El lujo desmedido de la familia Obiang repercute también en las condiciones de vida de los niños y niñas guineanos

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (22/6/2019)
No es ningún secreto, que la casta política –más bien familiar- que desgobierna en Guinea Ecuatorial está enfangada en la más absoluta corrupción. Una corrupción que tiene dos características fundamentales: es sitémica e impune. El sistema político (por llamarlo de alguna manera) que rige en Guinea Ecuatorial, crea esa corrupción, la fomenta y, lógicamente, la tolera. La corrupción es el leitmotiv de su propia existencia. Y por ello goza de total impunidad.

Hace ahora tres años, escribí una columna titulada La venganza del muflón, sobre la muerte del presidente de Caja Madrid-Bankia, Miguel Blesa, y la codicia y la avaricia, que rodea la vida de ciertos personales. Decía yo que la Codicia y avaricia son un afán excesivo y desmedido  de riquezas; un deseo vehemente de tener cosas, pero entre las dos hay una enorme diferencia. La avaricia es el deseo desordenado y excesivo de tener cosas, de poseer riquezas, pero solo y exclusivamente con el fin de atesorarlas. ¿Recuerdan al Gilito McPato más conocido como Tío Gilito, el de la familia Pato Donald? Ese personaje no hacía más que contar y recontar sus monedas, disfrutaba así. Era un avaro. La avaricia, para la religión cristiana es un pecado capital·.

Mi modesta reflexión continuaba así: “La codicia se diferencia de la avaricia, en que no tiene la voluntad ni el objetivo de, únicamente, atesorar riquezas. El codicioso dilapida sus riquezas, las gasta, pues le ha costado poco, muy poco, conseguirlas. En la mayoría de los casos la obtención de riquezas va en proporción indirecta al concepto y valor que damos a la moral. Cuanto menos moral se tiene más riquezas se consiguen. Además, cuando las riquezas se obtienen de forma rápida y en cantidad, casi siempre se debe a que el individuo que las ha conseguido ha sido debido a que ha estado en el lugar y con el cargo adecuado. La falta de escrúpulos es, por supuesto, fundamental”.

Avaricia y codicia, además de incapacidad, se concentran en el clan que rige los designios de Guinea Ecuatorial. Un ejemplo y sus consecuencias:

La revista Motorpasion, dedicada al automóvil de lujo, publica un reportaje sobre la subasta que, el 29 de n septiembre de este año, hará la prestigiosa casa, Bonhams, de una “colección de automóviles, incluyendo una colección de superdeportivos”. Esa subasta se refiere a los 11 automóviles que la fiscalía de Ginebra (Suiza) “confiscó en noviembre de 2016 a Teodoro “Teodorin” Nguema Obiang Mangué, hijo del dictador de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema Mbasogo”, según la misma fuente.

Entre los 11 coches que subastará Bonhams, nos encontramos con: un Lamborghini V, Koenigsegg One: un McLaren P1 y un Bugatti Veyron, un Porsche 918 Spyder, un Ferrari F12tdf, un Ferrari LaFerrari y un Ferrari Enzo. Parece ser que también se encuentra en ese lote un Aston Martin One-77 y un Mercedes-Maybach.

La revista recoge la información oficial, que afirma que los beneficios obtenidos  por esa subasta –unos 12 millones de euros- irán a parar a “organizaciones caritativas de Guinea Ecuatorial”, pero como en otras ocasiones no se menciona a ninguna ONG.

Con esta subasta de coches de lujo confiscados a Teodorín, es la tercera vez que el hijo de Obiang Nguema pasa por este “pequeño disgusto”. La primera fue en Estados Unidos, donde las autoridades estadounidenses le incautaron una mansión en Malibú, una colección de objetos que fueran del cantante  Michael Jackson y 28 automóviles de lujo; en Francia, le subastaron coches y alguna propiedad inmobiliaria.

Algunos de los coches de lujo de Teodorín.

Las confiscaciones y posteriores subastas son una pequeña consecuencia de los delitos de corrupción, “bienes mal adquiridos” y blanqueo de capitales.

Esas rapiñas tienen consecuencias nefastas para el pueblo guineano. Por ejemplo, Guinea Ecuatorial ha bajado en el ranking de países africanos en los que las “condiciones de vida de los niños ha mejorado más en los últimos 20 años”. Las mejoras son evidentes en la mayoría de ellos, pero no en Guinea Ecuatorial.

El informe elaborado por Save The Childr, sobre la “evaluación de la situación de los niños del mundo entre 2000 y 2019”, constata que Guinea Ecuatorial ha empeorado; o sea, que las condiciones de vida de los niños y niñas han empeorado. No lo decimos nosotros, lo dice Save The Childr.

Esas “condiciones” se refieren a alimentación, acceso a la atención sanitaria, a la educación, la seguridad y la integridad física. Pero el estudio de esa ONG no se olvida de mencionar las dificultades y desigualdades que existen en lo que se refiere a oportunidades en general, entre ellas el acceso a las Tecnologías de la Información.

Túnez, Mauricio  y Argelia destacan sobre el resto de países africanos. Un ejemplo, Estados Unidos obtiene una puntuación de 941, Túnez de 929.

Respecto a Guinea Ecuatorial, el informe de Save The Childr destaca la mala puntuación que obtiene, “a pesar de tener uno de los ingresos per cápita más altos de África”.

Mahatma Gandhi dejó escrito que “El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos”.





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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