La convivencia en la España del siglo XIII

España
Ángel Luis Martín (12/7/2025)
Hay ideas que se propagan y son aceptadas como si fueran dictadas por los dioses del Olimpo; se asumen, generalmente, por la inercia pasiva y la ausencia de dudas o curiosidad: es más cómodo seguir los dictados que ponerlos en solfa e indagar racionalmente.

Resulta indiferente que las afirmaciones repetitivas, sean científicas y realizadas por un cantante desquiciado o de tipo histórico por un político experto en operaciones financieras inconfesables, no tengan el más mínimo sustento.

Y de esta muy chunga manera, se extienden inexactitudes, falsedades.

Añádase al despropósito, la acostumbrada soberbia del dogmático ignorante: ya sea el emisor o el receptor que hace las veces de loro repetidor.

Este es el caso de la presunta tolerancia del Islam que se presenta como ejemplo idílico en la España medieval.

No hay mejor cosa, en estas polémicas, que escapar de opiniones e ir a las fuentes históricas: para desdicha de loros y falsarios existen documentos históricos autentificados de la época:

“En el mes de Ramadán del año1126, muchos cristianos fueron transportados al África.

Unos, rechazados en todas partes, perecieron en el camino, otros se dispersaron. Sin embargo, muchos cristianos quedaron en Granada y gracias a la protección que les acordaron ciertos príncipes, volvieron a ser ricos y opulentos; pero en el año 1162 se libró una batalla en la cual fueron exterminados casi todos. No queda hoy más que un pequeño grupo que está acostumbrado desde largos años al desprecio y la humillación. Quiera Dios dar el triunfo a sus servidores.” (Hulal al-mawehiyya, traducción francesa de Dozy. Recherches, I, pág 350).

Año 948: el viajero musulmán Ibn Hawqal sobre al-Ándalus: “Hay algunas ciudades con miles de cristianos que todavía no están civilizados (islamizados).

En su Indículus luminosus, año 854, Paulo Álvaro, posiblemente un judío converso al cristianismo, describe un escenario terrible para la comunidad cristiana: se calcula que en el “período de los mártires” (sí, pese al desconocimiento generalizado, existió tal cosa en al-Ándalus) en los años 851-859, fueron asesinados cincuenta cristianos cordobeses.

Salvador Martínez, profesor en la New York University y doctorado en Estudios Medievales por la Universidad de Toronto:

“No es fácil entender hoy día lo que esta situación caótica llevaba consigo, las dimensiones de la tragedia de esta convivencia semi-impuesta de las tres culturas (musulmanes, judíos y cristianos). El caso de Flora, la niña martirizada bajo el poder de Abd al-Rahman II: era hija de una cristiana y un musulmán de Sevilla; Flora era ferviente cristiana y su hermano mayor devoto musulmán: éste denunció a su hermana”.

R.P. Scheindlin, en su libro: Convivencia: judíos, musulmanes y cristianos, advierte de no imponer a las tensiones entre las tres culturas en la España medieval una “imagen idealizada de la convivencia”.

Las relaciones convivenciales se desarrollaron dentro de un orden jerárquico y de profunda desigualdad social, afines al contexto de la época medieval. Es inútil e irracional aplicar conceptos actuales al pasado.

Hubo períodos de tolerancia pero ésta era privilegio de una minoría selecta que resultaba necesaria para el Poder, como administradores, recaudadores etc. Ocurrió tanto en la España musulmana como cristiana.

Resume muy bien, el profesor Martínez: “La convivencia social, por la que todos los súbditos de una unidad política, ya sea reino o ciudad, gozan de los mismos derechos y son considerados iguales ante la ley, no existió ni bajo el Califato, ni bajo los reinos de Taifas, ni bajo los reinos cristianos”.

Esta es la realidad histórica, muy fácilmente constatable; pero hay que esforzarse un poquito, claro.


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