España, 12-12-2018

La huelga de hambre de los presos saharauis en cárceles de Marruecos, los medios de comunicación y los políticos españoles y europeos

Campamento de Gdeim Izik en 2010. Foto de Miquel Garcia (CC BY-SA 2.5).

Sáhara Occidental
C. M. (15/11/2018)
Pasan los días, y no hay cambios. Se mantienen las huelgas de hambre en la cárcel de Tifilt. La prensa, muda. Las instituciones, los gobiernos, indiferentes.

Muy mal ha tenido que quedar El Bachir Khadda después de una huelga de hambre de 43 días. Casi no hay noticias de él, pero sabemos que siguen sin atenderle.

Mohamed Bourial lleva en huelga desde el 12 de octubre. Abdallahi Abahah desde el 1 de octubre.

Estamos a 15 de noviembre. Y no se mueve nada. El rey de Marruecos se pasea en actos públicos en París sin que nadie le pida responsabilidades.

Recojo un resumen de los efectos de una huelga de hambre según los días transcurridos, creado por Visualizing Impact. Ahí se cuenta cómo se van destruyendo los órganos a medida que pasan los días. Sacado de este artículo publicado en Global Voices.

Los efectos de la huelga de hambre:

El primer día: Dolor agudo y calambres que desaparecen tras el 2º-3er día de huelga.
A los 14 días: Catabolismo. El cuerpo empieza a romper tejido muscular para sobrevivir.
A los 15: Pérdida de la sensación de sed. Mareos, aturdimiento, aletargamiento. Frío. Estar de pie puede resultar difícil o imposible.
A los 28: Pérdida de peso en un 18%.
A los 35: Vértigo. Vómitos. Movimientos rápidos e incontrolados de los ojos.  Visión doble.
A los 42: Indiferencia al entorno, incoherencia, la concentración se hace difícil o imposible.  Pérdida de la audición. Posible ceguera.
A los 45: La muerte puede llegar en cualquier momento por fallo cardiaco.

Los presos políticos saharauis están incomunicados. Al sufrimiento se añade el silencio, la locura del aislamiento durante tantos meses, y las demás terribles condiciones que ofrece la cárcel de  Tifilt. A sus carceleros les da igual cómo estén. No les hacen ni caso. No les atienden. No les visita un médico ni siquiera después de haber dejado la huelga.

No buscamos la muerte, buscamos la verdadera vida. Esa vida, para ser verdadera, necesita dignidad. Ellos luchan por su derecho.

N, de la R:
Abdallahi Abahah, que inició la huelga el uno de octubre, la terminó el 13 de noviembre, tras 44 días de infierno. ¿Se recuperarán él y Khadda de semejante desgaste, en las que siguen siendo durísimas condiciones carcelarias? Mohamed Burial lleva 35 días en huelga, que se dice pronto. Como en el caso de sus compañeros, nos mantiene angustiados a ver si muere o no muere, a ver si por fin deja la huelga; y a ver qué pasará después.


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