España, 17-12-2017

Las ambiciones que se impusieron en Cancun

Sin Acritud…
Oscar Paz (24/12/2010)globo-de-greempeace-en-la-cumbre-de-cancun
Cuando la reunión de Cancún sobre el futuro del clima de nuestro planeta se planteaba como una fuerte pugna entre los países que buscarían que se avance ambiciosamente en reducciones de gases de efecto invernadero, versus aquellos que intentarían que estas sean las mínimas posibles, sucedió que las potencias mayores (Japón, USA, Australia, Canadá y la Unión Europea) se impusieron usando precisamente como arma estratégica la “ambición” de los países en vías de desarrollo por alcanzar a tomar parte de los recursos que se manejarán en el denominado fondo verde.

Resultó paradójico que quienes planteaban avanzar en exigencias mayores para el cumplimiento de los principios de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el cambio climático y buscar un segundo período de compromiso del Protocolo de Kyoto más ambicioso, sucumbieron ante los intereses económicos. La verdad es que,  finalmente, más allá de creer o pensar que el proceso del multilateralismo volvió a revivir en Cancún, lo que en realidad se pudo vislumbrar es que los intereses de unos y otros primaron por encima de todo.

Se puede entender que los países desarrollados mantengan posiciones minimalistas para reducción de emisiones, siempre lo hicieron así, siempre sacaron ventaja de las emisiones históricas en detrimento del planeta y seguirán buscando ventajas comparativas; pero lo que no se entiende es cual la razón de los países denominados No Anexo I (en vías de desarrollo) para aceptar el acuerdo. Queda muy claro que a los países petroleros tampoco les interesa que se den cambios sustantivos a nivel de las emisiones, China prefiere seguir avanzando en su desarrollo económico, al igual que Brasil y la India, para ellos vendrá muy bien recibir recursos adicionales para mejorar posiblemente sus tecnologías aunque eso implique que los Anexo I (desarrollados) sigan en niveles de reducción bajos.

Pero, y los países insulares en vías de desarrollo que están fuertemente afectados por el cambio climático, o los países con niveles altos de vulnerabilidad que están perdiendo importantes recursos por eventos extremos exacerbados por el cambio climático, o aquellos países que están aumentando cada vez el número de damnificados climáticos,  ¿porqué se aferraron a una solución, que no es solución y que por el contrario parecería más bien solamente dar más largas a acciones concretas? Se puede entender que muchos países al ver que los impactos del cambio climático sobrepasan sus presupuestos nacionales debieron optar por la opción de al menos recibir recursos para intentar hacerse más resilientes (con capacidades de respuesta) a los cambios climáticos.

En ese marco, Bolivia mantuvo,  y así se lo  debe reconocer, una posición digna, sin embargo esto no es suficiente ya que en los hechos mantuvo más que todo un lenguaje demasiado estático, sin alternativas de aproximaciones sucesivas que permitan generar mayores compromisos a los países más emisores y atraer hacia sí a los otros actores del juego. No solamente se deben plantear posiciones principistas, sino que se deben trabajar alternativas o movimientos de cintura que permitan alcanzar acuerdos mínimos en una perspectiva mayor.

Hubiera sido importante que nuestro país planteara alternativas, por ejemplo de temporalidad a los niveles de reducción doméstica de gases de efecto invernadero de los países desarrollados o, por el contrario, aceptar que existan mecanismos de mercado, pero cada vez limitados y reducidos, o establecer fondos fuertes que compensen las acciones que puedan desarrollar los grupos indígenas en materia de reducción de la deforestación.

oscar-pazLa alta ambición de Bolivia perdió ante la alta ambición de nuestros aliados en el grupo 77 y China, solamente que se trataban de ambiciones que apuntaban en sentido contrario. Frente a ello los menos ambiciosos en reducciones resultaron ser los beneficiados de éste juego de negociación. 

N. de la R.
Oscar Paz
es profesor; investigador Senior del Instituto de Ingeniería Sanitaria de la Universidad Mayor de San Andrés, La Paz, Bolivia. Master of Sciences en Recursos Hídricos UCL, en Bélgica. Ingeniero Civil  (UMSA, Bolivia). Ex Coordinador General del Programa Nacional de Cambio Climático de Bolivia. Miembro de roster de expertos en Inventarios de emisiones de la Convención de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático.
La fotografía de portada, “El globo de Greempeace en la Cumbre de Cancún”, es propuiedad de la organización ecologista Greempeace.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826