Una audiencia costosa, forzada y sin resultados positivos para los presos políticos guineanos

Papa Francisco y Teodoro Nguema Obiang.

Guinea Ecuatorial
Abaha (19/4/2021)
El Vicepresidente de la República, Teodoro Nguema Obiang Mangue, viajó a la Ciudad del Vaticano, donde el Papa Francisco le esperaba para recibirle en audiencia privada. El vicepresidente de la República de Guinea Ecuatorial le entregó –algo habitual y obligado en estas circunstancias- un mensaje de su padre, el dictador Teodoro Obiang Nguema, a la vez que le invitó oficialmente a visitar su país.

Eso aconteció el pasado día 9 de abril, pero lograr esa audiencia ha costado sangre, sudor y lágrimas, y puede que algo más. Es conveniente recordar lo que dijimos allá por el año 2009 acerca de la opinión del Papa  Benedicto XVI José Ratzinger, sobre Obiang Nguema:  “Cercanas las Navidades del año 2005, en un encuentro del que no podemos aportar más datos, excepto si alguien lo pone en duda y nos somete a la jurisdicción jurídica, Benedicto XVI le comentó a una persona lo siguiente: “Tu Presidente –Teodoro Obiang Nguema–  ayuda mucho a la Iglesia…”.

Ni la Covid-19 ni las explosiones de Bata impidieron que se produjera ese encuentro. Es más, quizás esas desgracias confluyeron para que sus “avezados” asesores blancos se afanaran en que esa audiencia papal se produjera. Quien no es recibido por el Santo Padre parece que no cuenta en la historia.

Ese encuentro, pensaron los asesores de Obiang padre, le vendría muy bien para salvar el tremendo bache por el que pasa la dictadura ante el acoso que recibe en las redes sociales y el descrédito ante las cancillerías occidentales. Conseguir esa audiencia, así como visitas de embajadores de Turquía, India, China, etc., etc., son una “limpieza de cutis” de la dictadura y, a la vez, tratar de mostrar a Teodorín como un verdadero estadista.

El vicepresidente guineano, en un español ensayado una y mil veces, invitó al Papa Francisco a visitar Guinea Ecuatorial, país eminentemente católico al que “le gustaría volver a disfrutar de la presencia de un Santo Padre de Roma”. Ya se sabe, no solo de Pan vive el hombre.

Desde al año 1982, fecha en la que el Papa Juan Pablo II visitó Guinea Ecuatorial, ningún otro Papa ha vuelto a pisar el país.

Tras el intercambio de regalos, se produjo un breve encuentro en solitario entre el Papa y el vicepresidente guineano que, como es habitual, no ha trascendido nada de lo tratado ni de las recomendaciones o requiebros que el Papa Jorge Mario Bergoglio, posiblemente, le hizo. No obstante, pienso que esas posibles amonestaciones quedaron amortiguadas por el fulgor y destello de los regalos recibidos.

Las crónicas de esa visita a la Santa Sede dicen que la audiencia finalizó con un rezo en común, todos juntos, Teodoro Nguema Obiang y comitiva con el Papa Francisco. Perece mentira, ¿verdad?

Medios cercanos a la Curia Romana reconocen que el encuentro entre el Papa y Teodorín ha sido “inesperado”. ¿Qué ha provocado esa improvisación? No hay duda que ha sido el tratar de salir de la imagen de mala gestión e insensibilidad del gobierno guineano ante la pandemia y las explosiones del 7M.

Según recoge Vida Nueva, el vicepresidente guineano afirmó que “Es el día más importante de mi vida” –en referencia al encuentro con el Papa-; el mismo medio anota que Teodoro Nguema Obiang “es conocido por sus gestos extravagantes”, cuya figura va “acompañada por sus colecciones de objetos de lujo, así como por sus frecuentes problemas con la Justicia por delitos fiscales”.

¿Quién o quiénes han intervenido en esta ocasión para que el Papa Francisco reciba a Teodoro Nguema Obiang? Una vía es la de la Soberana Orden Militar y Hospitalaria de San Juan de Jerusalén, de Rodas y de Malta, más conocida como la Orden de Malta; la otra ha podido ser a través de los amigos socialistas de Teodoro Obiang, contando quizás con la ayuda de Francisco Vázquez, exalcalde de La Coruña y exembajador en el Estado Vaticano.

Ya de paisano, sin el encorsetamiento de la camisa abrochada y la corbata apretando el gaznate, Teodorín se dio un garbeo por la bella y esplendorosa Roma, la cuna del Derecho al que tanto se aferra el hijo de Obiang Nguema en su labor de gobierno.

Muchos se preguntarán, ¿pero no tenía Teodorín prohibi

El vicepresidente guineano en la Fontana de Trevi

do pisar suelo de la Unión Europea? Y así es, pero otros dirán, es que el Vaticano es un Estado. Lo cierto es que el Vicepresidente, cambió de jubón y se dio un garbeo para ver Roma y algo más.

Extraño, muy extraño, nos ha parecido el silencio casi generalizado de los partidos políticos opositores en la diáspora –los de dentro del país difícilmente pueden ser opositores-, respecto a comentar, criticar o bendecir ese encuentro en el Vaticano. Que sepamos, no ha habido ni una simple nota de prensa.

Nosotros –pedimos disculpas por adelantado al Papa Bergoglio– pensamos que es un tanto difícil de tragar un audiencia papal a un dictador que comete todo tipo de tropelías. Doctores tiene la Iglesia, se dice, pero parece que en este caso  (y en otros parecidos), la ciencia del saber ha brillado por su ausencia y han primado otro tipo de intereses.

Ya de reproches, no queremos dejarnos en la cartera el siguiente que plasmamos aquí en forma de pregunta: ¿no notan ustedes un silencio, gélido silencio, en destacados miembros de la oposición guineana al no pedir con su nombre y apellidos la liberación de los compañeros que fueron secuestrados por la dictadura guineana, conducidos a Malabo, juzgados ilegalmente y condenados a penas de casi cien años? Nos referimos a los secuestrados en Sudán del Sur en noviembre de 2019, los dirigentes del MLGEIIIR (Movimiento para la Liberación de Guinea Ecuatorial, Martín Obiang Ondo, Bienvenido Ndong OndoFeliciano Efa Mengue y Julio Obama Mofuman.





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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