España, 25-09-2016

La “Gran Guerra” del Siglo XXI

Internacional
Editorial Diario El Peso (11/12/2011)la-gran-guerra-del-siglo-xxi
El Presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, modificó el concepto de “guerra preventiva contra el terrorismo” que caracterizó la doctrina de su predecesor, el republicano George W. Bush. Un documento de 52 páginas, resultado de 16 meses de consultas entre las entidades responsables de la defensa y la seguridad nacional del gobierno estadounidense, indica las pautas sobre cómo Estados Unidos debe evaluar y desbaratar las presuntas amenazas en su contra.

Durante la administración de George W. Bush [2001-2009] y bajo el influjo del atentado terrorista contra el World Trade Center, Washington estimó que tenía derecho a adoptar medidas preventivas contra países y grupos presuntamente involucrados en los atentados del 11 de septiembre de 2001.

El distanciamiento de la doctrina de su predecesor, radica en no concebir la lucha contra el terrorismo como una guerra mundial contra una táctica [el terror] o contra una religión [el Islam]. Barack Obama dijo que las acciones que se emprendan apuntarán a “deslegitimar el uso del terrorismo y aislar a aquellos que lo practican”, en este sentido definió la hipótesis de conflicto con más precisión: “Nosotros estamos en guerra con una red específica: Al Qaeda, y los terroristas que la apoyan en sus esfuerzos para atacar a Estados Unidos y a nuestros aliados”.

Sin embargo analistas internacionales advierten que la modificación operada no implica un cambio de posición en aspectos cruciales de política militar, sino un cambio de estrategia en la gestión de sus hipótesis de conflicto. Prueba de ello es que la Unión mantiene aún su reserva de emprender acciones militares unilaterales, aunque en principio las condiciones que desatarían una campaña de esta índole, serían más estrictas. Esta circunstancia abona la tesis que sostiene que el siglo XXI comenzó con un retroceso en el Derecho Internacional, para muchos una entelequia sin entidad jurídica o una mera hipótesis de gabinete.

Entre las novedades que contiene el texto, está el concepto de ciberguerra considerado una nueva amenaza para los Estados Unidos y que marcará a la segunda década del siglo XXI.

La ciberguerra o guerra digital ha provocado el desplazamiento de las hostilidades de un conflicto bélico tradicional hacia el ciberespacio y a las tecnologías de la información. Este escenario se convertiría en principal, porque definiría la suerte de lo que ocurre en el escenario convencional. Es un nuevo tipo de conflicto, que podría ser descripto como esquizofrénico, porque la atención estaría centrada en un mundo virtual y las consecuencias devastadoras se producirían en el mundo real.

La guerra informática, ciberguerra o guerra digital asume por lo menos dos modalidades, una estrictamente técnica que apunta a la invasión, alteración o destrucción de sistemas informáticos de las áreas militares [defensa, seguridad, industrias bélicas, investigación, etc.] y de los sistemas financieros y bancarios. La demanda de programas invasivos o defensivos, mantiene a las nuevas unidades militares de criptólogos, criptoanalistas y programadores muy ocupados. Los ataques informáticos, no eran considerados hasta hoy, como actos de guerra o ataques armados, realidad que será diferente a partir de ahora.

La otra modalidad que asume la guerra digital se da en un campo de batalla virtual, al igual que el anterior pero no inaccesible sino todo lo contrario con un alto grado de visibilidad: las redes sociales, internet, los blogs, los diarios digitales, etc.

Esta batalla se libra en un escenario que cruza información y contra información y tiene como finalidad, manipular la opinión pública u orientarla en algún sentido. Miles de pequeñas batallas ideológicas entre blogueros, páginas alternativas y diarios tradicionales ejemplifican esta nueva realidad.

En este contexto las redes sociales y el internet en general también son una fuente inagotable de datos útiles, el espacio invadido por los nuevos comandos cibernéticos es el de la vida privada de la población, tal como lo explica el artículo publicado en “Diario El Peso” titulado ´El Gran Dictador´.

Otra consecuencia de esta nueva hipótesis de conflicto, es la pérdida progresiva de control de los mandos tradicionales, militares y políticos, a favor de una elite tecnocrática que, a medida que se hacen más inaccesibles y sutiles las nuevas herramientas analíticas y de gestión informática, estas elites se convierten en actores indispensables en el nuevo teatro de operaciones, con una creciente influencia en la mesa chica de las decisiones estratégicas.

Otra cuestión delicada en la agenda de seguridad de los Estados Unidos es la economía, que ha sufrido cuando asumió Barack Obama en 2008, la crisis más severa desde los años 30, en este sentido la Casa Blanca propone como objetivo volver a la senda del crecimiento económico pero por un “camino fiscalmente sostenible y reduciendo la dependencia del abastecimiento petrolero del exterior”.

La secretaria de Estado, Hillary Clinton, al tratar el tema económico en la nueva estrategia de seguridad nacional, dijo que los problemas generados por el gasto excesivo del gobierno estadounidense constituyen una amenaza a largo plazo para la influencia política de Washington en el mundo. Esto abre un impensado frente interno, hoy expresado por los “indignados de Wall Street” y reprimido con energía en las últimas manifestaciones.

X-51A Waverider

X-51A Waverider

Irán y Corea del Norte, enfrentados con Estados Unidos por sus presuntos intentos de poseer armas atómicas, también integran la agenda de seguridad de la Casa Blanca, que analiza esta cuestión evaluando el rol de su aliado Israel, que tiene una visión radicalizada del conflicto y propone lisa y llanamente un “ataque preventivo” contra Irán, país al que considera hostil y peligroso para su seguridad.

¿Qué respuesta ha dado Estados Unidos a esta problemática? El anuncio de un misil hipersónico que podría alcanzar un objetivo en cualquier parte del mundo en sólo 30 minutos. Este Proyecto del Ejército de los Estados Unidos [AHW] es parte del programa “Ataque Global Inmediato“.

El misil, viajaría a una velocidad que supera cinco veces la del sonido. Según ha informado la prensa, el artefacto se lanzó desde Hawai y se habría desplazado hacia el sur oeste hasta llegar a su objetivo en el atolón de Kwajalein en las Islas Marshall, a unos 2.500 kilómetros de distancia.

La prueba se habría hecho durante un vuelo sobre el océano Pacífico, cerca de Hawai, a 15.000 metros de altitud. Según los partes de prensa el proyectil fue transportado por un avión B-52 modificado para el caso y desde esta nave fue disparado. El vuelo de prueba del X-51A Waverider duró más de 200 segundos, cuando el récord hipersónico con un motor tipo scramjet [estatorreactor de combustión supersónica] era de 12 segundos, obtenido por el X-43 de la Agencia Nacional Aeroespacial [NASA], un avión experimental no tripulado. Si esta información es verídica, Estados Unidos ya no tiene necesidad de solicitar permiso para estacionar misiles en el extranjero.

El cóctel explosivo formado por la fragilidad informática de todos los sistemas de seguridad, la crisis económica que condiciona la disponibilidad de fondos para defensa y que provoca un gran descontento interno en los Estados Unidos, la tensión “comercial” entre China y los Estados Unidos, la proliferación nuclear provocada por la disgregación de la Unión Soviética, los conflictos entre las dos Coreas, la enemistad manifiesta entre dos “probables” potencias nucleares inestables como Irán e Israel, la escasez de recursos naturales como el agua, la crisis económica de Europa, el hambre mundial de la mitad de la población del globo y la inestabilidad política de los países que poseen las mayores cuencas petrolíferas y gasíferas del mundo, transforma a los tiempos actuales en los más peligrosos desde la crisis de los misiles en Cuba en los años 60.

David Rockefeller sostiene la tesis de que, un mundo con 7.000 millones de habitantes no es sustentable, sobrarían según él, 3.000 millones. Por último, cabe recordar que grandes crisis económicas y políticas precedieron a las dos grandes guerras del siglo XX ¿Estaremos en los preludios de la “Gran Guerra” del siglo XXI?

N. de la R.
Este artículo se publica con la autorización del tDiario El Peso.

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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826