González Torga, jurado del Premio Nacional de Literatura (modalidad de Ensayo)

España
jose-manuel-gonzalez-torga espacioseuropeos.com (7/11/2011)
El periodista, ex profesor universitario y consejero de Redacción de nuestro periódico digital, José Manuel González Torga, formará parte del Jurado designado para la concesión del Premio Na

cional de Literatura, en la modalidad de Ensayo, correspondiente a 2011. Aparece publicado en el Boletín Oficial del Estado. Su designación es a propuesta de la Federación de Asociaciones de Periodistas de España (FAPE).

Los restantes miembros del Jurado responden a la siguiente composición:

Presidente: Rogelio Blanco Martínez, Director General del Libro,
Archivos y Bibliotecas.



Anasagasti: Leña a la Corona en un libro

inaki-anasagastiEspaña
 J.M.G.T. (28/1/2010)
El  peneuvista  Iñaki Anasagasti, durante una larga etapa diputado en el madrileño Palacio del Congreso, y después y ahora senador, ha escrito un  libro, con el que sacude mamporros a la corona que luce en la portada. El propio título de la obra, con el sello de “Foca”, segunda marca de Ediciones Akal, ya dice mucho sobre el enfoque: “Una monarquía protegida por la censura”.

 Anasagasti, cuya crítica a La Zarzuela ha ido reforzando su contundencia, entre otros factores por la acumulación de materiales, pasa a tener una actitud poco común entre los políticos instalados en un escaño parlamentario, salvo en los casos de Izquierda Unida y Esquerra  Republicana.



Mr. Bean + Mr. Chance + M. Pignon = ZP

Sin Acritud…
Aristarco (17/5/2008)
Está muy extendido el sentido reverencial hacia quienes ostentan el poder. Para potenciarlo aún más entra en juego la parafernalia del protocolo, los palacios, las guardias pretorianas y demás signos externos del mando; sin embargo, en el interior de ese aparatoso decorado, habitan seres humanos cuya auténtica valía solamente se les supone. Una presunción de las que admiten prueba en contrario.

La célebre periodista italiana Oriana Fallaci, después de haber entrevistado, mediante diálogos amplios, a un elenco de tenores de la política –Henry Kissinger, Hussein de Jordania, Indira Gandhi, Giulio Andreotti, Haile Selassie, Mario Soares….- estaba en condiciones de tener satisfecha su curiosidad por saber en qué se diferencian de nosotros aquellas figuras de la política a las que interrogó. Su conclusión aparece resumida así: “quién determina nuestro destino no es realmente mejor  que nosotros, no es más inteligente, ni más fuerte ni más iluminado que nosotros. En todo caso es más emprendedor, más ambicioso”.

¡Qué pena que la Fallaci, ya desaparecida, nunca podrá entrevistar a Zapatero! Tendremos que conformarnos con las entrevistas-rio de Pedro Jota Ramírez; éstas sí que han aportado algo para confirmar la mendacidad del leonés de Valladolid; pero poco más para aclararnos el número que calza como personaje político. Aquí el periodista logroñés procura bandearse entre Pinto y Valdemoro.

Ahora, tras ganar sus segundas elecciones  generales, Zapatero aparece para muchos como un gobernante de auténtica talla. Algo así como el Coloso de Rodas de la gobernación; aquella estatua imponente, entre cuyas piernas abiertas iban y venían los barcos con el velamen desplegado. O sea, que se pasaba las naves por la entrepierna.

Pues bien, las elecciones dan el poder y ya es mucho. Otra cosa sería alcanzar la aspiración de los alquimistas: la transmutación de metales baratos en oro. Ni Jesús Gil, ni Berlusconi, ni Zapatero, como tantos otros,  han dispuesto de la escurridiza piedra filosofal. Su plomo no da para más.

¿Cómo entender, entonces, a Zapatero? Veamos a quién se parece, a quién nos puede recordar, con quién lo podemos comparar.

En un rápido repaso, de memoria, a la iconografía histórica de su estirpe política, poco se asemeja a Pablo Iglesias, a Julián Besteiro o a Indalecio Prieto, personajes con claroscuros; pero a los que se puede tomar más en serio. ZP pertenece a la era de la TV en color. Podría ser un doble de Mr.Bean, la serie de humor que nos llegó del Reino Unido, con Rowan Atkinson como actor protagonista. Mr. Bean, capaz de llenar la pantalla, viene a ser un ciudadano con algo de “repelente niño Vicente” y mucho de lógica excéntrica. Mr.Frijól, que es la traducción de Mr. Bean, sería, en definitiva, un “tonto-el-haba”. Es lo que da de sí su ingenuidad extremada hasta el angelismo (que ahora se ha cambiado, a la baja, por el buenismo).

Uno recuerda, ineludiblemente, con ZP, a Mr. Chance. Era la creación genial del polaco Jerzy Kosinski, en su novelita “Desde el jardín”. A Buñuel, el libro le impresionó; pero el que dirigió la versión cinematográfica fue Hal Ashby, con Peter Sellers como protagonista, acompañado en otros roles principales por Shirley MacLaine y Melvyn Douglas. La película, titulada “Bienvenido, Mr. Chance”, tenía como guionista al propio Kosinski, padre de la criatura.

Ni la traducción editorial española, ni el cine, respetaron el título original, que era tan anodino como “Estar allí”. Muy  apropiado, en todo caso, para rotular la metáfora de un jardinero analfabeto, mimetizado con la TV, cuyo lenguaje inconcreto, en relación con valores entendidos por otros, le aboca a las más altas responsabilidades políticas. Menos mal que la historieta acaba antes de que tal ascensión ocurra. No como en otros casos.

El bosquejo de nuestro apátrida Zapatero no quedaría completo sin traer a colación una aportación de la cultura francesa, lengua que ZP maltrató en su inolvidable intervención ante los parlamentarios galos, en París. Me refiero a “La cena de los idiotas”.

El inefable monsieur Pignon, capaz de desbaratar, fatalmente, cualquier situación, constituye otra piedra de toque, que tampoco es la filosofal. Monsieur Pignon, en algún momento, parece haber solucionado un problema difícil; pero, al final, como un torpe cuadrúpedo, lo que arregla con las patas “de delante” lo estropea con las de atrás.

El estrafalario ZP todo lo descabala. Hay socialistas que no le votan; pero, en cambio, le votan bastantes separatistas. Al final, si se queda sin nación ¿dónde piensa terminar? ¿De exiliado político en Mondragón?

 Lo peor no es todo eso. Lo peor es que Rajoy le plagia y Juan Carlos I, le elogia. ¡Vaya tres patas “pa” un banco!.

 



“El Tribunal Supremo ha hecho justicia”, declara Severo Moto en la Tertulia Grupo Colón a la Agencia EFE

eEspaña/Guinea ECuatorial
spacioseuropeos.com (9/4/2008)tertulia-grupo-colon
La Tertulia Grupo Colón comenzó ayer su andadura en este año con la participación como invitados de Severo Moto y Armengol Engonga, Presidente y Vicepresidente, respectivamente, del Gobierno en el Exilio de Guinea Ecuatorial y del Partido del Progreso.  Como era de esperar, la Tertulia se centró en la sentencia del Tribunal Supremo que mantiene el asilo político a Moto.

La presencia de los contertulios habituales, entre los que se encontraban Eugenio Pordomingo y José Manuel González Torga, se vio acompañada por la presencia de algunos medios de comunicación, entre ellos la Agencia



Científicos tramposos y publicaciones incautas. Prevención periodística ante los fraudes científicos (III)

Internacional
José-Manuel González Torga (29/7/2006)
Corrían un riesgo aleatorio de víctimas, sin que en ningún caso, apareciera el peligro auténtico de la radiactividad. Mediante una gama de versiones, a seleccionar una, quedaba camuflada, en cualquier caso, la actividad científica velada a toda mirada externa. El rotativo The Alburquerque Tribune destapó, en los años 90, que más de 23.000 personas resultaron expuestas, aunque ignorándolo, a más de 1.400 experimentos con radiactividad a lo largo de 30 años, entre 1945 y 1975.

El segundo supuesto engloba una elevada proporción de los hechos fraudulentos, con la casuística más conocida de escándalos por haber trascendido a la calle a través de los medios de masas.

La investigación periodística de un informador del Sunday Times descubrió la inexistencia de dos colaboradoras de Sir Cyril Burt que aparecían como firmas en artículos que él suscribía en primer término, así como defensoras de sus tesis en polémicas frente a otros científicos. Este artículo resultó más demoledor que el libro crítico que había anticipado León Kamin bajo el título “Ciencia y política del cociente de inteligencia”. Esas aportaciones y otras posteriores echan por tierra, pese a algunos inconsistentes intentos de reivindicación, las tesis defendidas por Burt sobre la determinación hereditaria de la inteligencia, supuestamente investigada en hermanos gemelos idénticos, criados en hogares diferentes. Aseguraba aplicar el coeficiente de correlación de Pearson para verificar numéricamente las variaciones de medidas interrelacionadas. Daba por demostrado con rigor matemático que la inteligencia, más allá de la herencia, sólo depende en una proporción mínima de la educación recibida. Muchos datos y bastantes gemelos fueron fruto de la invención como sus irreales ayudantes.

Un norteamericano de ascendencia italiana, Robert Gallo, terminó reconociendo que no fue él -especialista en retrovirus-, sino Luc Montagnier, del Instituto Pasteur, de la capital francesa, quien descubrió el agente de ese tipo que produce el SIDA. Gallo había recibido, por partida doble, muestras del virus aislado por Montagnier;  pero no respetó el pacto suscrito por uno de los colaboradores de su equipo reconociendo la prioridad de los franceses. El redactor del Chicago Tribune, John Crewdson, contribuyó a esentrañar la apropiación indebida del descubrimiento que ahí queda para los anales a pesar del acuerdo franco-americano anunciado, a bombo y platillo, por Reagan y Chirac.

El premio Principe de Asturias de Investigación Científica y Técnica, compartido por Montagnier y Gallo, en orden al conjunto de sus méritos, reunió a ambos en Oviedo, en octubre de 2000; allí quedó patente que ya habían hecho las paces; el conflicto estaba zanjado.

William T. Summerlin, inmunólogo, declaró a los periodistas que cubrían la información de un Congreso sobre oncología que la piel humana, tras un proceso de cultivo de cuatro a seis semanas, podía ser trasplantada sin peligro de rechazo. La clave para dilucidar algo amañado de modo esperpéntico la proporcionó un ratón blanco parcheado de negro en el lomo con un simple rotulador; frotando con alcohol desaparecieron los falsos injertos de piel negra.

En España, más que de fraudes sonados, circulan narraciones de errores. Entre científicos, la defensa corporativa pone sordina a las historias de engaños. Ángel Pestaña, investigador del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, ya citado anteriormente, deja entrever la tónica cuando escribe: “Otro atentado a la verdad, que aunque ingenuo -por lo fácil que resulta de descubrir- no es menos grave, lo constituye la falsificación inflacionaria de publicaciones en el curriculum vitae, con la pretensión de competir con ventaja, por recursos de investigación escasos, sometidos a concurso público. Aquí, aunque no son de dominio público, se tiene conocimiento de dos casos descubiertos en España afectando a un investigador del C.S.I.C. y a un profesor universitario”.

¿Cómo detectar el fraude científico? “Los periodistas con experiencia -apuntaba Dorothy Nelkinconocen a muchos científicos personalmente y tienen un elenco de expertos de su confianza, informadores in situ en quienes apoyarse. Pero sus fuentes no responden necesariamente a todo el espectro de opinión”. En el mismo capítulo sobre “Condicionamientos de la profesión periodística” dejaba reseñado que “los periodistas científicos obtienen material para sus artículos de boletines de prensa, personal de relaciones públicas, reuniones de asociaciones profesionales, conferencias de prensa, periódicos científicos y entrevistas”. Hoy es necesario añadir internet. Claro que, si a las revistas científicas les introducen de matute los fraudes, pese a sus árbitros o pares, por no disponer de acceso a los datos originales de la investigación, escasas probabilidades para cerciorarse tendrá el periodista científico y menos el de información general. Una buena proporción de los fraudes detectados encuentra el origen de la clarificación en el círculo próximo del infractor, por alguien que tiene a mano los cuadernos de laboratorio, no accesibles, obviamente, al periodista.

Sin ser un científico de la especialidad, sin contar con los medios necesarios y sin poder replicar los procesos de investigación hasta sus resultados, supone algo poco menos que imposible detectar, de entrada, errores y fraudes. Ni siquiera por otros científicos que no hayan  verificado el itinerario seguido hasta el hipotético descubrimiento.

En el año 2000 los periódicos y los medios audiovisuales divulgaron -con referencias a la revista Nature– que Lijun J. Wang y su equipo aseguran haber realizado, en Princeton (Nueva Jersey), el descubrimiento de cómo paquetes de luz, a través de una cámara, que contenga vapor frío de cesio tratado por rayos láser, alcanzan una velocidad de grupo que sobrepasa en 310 veces la velocidad de la luz; los paquetes o pulsos superlumínicos serían detectados a la salida de la cámara de gas 62 milmillonésimas de segundo -nanosegundos- antes que a la entrada (5).

Cuando había pasado más de un mes de la publicación de información amplia en El País, un académico de Ciencias, Francisco José Yndurain (6) rebajaba mucho el alcance de la prueba, “aparte del despiste de decir 300 veces la velocidad de la luz, cuando en realidad es un cambio de unos pocos por ciento”. Reconoce, eso sí, “la notable habilidad de Wang y colaboradores; no es fácil construir un aparato que lleve a cabo la multiplicación y aniquilación de fotones”.

Noticias científicas prematuras ven la luz “cuando investigadores demasiado entusiastas buscan la cobertura de la prensa antes de haber empleado el tiempo necesario en el proceso de revisión por los pares”(7); estamos frente a los marqueteros. Un grupo seleccionado de expertos para la revisión (referees) no siempre garantiza competencia y asepsia, aunque representa un contraste a tener en cuenta.

El criterio de la competitividad a semejanza del mercado, establecido en EE.UU. y trasplantado a Europa, con lemas darwinianos como publica o muere, contribuye a pervertir ciertos comportamientos en el planeta de la ciencia. Para colmo, una revista fundada en 1812 y con gran vitola médica reconocía que algunos de sus expertos han escrito sobre productos de laboratorios farmacéuticos, de los cuales cobran(8). Luego, el periodista bebe en la fuente del paper y, sin saberlo ni quererlo, multiplica aquella información contaminada en origen. Así pues, hay que considerar un avance la directriz marcada, en 2001, por el Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas contra la publicación de ensayos controlados exclusivamente por la industria.

Notas:

(1) Benach de Rovira, Joan y Tapia Granados, José A.”Mitos o realidades: a propósito de la publicación  de trabajos científicos”. Referencia a El País, 30-06-94, p.24 Mundo Científico. La Recherche, Nº 154, Febrero 1995, p.129.

(2) Gardner, Martin. “La ciencia. Lo bueno y lo malo y lo falso”. Alianza, Madrid, 1988, p. 215.  Di Trocchio, F. “Las mentiras de la Ciencia”. Op.cit., pp. 76  y  ss.

(3) Pestaña, Angel. “¿Fraude científico en España?”, Mundo Científico. La Recherche, Nº 206, Noviembre, 1999, p.63.

(4)  Nelkin, Dorothy. “La ciencia en el escaparate”. Fundesco, Madrid 1990, pp.126 y 110.

(5) Información atribuida a El País/Nature, “Un rayo supera 310 veces la velocidad de la luz en un experimento en EE.UU”, Diario El País, Madrid, 20-08-2000, p.34.

(6) Yndurain, Francisco J. “Un experimento llamativo. Más rápido que la luz, nada”. Diario El País, Madrid, 25-05-2000.

(7) Nelkin, D. “La ciencia en el escaparate”. Op.cit., p.165.

(8)  Piquer, Isabel, desde Nueva York. “Una gran revista médica pide perdón por evaluar fármacos con expertos pagados por sus fabricantes”. Diario El País, Madrid,



Científicos tramposos y publicaciones incautas. Prevención periodística ante los fraudes científicos (II)

Internacional
torgaJosé Manuel González Torga (22/7/2006)
Ni el periodismo ni la divulgación relativos a la ciencia y a la tecnología constituyen especies exentas para la mixtificación. Un escándalo sonado, a la vez que complejo fue, hace veinte años largos, el proceso y sentencia de reclusión contra Pierre Charles Pathé, autor de una obra divulgativa (1) prologada por el presidente de la Asociación de Escritores Científicos de Francia, François Le Lionnais.

El affaire Pathé sacó a la luz la actividad desinformadora, a través de años, por este francés, hijo de uno de los célebres empresarios cinematográficos que popularizaron el apellido.

Durante la guerra fría, Pierre-Charles Pathé, editor de una lettre d’information titulada Synthesis, sostuvo una actividad de intoxicación informativa como agente de influencia de la Unión Soviética, para la que trabajaba y de la que cobraba. Por lo mismo, el grueso de su producción periodística y divulgadora estaba infiltrada de parcialidad político-ideológica (2).



Cuando el vigilado quiere supervisar al cancerbero

José Manuel González Torga (20/2/2006)
jose-manuel-gonzalez-torgaAquello de cuarto poder sonaba muy solemne; pero era algo exagerado. Tanto si lo anticipó Edmund Burke (1729-97) como si lo acuñó Lord Thomas Ratington Macaulay (1800-59) eran brindis interesados a los cronistas parlamentarios de la época. Otra cosa significaría en la pluma de Honorato de Balzac (Revue Parissienne, de agosto de 1840) ya que el escritor francés dedicó páginas envenenadas a la Prensa.

Realmente, en España, sólo hay un viejo periódico que participa directamente del poder, en sentido estricto: el B.O.E., continuador de la Gaceta de Madrid, fundada por don Juan de Goyeneche, hace más de tres siglos. En Guinea Ecuatorial, por cierto, a falta de un equivalente del B.O.E., las disposiciones oficiales hay costumbre de difundirlas por TV (cuando funciona).



La prensa gratuita: Herencia de un trágico duelo acaecido en Francia

España
José Manuel González Torga (23/9/2005)
Durante los últimos años, los periódicos gratuitos se van extendiendo por los diversos países. Son la representación viva de una Prensa reducida a la simplicidad, a la elementalidad. Carente de otra línea maestra que no sea la búsqueda de la publicidad que pague por el lector. Sólo busca un público cuanto más amplio mejor para justificarse como soporte de anuncios.

Es el último paso de un recorrido que va del periódico político al periódico mercantil. La reducción inicial de los contenidos ideológicos y el incremento de las noticias, llega a la meta -por ahora- de la gratuidad con la inanidad.

El origen del fenómeno está en el siglo XIX y ha tenido consecuencias de signo opuesto. Ha permitido crear diarios importantes, influyentes y

solventes; pero también ha permitido una degradación, una perversión revalidada por la gratuidad.

En el Reino Unido el proceso arrancó con la denominada penny press (prensa a penique), llamada del mismo modo en EE. UU., aunque allá la moneda fraccionaria circulante era el centavo.




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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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