
España
Ángel Luis Martín (4/9/2025)
Guillermo Velarde, ingeniero del Ejército español, había completado su formación en la Universidad de Pensilvania y el Laboratorio de Argonne.
El 17 de enero de 1966, un bombardero B-52 estadounidense cargado con cuatro bombas termonucleares choca con un avión cisterna KC-130 sobre la localidad española de Palomares (Almería); las bombas impactan contra el suelo y fallecen siete militares estadounidenses.
Se produce una fuga de plutonio y el ejército USA, procedente de sus bases en España, se moviliza.
Agustín Muñoz Grandes, vicepresidente del gobierno de Franco y general del Ejército que estuvo al mando de la División Azul en el frente ruso junto a los alemanes durante la Segunda Guerra Mundial, envía a Guillermo Velarde y otros técnicos de la J.E.N (Junta de Energía Nuclear) a Palomares. En su recorrido por la zona, Velarde observa las piedras ennegrecidas y pregunta por ello a un oficial estadounidense; éste le explica que las bombas viajan en los aviones protegidas por una esponja de poliestireno para evitar el choque entre ellas y que provocó que el plutonio se incrustara en las piedras.
Velarde no cree esa explicación y sospecha que el poliestireno juega un papel distinto. Inicia sus investigaciones y concluye que las bombas de Palomares se componen de una bomba de plutonio, una vasija con deuterio-tritio y entre estos dos elementos el poliestireno que posibilita la temperatura y densidad necesarias para la explosión.
Velarde acaba de descubrir el método secreto llamado Ulam-Teller para el funcionamiento de la bomba termonuclear o bomba H de Estados Unidos, más terrible que las lanzadas sobre Hiroshima y Nagasaki.
El descubrimiento de Velarde daba a España el conocimiento para producir bombas termonucleares.
Pero no sería así. Pasemos unas páginas atrás:
Al finalizar la II Guerra Mundial, en 1945, el régimen franquista estaba aislado internacionalmente, fuera de las Naciones Unidas y rechazado por las democracias europeas. La situación cambia con la Guerra Fría, la tensión entre los bloques: comunismo frente a capitalismo (URSS y sus satélites frente a USA y sus satélites).
La posición geoestratégica de España provoca la visita al país del presidente USA, Dwight Eisenhower a cambio de ayuda económica y la rehabilitación internacional, Franco accede a la creación de bases militares USA en suelo español.
En 1961, Velarde le plantea a José María Otero Navascués, también militar y presidente de la J.E.N (Junta Energía Nuclear) el proyecto de desarrollar la bomba atómica por parte de España. Un año después, Otero le comunica la aceptación del proyecto, que se llamará Islero, el nombre del toro que mató al torero Manolete. El papel del general Muñoz Grandes fue decisivo.
El recién creado Reino de Marruecos suponía un peligro para las posesiones españolas del norte de África: el Ejército español ya había tenido enfrentamientos en la provincia de Sidi Ifni.
Evidentemente, el dotarse de armamento nuclear obedecía a una forma de evitar conflictos o incidentes contra un posible enemigo pero se pensaba muy especialmente en Marruecos.
El Proyecto_Islero, a instancias del general Muñoz Grandes, es declarado de máximo secreto.
Es, en pleno desarrollo del proyecto, cuando se produce el suceso de Palomares y la investigación de Velarde. Para poder llevarlo a cabo era de suma importancia la puesta en funcionamiento del reactor de Vandellós I.
El presidente de la república francesa Charles De Gaulle deseaba que hubiera otro actor nuclear europeo (Francia lo era) con la finalidad de disminuir la dependencia hacia USA.
El ministro de industria, Gregorio López Bravo, perteneciente al Opus Dei y a los llamados tecnócratas, dominantes en esta fase del franquismo, trató de disuadir a Franco y paralizar el proyecto:
En un principio, el ministro, propuso la participación privada, en oposición a la idea clara del general Muñoz Grandes que defendía el carácter absolutamente estatal a través del INI (Instituto Nacional de Industria) y del secreto de la operación. Luego, el ministro, argumentó un gasto económico falso y manipulado en cuanto al coste del proyecto.
En 1966, el general Muñoz Grandes junto a Velarde, se reúnen con Franco para convencerle de la continuación del proyecto. Franco les comunica, para consternación especialmente de Muñoz Grandes, la cancelación. El argumento de Franco fue que USA podría imponer sanciones a España si desarrollaba su propio armamento nuclear.
Es el fin del Proyecto Islero.
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