Sáhara Occidental/España/Marruecos
Haddamin Moulud Said (3/8/2012)
Ningún ayudante ni ningún cooperante se retira dejando, abandonado, a su objetivo. Los bomberos se mueren, abrasados por el fuego o bajo los escombros, con tal de salvar a las vÃctimas. Asà lo exige el código deontológico.
En cambio, Margallo, ha decidido retirar a los cooperantes españoles, dejando abandonadas a las decenas de miles de refugiados, a los que asistÃan.
Volvamos al principio de las cosas: en su dÃa, España, habÃa adoptado 4 resoluciones importantes:
1.- Los Campamentos de Refugiados saharaui necesitan ayuda humanitaria;
2.- Los CC.RR se merecen esa ayuda humanitaria;
3.- España puede ofrecer dicha ayuda humanitaria; y
4.- España se compromete a brindar esa ayuda humanitaria.
Ahora, las circunstancias han cambiado. Los CC.RR siguen necesitando y mereciendo esa ayuda humanitaria. España sigue pudiendo ofrecer dicha ayuda, pero, y hete aquà la novedad, España, ya no se compromete a hacerlo. De modo que de todas las variables que posibilitaban la ayuda, a los CC.RR, sólo una ha cambiado: el compromiso de España. Todo compromiso, por naturaleza, exige asumir un riesgo para mantenerlo. España, en este caso, ya no está dispuesta a asumir riesgos.
Mientras la ayuda humanitaria era poco más que simbólica, España, la suministraba mediante intermediarios, normalmente ONGs. Pero a medida que el volumen de dicha ayuda, ha ido creciendo, España, ha ido colocando a personas, en nómina del Estado, para gestionar la ayuda directamente. De modo que en los últimos años, personal adscrito a la AECI, permanecÃa durante todo el año, en los CC.RR.
La sorprendente medida, pues, del Sr. Margallo, prueba que, efectivamente, España, habÃa pagado un rescate por la liberación de los españoles secuestrados hace un año en los CC.RR. AsÃ, habiendo salido tan escaldado de ese incidente, Margallo, ni siquiera querrÃa imaginarse la posibilidad de que algún representante de la AECI pudiera ser secuestrado (Dios no lo quiera). Y todo ello, en un tiempo en que la crisis económica, con una prima de riesgo por las nubes, ha dejado, a las arcas del Estado, sin liquidez para afrontar otro rescate, que en este caso, serÃa mucho más caro, teniendo en cuenta el peso, en quilates, del supuesto representante, algo que, a buen seguro, los yihadistas sabrÃan explotar.
A diferencia de EE.UU., Inglaterra o Argelia, España, si que paga rescates. Y eso tiene el inconveniente de convertir a todos los españoles, sean cooperantes o turistas, en piezas de secuestro muy golosas para los bandidos. Total, como el Estado se deja chantajear, van a por ellos.
Pero aún asÃ, la crisis, no justifica, por sà sola, la repatriación de los cooperantes españoles. Volvamos, otra vez, al iter de los hechos:
1.- Tres cooperantes son secuestrados en los CC.RR;
2.- Todo el mundo imputa, a Al Qaeda, la autorÃa del secuestro;
3.- Al Qaeda desmiente su autorÃa y, desde Bamako, se anuncia la existencia, hasta entonces desconocida, de un nuevo grupo yihadista que, éste sÃ, asume la autorÃa;
4.- Un año después y, de nuevo desde Bamako, se anuncia la liberación de los cooperantes, previo pago de un rescate;
5.- A la semana, España, rompe su compromiso de brindar ayuda a los CC.RR saharauis.
Y el motivo alegado es que, supuestamente, existen indicios ‘fundados’ de un incremento de inseguridad en la región (Margallo, ni siquiera menciona los CC.RR, alude, genéricamente, a la zona del Sahel).
Cuando en 1936, a alguien, se le ocurrió atentar con el orden constitucional, entonces vigente, las fronteras españolas fueron testigo del elevado número de brigadistas que venÃan, desde todas partes del mundo, para ayudar en el restablecimiento del orden constitucional.
Cuando en 1976, España, decidió abandonar el Sáhara Occidental, algunos españoles, desobedeciendo las órdenes de sus mandos, prefirieron quedarse con los saharauis y combatir, con fuego real, contra los ejércitos marroquà y mauritano.
Y, hoy, el ministro Margallo, nos dice que existe la ‘fundada’ posibilidad de un aumento de la actividad yihadista en la región (¿qué región?), lo que justifica, a su juicio, la repatriación de los cooperantes. Es decir, existe un nuevo Primo de Riesgo que justifica la adopción de medidas impopulares pero inevitables.
En Malà ha habido un golpe de Estado. El gobierno, ya no ejerce su control sobre el norte de Mali. AhÃ, operan diversos grupos: Al Qaeda, los Tuareg, los árabes, el MLNA, el MUYAO, etc., Pero aún asÃ, España, ha conseguido penetrar en esa maraña para negociar la liberación de los cooperantes. Por lo que se ve, a su paso por el desierto, ha dejado las suficientes antenas como para captar un ‘fundado’ incremento de la inseguridad en la región. En cambio, no ha obtenido ninguna información sobre la autorÃa intelectual del secuestro de hace un año. Esa carencia impide la persecución del delito. Y como el delito no ha sido castigado, no hay manera de acabar con los secuestros si no es pagando. Y asà hasta la eternidad. Solución: no salgan de casa.
N. de la R.
Haddamin Moulud Said, es escritor y abogado en ejercicio colegiado en la Comunidad de Valencia (España).
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