Locuacidad a raudales: como gobierne igual que habla, estamos apañados


Mi Columna
Eugenio Pordomingo (24/6/2019)
La Cumbre de Estados Unidos-África nos ha dejado, como era de esperar, boquiabiertos. Como siempre, mucho boato, ágapes que harían las delicias de los mejores cocineros, lujo a raudales, mucho automóvil de alta gama, guardaespaldas para acá y para allá, pero chicha Limoná, vamos que otro de los muchos paripés que se hacen a diario.

A esa Cumbre, acudió el Vicepresidente del Gobierno de la República de Guinea Ecuatorial, Teodoro Nguema Obiang, Teodorín, en la que tuvo ocasión de invitar a las empresas para que realicen inversiones en el país de su “papá”.

En ese Foro Empresarial Estados Unidos-África 2019, que se ha celebrado en Maputo (Mozambique), a Teodorín no se le ocurrió otra cosa más que poner a Guinea Ecuatorial como ejemplo de cooperación con Estados Unidos, subrayado “el clima de negocios, paz y seguridad que existen en nuestro país, para invitar a otras empresas a seguir invirtiendo en nuevos sectores, como la pesca o la minería”, según recoge la página de internet del Gobierno de Guinea Ecuatorial.

Teodoro Nguema Obiang Mangue dijo una verdad, recordó que “en los años noventa, cuando Guinea Ecuatorial era uno de los países más pobres del mundo, una pequeña empresa americana, Walter International, realizó un primer descubrimiento de un pozo petrolífero, con lo cual abrió la puerta a la actual explotación energética”.

Y eso es cierto, pero lo que no dijo –quizás no lo sabe- es que Su padre, Teodoro Obiang Nguema, ofreció la posibilidad de explotar el petróleo y gas de su país, a España. Pero España se negó, aduciendo que el “petróleo de Guinea Ecuatorial es de mala calidad y costaría mucho dinero refinarlo”. Eso dijo Oscar Fanjul, cuando era el mandamás de Repsol.

Lenguas viperinas se atrevieron a decir, por lo bajini, que “alguien muy importante cobraría porque España no se dedicara a sacar petróleo en su ex colonia, para que lo pudieran hacer sin problemas los americanos”.

Cosas veredes, amigo Sancho

Pero lo que más nos impresionó de ese Foro o Cumbre, fue descubrir la locuacidad de Teodoro Nguema Obiang, más conocido como Teodorín. ¡Señor, que verborrea!, que habilidad en el manejo de las palabras. ¡Qué oratoria!  Ni Cicerón llegó a tanto.

Vean y, sobre todo, escuchen.

 





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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