
Internacional
Alejandra Durrell (14/7/2025)
En la batalla por ocupar Siria y desplazar a Rusia, Estados Unidos y sus aliados occidentales y árabes, olvidaron la moral y hasta las buenas costumbres. Se dejaron la dignidad en el maletín de trabajo, si es que alguna vez gozaron de ella. Yo creo que nunca tuvieron ni dignidad ni moral.
España, que siempre tuvo unas excelentes relaciones con Siria, igual que con Libia, Irán e Irak, dejó atrás ese bagaje diplomático y se volcó en manos de la Unión Europea y, sobre todo, de Estados Unidos. Escasa visión de futuro y abundancia de dosis de sumisión.
Lo que antes eran grupos terroristas, malvados, como ISIS, Frente al Nusra y Al-Qaeda, se han convertido de repente –si es que no lo fueron antes- en la mano armada de Occidente encabezado por Estados Unidos. Y, con su mejor y más barata obra de mano: España y Francia.
Trump, Macaron y Pedro Sánchez se han mostrado orgullos del nuevo presidente de Siria –nombrado por ellos a dedazo- un famoso terrorista, Mohamed al‑Bashir
Muhammad al Julani, corta cabezas de funcionarios y militares del gobierno de Basar al-Assad. Ese terrorista estuvo en busca y captura por la administración Trump, que ofrecía varios miles de dólares por información acerca de su paradero, que estuvo encarcelado en Irak, hasta que le “compraron” para colaborar por la causa del Imperio. Ahora hasta porta buen jubón, aunque le sienta bastante mal. Lenguas bífidas dicen que el traje se lo llevo el ministro español Albares para fotografiarse con junto a él.

Hace unos días, Trump firmó varios acuerdos con el terrorista gobernante de Siria, a la vez que levantó todas las sanciones que mantenía con Siria. Nada más terminar la entrevista con el corta cabezas, Donald Trump dijo lo siguiente: “El hombre que dirige Siria dirigió algunas organizaciones muy duras. Es muy duro. Es una buena persona». Y ahí no quedó la cosa: “las acciones positivas tomadas por el nuevo gobierno sirio bajo el presidente Ahmad al-”.
No hay equivocación en los nombres: Muhammad al Jula ni y Ahmad al-Sharaa son la misma persona; el primero es el nombre de batalla, cuando jugaba al fútbol con alguna cabeza cortada; y el segundo es con el que le han bautizado Estados Unidos y la Unión Europea.
¡Bienvenido! Un demócrata más a la causa.
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