
España
Ángel Luis Martín (1/8/2026)
La última avalancha migratoria sobre Ceuta vuelve a poner de manifiesto una realidad difícil de ignorar. Durante la última década, Ceuta y Melilla han sufrido repetidas entradas masivas de inmigrantes irregulares, mientras que Gibraltar, situado a escasos kilómetros de Marruecos, no ha experimentado nada semejante, ni siquiera la llegada de pateras, como suele ocurrir en la costa andaluza.
La diferencia no parece estar únicamente en la geografía, sino en el control efectivo de la frontera y en la respuesta política. Cuando Marruecos decide impedir las salidas, las avalanchas prácticamente desaparecen. Cuando el control se relaja, se producen episodios como los de 2021 o el de julio de 2026.
Las imágenes de camiones y otros vehículos transportando grupos de jóvenes marroquíes hacia las proximidades de Ceuta han alimentado la sospecha de que estos movimientos no fueron completamente espontáneos. Aunque esas imágenes hayan de ser corroboradas y autentificadas, están en las redes, muestran las sospechas sobre la involucración de la monarquía alauíta en los hechos y plantea interrogantes sobre el grado de tolerancia, pasividad o algo más, de las autoridades marroquíes.
España volvió a responder con escasos efectivos policiales y un espigón con protección claramente insuficiente.
Las declaraciones del presidente Sanchez sobre instalar boyas en el agua como solución frente a lo legislado por el Supremo, vienen a escenificar un grado de improvisación que recuerda a los personajes de Pepe Gotera y Otilio, maravillosos personajes creados por Francisco Ibáñez: Pepe Gotera y Otilio, chapuzas a domicilio: Pepe, el presidente, Otilio, el Supremo. O viceversa.
En línea con la ya apabullante chapuza nacional, cabe preguntarse cómo un desplazamiento de decenas de miles de personas no fue detectado con suficiente antelación por los servicios de inteligencia españoles o, si lo fue, por qué no se adoptaron medidas preventivas. Quizás esté el botones Sacarino de responsable o director. Los personajes de Ibáñez parecen adaptarse como un guante a la penosa realidad española: una incompetente falsa élite política chapucera, choricera y con las neuronas medio fundidas.
La comparación con Gibraltar resulta inevitable. El Reino Unido deja claro que la presión migratoria sobre su territorio no será tolerada. En cambio, los sucesivos gobiernos españoles, tanto del PSOE como del PP, han sido acusados por distintos analistas y sectores políticos de mantener una política de gran prudencia hacia Rabat, priorizando la cooperación bilateral sobre una confrontación diplomática abierta. Quienes defienden esa estrategia sostienen que responde a intereses de Estado; quienes la critican la consideran una muestra de excesiva dependencia política, incluso, humillante. Lo cua

l resulta un enigma difícil de desentrañar y crea sospechas no precisamente tranquilizadoras sino inquietantes.
Este contexto debe entenderse además en un marco geopolítico más amplio. Marruecos se ha convertido en un aliado estratégico tanto de Israel como de Estados Unidos desde la firma de los Acuerdos de Abraham en 2020, impulsados por la Administración de Donald Trump. La normalización de relaciones con Israel ha dado lugar a una intensa cooperación militar, tecnológica y de inteligencia, mientras que Washington reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental durante la presidencia de Trump. Esa posición ha reforzado el peso internacional de Rabat y su capacidad de negociación con sus socios occidentales. Gibraltar permanece prácticamente inmune a los problemas migratorios.
¿Responde esta diferencia respecto a la vecina costa española únicamente a razones geográficas o también a decisiones o estrategias políticas de España con Marruecos y sus aliados?
Porque puede dar la sensación que Gibraltar, sin pertenecer a la UE, sin gozar de la protección de madame Úrsula von der Leyden, se encuentre estupendamente con la sencilla protección de la Navy y del Foreign Office.
Con mi pesar por todas y cada una de las personas ahogadas en Ceuta, víctimas inocentes.
Etiquetas:
CVeuta, España, Espigón de Ceuta, Marruecos, Melilla, Pedro Sánchez, PP, PSOE




