Nueva York

Sin Acritud…
Pilar Iznart Salto (14/1/2023)
Buscando casa
¨The American Way of Life¨
Es vivir el sueño americano, lo que al que viene a vivir a Estados Unidos, le gustaría tener, bonita casa de madera de colores variados, como la de Hansel y Gretel, con su porche y un verde y amplio jardín y los vecinos que te dan la bienvenida con un ¨apple pie¨, o pastel de manzana recién horneado.

Cuidando el jardín
Se ve precioso todo, pero el invierno es muy duro, hasta -20º C, nevadas interminables, nieve que tienes tú que palear para entrar en casa y sacar el coche, porque si alguien se cae en tu trozo de acera, por culpa de la nieve, la denuncia es para ti.

Cuando no hay nieve, te obligan a cortar el césped y quitar las hojas, so pena de multa, para que el vecindario esté idílico en su conjunto, abonar, regar, bla, bla, bla. Tú eres el responsable del jardín, o lo arreglas tú, o pagas para que alguien lo haga.

Si estás hábil a la hora de firmar el contrato de alquiler, puedes negociar los cuidados del terruño con el dueño, o ¨landlord¨, que ya la palabrita te intimida, ¨el señor de la tierra¨. Que se suele traducir en un incremento de la renta, con lo que ¨las gallinas que entran por las que salen, ni pa ti, ni pa mí¨, quedamos en tablas.

Yo tenía muy claro que estaba aquí de paso, que en 4 años no iba a echar raíces, aunque me equivocaba y los quería pasar lo más confortable posible, trabajando lo justo en la casa y con tiempo para hacer y ver muchas cosas, con lo que nos fuimos a un condominio de 40 plantas, con piscina, barbacoa, gimnasio, club social y servicio de mantenimiento, a respirar un poco de asfalto.

Los «pets» o mascotas
Uno de los condicionantes a la hora de buscar casa, es que teníamos perro y es muy raro que te lo dejen tener. Pero en este edificio, las mascotas eran bienvenidas, porque ellos también pagaban alquiler mensual y un depósito a fondo perdido, por lo que en esta empresa les querían mucho y te regalaban las bolsitas para recoger sus excrementos y total, para que esté todo el día durmiendo, porque no hizo uso ni del baño, ni de la cocina, ni de las zonas comunes, ni de las instalaciones del edificio.

N. de la R:
La primera de estas crónicas la publicamos el día 2 de este mes, su autora nos muestra en esta ocasión las ´diferencias´ que existen entre la ciudad de Nueva York y Madrid. Con unas breves pinceladas literarias, Pilar nos sitúa ante las dificultades parta buscar casa, la normativa institucional de tener que limpiar la nieve o suciedad de la puerta que da a la calle y la no menos problemática para encontrar un condominio (urbanización) que permita poder convivir con una mascota.