo que llegue a buen puerto teniendo en cuenta la catadura de la tripulación, sean oficiales o marineros.
En mi isla interior de exiliado, tranquila y libre, desde mi españolidad natural nada barroca y falsa, observo con mis prismáticos sin parche de bucanero en un ojo, al barco de nombre
España cabeceando malamente sobre las olas. Escucho los gritos de los hooligans en cubierta y en los camarotes.
No puedo reprimir un hondo suspiro de alivio y alegrarme de no estar en ese barco de energúmenos.




