¿Hay plan B entre la oposición guineana?

Teodoro Obiang Nguema, Presidente de la República de Guinea Ecuatorial.

Guinea Ecuatorial
José Eugenio Nsue (7/10/2019)
Estos días ha vuelto a surgir entre los paisanos del grupo de WhatsApp en el que estoy yo también la pregunta del millón que inquieta y preocupa a muchos guineanos y que venimos haciendo de manera alarmante cual es: ¿después de Obiang, qué?; en otras palabras, la llamada la ‘oposición guineana’, ¿tiene plan B que activar cuando o bien la madre naturaleza, o bien los acontecimientos históricos dictaminen la sentencia irrevocable contra la cúpula del actual régimen sanguinario y dictatorial?

Estamos acostumbrados los africanos, sobre todo los guineoecuatorianos, a actuar con improvisación, a reaccionar por los estímulos, a dejarnos guiar por los instintos primarios y a creer en las prácticas brujeriles, la santería, los marabús y la adivinación cuando se ha quedado más que demostrado y evidente que cuando se trata de gobernar, dirigir, ordenar o construir un país, hace falta una gran dosis de inteligencia, una sólida preparación intelectual y una capacidad de planificación, nada de lo dicho anteriormente sirve para ello.

Sabemos las intenciones de la familia real de Akoakam de convertir el país en un coto privado, objetivo conseguido hasta tal punto que el monarca ha colocado a todos los sus vástagos, familiares y a sus más allegados en todos los puestos claves y estratégicos de todos los sectores nacionales desde el ejecutivo pasando por los sectores económico, financiero, administrativo, comercial; también ha convertido el país ya no en una monarquía autoimpuesta sino en un imperio para así entronizar al actual príncipe – heredero, Tontorín, como emperador; a pesar de las desavenencias familiares que no se ponen de acuerdo en legitimar ese traspaso de poderes de padre a hijo, cosa que no debería importarnos demasiado a estas alturas.

No solo es una impresión fundamentada y generalizada entre los guineanos de bien que nos preocupa la realidad que se vive en el país, también es verdad que a día de hoy, no hay una alternativa organizada y preparada para cuando llegue el momento, no hay absolutamente nada para que, como lo canta excelentemente en fang el genio y figura artista Santos de Dios: “¿cómo será aquel día; será de día, será de noche; estará lloviendo o lucirá el sol… el día que se va a anunciar que Obiang Nguema Eneme ya no es presidente?”. ¿Qué creen los guineanos que pasará horas después de tan ansiado día? ¿Vendrán ángeles caídos del cielo, serán los americanos o chinos o franceses los que vendrán a traernos un plan de gobernabilidad?

En todas las partes donde ha habido dictadura cruentas y crueles, como la nuestra, para derrocarlas siempre se han tenido que unirse los diferentes actores y actrices políticos, luchadores contra esos regímenes y nunca se ha logrado unilateralmente, por separado. En una sociedad tremendamente tribalista, además de inculta (muy poca gente lee), separatista y regionalista como la nuestra, y muy pocos trabajan para cambiar esa forma de ser los políticos de verdad deberían de hacer tripas corazón, aprender de los errores de sus antecesores, ser menos egoístas y más generosos y solidarios, anteponer los interese generales a los particulares, predicar con el ejemplo, consensuar un plan entre todos para salvar el país pero en cambio, parece como que todos o casi todos ellos hubieran nacido de una misma madre, como si fueran de una misma estirpe; repiten los mismos patrones conductuales, todos tienen los mismos vicios y actúan de la misma forma desde antes de la independencia de 1968; ahí están los anales de la historia para corroborarlo. Los llamados opositores guineanoecuatorianos, como venimos denunciando desde hace mucho, solo se limitan a traicionarse mutuamente, a criticarse, ponerse zancadillas los unos a los otros, a vetarse y a exhibirse ante Dios sabe quiénes de su ¿poderío? económico y de ser más influenciables que los demás, mientras el país, la población, sigue padeciendo y sus mandamases haciendo lo que les salen de…

Lamentablemente el 99 % de los guineanos se ha convencido de que fuera de Obiang Nguema, Ondo Nguema, Nguema Obiang y sus acólitos no hay vida y ha llegado a esa conclusión porque, según entiendo yo, no ven, no palpan y no vislumbran ningún atisbo de esperanza real de que vaya haber un cambio tras el post Obiang. Ya dijimos que muchos políticos guineoecuatorianos, si no todos, aplican en su comportamiento el principio de la locura: hacer siempre lo mismo esperando obtener resultados diferentes. Bastantes guineanos nos preguntamos si esto de ‘hacer política’ a la guineana no es un cachondeo, un modus vivendi, un entretenimiento y escaparate para hacerse ver; dicen hablar en nombre de todos los guineanos cuando no son capaces de sentarse a hablar con los demás compañeros de lucha por la democracia del país. El tiempo pasa, el final del régimen se acerca; la desaparición de muchos de los monstruos que habían convertido el país en un verdadero campo de concentración está llegando como una ola, principio de la selección natural; en vez de unirse de una vez, pactar un programa alternativo y presentarse ante el pueblo para decirle: aquí estamos dispuestos a poner orden en el país pero, lo que se ve son las mismas actitudes y connivencia que han caracterizado a nuestros políticos de creerse el ombligo del mundo, de creerse autosuficientes y de no necesitar al otro; otros se dedican dar lecciones magistrales por las redes sociales como si no fueran ellos también parte del problema.

Ya estamos hartos de leer comunicados en las redes sociales, de inculpar siempre a los demás de egoístas, insolidarios y prepotentes, que los otros son los culpables de no poder tejer y forzar una verdadera plataforma de una oposición conjunta para hacer frente a tantos desafíos que el país presenta. No me cabe en mi corta mente que Macías Nguema Biyogo estuvo en el poder el tiempo en el que estuvo, hizo lo que quiso con los guineanos porque un solo opositor no quiso juntarse con el resto para derrocarlo; tampoco creo que por un solo opositor, tan fuerte y carismático como fuese, sea el culpable de que el actual dictador esté en el poder durante más de cuatro décadas sin haberle hincado un solo diente y si ese fuera el caso, por qué no rendirse ante la evidencia de que solo hay dos hombres en el país: uno que mangonea y se burla de todos y hace lo que le da la real gana y el otro que impide que la oposición en su conjunto no puede unirse ni formar un solo bloque; ¡Un poco de por favor. Ya está bien!

Está claro que uno de los hándicap de los guineanos de bien es la falta de medios materiales y, sin estos difícilmente puede llevarse a cabo una empresa de la envergadura de liderar la lucha contra un régimen criminal que cuenta con tantos recursos pero, también nos hace falta un poco o un mucho de humildad, generosidad y altura de mira para velar por el interés general.

Me temo que llegará ese día que todos ansiamos y nos encontrará desprevenidos como en el 79 cuando el sobrino ajustició a su tío y se hizo con el poder a pesar de que ya había en el exilio muchos partidos políticos que se ¿preparaban y trabajaban? para poner fin a aquel régimen abyecto y abominable. Ahora se está viendo y viviendo el mismo escenario en el que el actual régimen está dando sus últimos tumbos agonizantes y está dando claros síntomas de languidecer irremediablemente mientras tanto, los que dicen ser o hablar en nombre de la oposición lejos de presentar alternativas fiables y un plan B que seduzca y llene de esperanzas al sufrido pueblo guineoecuatoriano, siguen tirándose los trastos unos contra otros; a no ser que los que no somos políticos profesionales cojamos el toro por los cuernos e intentemos por orden e este desaguisado si no queremos pasar otro medio siglo en el infierno. Creo que entre la ciudadanía puede haber personas que traten de trabajar por la unidad de todos los guineanos, de buscar e enfatizar aquello que nos une y no lo que nos separa y divide; ¿qué os parece?

Así lo pienso y así lo digo; ¿qué os parece?

N. de la R:
Este artículo se publica con la autorización de Radio Macuto.





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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