Guinea Ecuatorial en el Índice de Percepción de la Corrupción y las “denuncias” y ofrecimientos de Teodoro Obiang Nguema

Teodoro Obiang Nguema

Guinea Ecuatorial
Abaha (31/1/2022)
Aunque lo de la “corrupción en Guinea Ecuatorial” es un asunto manido, sabido y requetesabido, no está de menos recoger lo que afirman instituciones y organizaciones de prestigio. Es el caso de Transparencia Internacional, que en su Índice de Percepción de la Corrupción de 2021 (IPC) nos aporta algunos datos dignos de mencionar: Guinea Ecuatorial ha obtenido 16 puntos, algo que confirma que todo sigue igual en la excolonia española.

A pesar de ello, Guinea Ecuatorial empeore su posición respecto al resto de los países hasta el puesto 174, con lo que está entre aquellos con mayor corrupción en el sector público, de los 179 países analizados.

De los 180 países y territorios que estudia TI, en su análisis de precepción de la corrupción en el sector público, Guinea Ecuatorial aparece en el puesto171 con tan solo 17 puntos y merece algunos comentarios especialmente críticos en el informe anual de la organización no gubernamental (ONG) con sede en Berlín.

TS afirma que el país gobernado por Teodoro Obiang Nguema «sigue siendo una cleptocracia» que  según la RAE es un sistema de gobierno en el que prima el interés por el enriquecimiento propio a costa de los bienes públicos.

Se ha acabado el año sin haber “sacado el jugo” al mensaje navideño del dictador guineano. Por eso, si nos lo permiten, les ofrecemos unas pinceladas. No vamos a gastar tiempo ni saliva en analizar el contenido del mensaje navideño del Presidente-Dictador Teodoro Obiang Nguema, pero si ofrecer unas pinceladas por lo que dice, oculta, y por lo que se entrevé de su locución. A través de algunas de sus frases, podemos hacernos una idea del “estado de la Nación”, o sea, conocer la situación real en la que vive la dictadura y las posibilidades de algún cambio.

Curiosamente, Obiang Nguema comienza su discurso así: “Con un sentimiento de profunda gratitud y de amor, Me embarga en este momento la oportunidad de poder expresar una vez más al Pueblo de Guinea Ecuatorial, Mis más sinceras felicitaciones por el nuevo año que estamos a punto de comenzar y que Mis deseos de Paz, Amor y Bienestar se cumplan en todas los familias ecuatoguineanas durante estas entrañables fiestas navideñas tan señaladas en el calendario del tiempo”.

Mencionó el dictador el éxito de su plan de “infraestructuras” con “carreteras asfaltadas” para el “disfrute” de los ciudadanos –los que tenga coche, claro-; así como “viviendas sociales para las familias”, pero se le olvidó decir que la mayoría de ellas van a parar a la oligarquía familiar y política que regenta el país.

Aludió el dictador a la “población joven y dinámica, cuyos valores de creatividad, inteligencia, determinación y superación han quedado demostrados durante este periodo de crisis multiforme”. Pero no comentó lo más mínimo sobre el tremendo desempleo que existe y los bajos salarios que perciben, por no mencionar los impagos. Por supuesto no comentó nada sobre el número de infectados por la COVID ni el de fallecidos.

Habló del “coraje y la disciplina de nuestra población…” ante la crisis habida por la pandemia y “los efectos devastadores del 7M”. Sin embargo, todavía no se ha aclarado nada sobre las explosiones habidas en el Cuartel Militar de Nkoantoma, en Bata.

Criticó de alguna forma que la ciudadanía guineana no valore el periodo de paz de los 42 años de su gobernanza, lo que –según Obiang– “sería un acto de deslealtad”, por ello el pueblo guineano debe “recordar y reconocer este hecho”. Ni una sola mención a los miles de ciudadanos que han pasado por las comisarías de la Policía Nacional, cuartes del Ejército y Gendarmería, cárceles y cementerios. Eso es harina de otro costal.

La Paz y el Progreso han sido una constante en su discurso. Todo se le debe a él. TODO. De todo ello se siente –dijo- “sumamente orgulloso y que debemos conservar para las futuras generaciones”.

Conociendo el paño, no nos llama la atención este párrafo: “Debo añadir, en este diseño de Paz social la preocupación por madurar la institucionalización del diálogo político, evitando así que ningún actor político quede fuera en la materialización de una Guinea mejor. Lo que nos ha llevado a un ambiente político de Paz, entendimiento y participación de todas las fuerzas políticas del País que dan como resultado un ambiente de bienestar y distensión”.

¿Diálogo político? ¿Cuándo ha habido diálogo político? Actores políticos fuera de esa “materialización de una Guinea mejor” los hay a manojos. En Guinea Ecuatorial no hay “ambiente político de Paz, entendimiento y participación de todas las fuerzas políticas”, lo que existe es miedo, miedo a que a uno le torturen, le maten, o que le condenen a 90 años de cárcel. Eso es lo que hay, pavor y miedo.

No faltó aludir al cansino “enemigos de la paz”, aunque en esta ocasión comenzó por los que “esquilman los bienes comunes para su propio enriquecimiento agotando los recursos destinados al desarrollo y al mantenimiento del bienestar del Pueblo (…) a los que practican la corrupción, estos señores son los verdaderos enemigos de la Patria…”. Obiang sabe muy bien quiénes son esos, la mayoría los miembros más cercanos de su familia, pero no hace nada por evitarlo. Más bien al contrario. Esas palabras son una simple mascarada.

No podía faltar la crítica hacia los que “conspiran y critican a nuestras instituciones desde el exterior y en el interior del País”. Lo jodido es, y disculpen la palabreja, que si los que conspiran y critican, osan hacerlo dentro del país, ya saben el destino que les espera. Por eso optan por criticar desde fuera, aunque algunos han hecho de ello una profesión, pues no tienen otra. No tardaremos mucho en ver como algunos de esos “disidentes” aceptan de buen grado y mejor gana un carguito o cargazo, alegando que lo hacen por amor a la Patria, en aras de evitar confrontaciones.

Para Obiang Nguema, los corruptos internos –o sea, los suyos- no es lo más grave del país, pues son los “autoproclamados disidentes políticos”, ante los cuales el dictador recomienda “no bajar la guardia”.

La Conferencia Episcopal de Guinea Ecuatorial arropa a Obiang Nguema.

Y ahora llega la invitación a todos aquellos que quieran participar en la gobernanza del país, sobre todo en las elecciones legislativas o presidenciales. Y he aquí el regalo, el pesebre: “Circunstancia que les dará derecho a formar parte de las instituciones del Estado que se constituyan a través de las elecciones democráticas libres, transparentes e inclusivas”. No van a ser pocos, los que acepten. Tiempo al tiempo.

Obiang lanza a bombo y platillo “la mayor oferta de empleo público en la historia de nuestro País, para cubrir 4.000 puestos de trabajo en los diferentes servicios de la Administración Central del Estado”.  Pan para hoy y hambre para mañana. Lo que hay que hacer, señor Obiang es crear las condiciones óptimas para que los empresarios honestos creen puestos de trabajo, además de acaba en serio con la corrupción, hacer de Guinea Ecuatorial un país donde exista la justicia social y la libertad, además de dar fin a la inseguridad jurídica existente. Eso y más, pero sobre todo comience usted por liberar a los presos políticos y de conciencia que a cientos o miles, se pudren en sus mazmorras. Si comienza por eso, empezaremos a creer que, a pesar de los tenebrosos 42  años de dictadura, usted quiere dejar este mundo arrepintiéndose del mal hecho.

Le recomendamos leer la obra El Condenado por desconfiado de Tirso de Molina.





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