Villarejo convenció a la dictadura de Guinea de que tendría el apoyo de Margallo

José Manuel García-Margallo.

España/Guinea Ecuatorial
Espacios Europeos (18/3/2019)
El exministro de Asuntos Exteriores en 2012 desmonta las conclusiones del trabajo por el que Villarejo percibió 5,3 millones de euros del país africano: «No le conozco y dudo de que mi jefe de gabinete le encargara nada»

Analista en asuntos exteriores con importantes conexiones en el Gobierno de Mariano Rajoy. Así se presentaba el excomisario José Manuel Villarejo ante sus clientes de la dictadura de Guinea Ecuatorial, a quienes convenció de que el ministro José Manuel García-Margallo apoyaría al primogénito del actual dictador, Teodoro Nguema Obiang, alias Teodorín, como nuevo presidente de la antigua colonia española.

El ex alto mando mostró a los dirigentes africanos su intención de lograr un acercamiento, «al nivel máximo institucional del Gobierno de España con el círculo próximo a Teodorín: Acordándose mutuamente un calendario de encuentros previstos para el otoño próximo, esto es, a partir de octubre» de 2012.

En una grabación, cuya fecha no puede determinar la Policía, Villarejo anuncia a Francisco Menéndez Rubio (el intermediario que encargó el trabajo en nombre de Teodorín) que su intención era «conseguir el apoyo del Gobierno de España». Ante lo que su interlocutor contesta de forma escueta: «Eso es. Eso, eso…».

«Esa es la labor que llevamos, que llevamos calladita», prosigue el excomisario en el audio, a cuya transcripción ha tenido acceso Vozpópuli. «En el momento que yo consiga que el ministro de Asuntos Exteriores nos crea y diga, estos tíos nos interesan más, y que no que venga el hermano pequeño… A partir de ahí conseguiremos despegarle la hostia porque además de nuestras armas, tendremos un par de portaaviones por lo menos detrás», añade el principal investigado del caso Tándem.

En su declaración tras ser arrestado en noviembre de 2017, Villarejo llegó a asegurar a la juez Carmen Lamela que él había aceptado el encargo de Guinea Ecuatorial en nombre del Centro Nacional de Inteligencia (CNI). Dijo, incluso, que había mantenido una reunión con el entonces jefe de gabinete de García-Margallo, quién le había ordenado un informe sobre la conveniencia de apostar por Teodorín como sucesor de su padre.

No le conoce
Vozpópuli ha conversado con García-Margallo, quien califica estas maniobras de Villarejo con sus clientes como «un cuento chino». El ex titular de Asuntos Exteriores niega haber conocido al excomisario y rechaza haberle reclamado un trabajo. «No le conozco y dudo de que mi jefe de gabinete le encargara nada. No sé nada de ese informe», ha dicho de forma categórica.

El 7 de marzo de 2012, el excomisario grabó una de sus conversaciones. Es esta, participaron Rafael Redondo (su socio en la empresa Cenyt) y el empresario Francisco Menéndez Rubio (uno de sus clientes). Este último había encargado al exagente un trabajo de inteligencia y un dossier personal que se iba a utilizar en el ámbito de luchas políticas de Guinea Ecuatorial.

En concreto, los clientes pretendían «desprestigiar» la figura de Gabriel Mbega, unos de los hijos del dictador de Guinea Ecuatorial, al que se le considera como el gran rival de Teodorín. Villarejo se refiere a él en el informe como «líder» y le trata como «cliente».

Orgías con chicas
En uno de sus informes, el excomisario asegura que en 2005, tras firmar un contrato petrolero, Gabriel Mbega «pasó varios días en Marruecos, pagando en efectivo fuertes sumas en dólares y euros, tanto en fiestas como en gastos de hotel, según fuentes fiables de dicho país que apuntó también orgías con numerosas chicas, todos los días».

Así, Villarejo trata de convencer a sus clientes de que su oponente y sus aliados estaban realizando una campaña contra Teodorín en los medios de comunicación a nivel europeo. Según el comisario jubilado, lo hacían con un presupuesto que sobrepasaba los 75 millones de euros.

Este trabajo se elaboró, según la Fiscalía Anticorrupción, utilizando información de carácter confidencial a la que el presidente del Grupo Cenyt, que era el propio Villarejo, accedía por medios propios de su condición policial o con la ayuda de colaboradores.

Cándido Nsué
En esa entrevista de marzo de 2012, según explica la Unidad de Asuntos Internos de la Policía, se evidencia que el entonces director general de la empresa nacional de Guinea del Petróleo (Gepetrol), Cándido Nsué Okomo, es la persona que encarga el trabajo al excomisario español.

Nsué Okomo, persona del entorno de Teodorín, utiliza como intermediario del encargo a su sobrino Crispin Edu Tomo Maye (alias Billy) y al empresario Francisco Menéndez Rubio, quien habla directamente con Villarejo.

La finalidad del trabajo, según explica la Policía en un informe que analiza las conversaciones grabadas por Villarejo, era someter a una «exhaustiva investigación» a Gabriel Mbega, otro de los hijos del dictador de Guinea Ecuatorial.

Éste es considerado como el gran rival de Teodorín para suceder a su padre al frente de la dictadura.

Los seguimientos
En una de las conversaciones grabadas, el propio Villarejo manifiesta su intención de «empezar con los móviles y con los vehículos». Y anuncia que harán todo lo que les sirva para que si están siguiendo a Gabriel Mbega al aeropuerto, «saber que va a ahí».

Sin embargo, otra grabación resalta que los clientes guineanos estaban impacientes y preocupados por dos informaciones publicadas en El País y El Mundo que parecían favorecer a Mbega, en detrimento de Teodorín. Por eso, el clan de Villarejo se comprometió a hacer una primera «prueba de fuerza» con la intención de «debilitar la imagen de Gabriel Mbega».

En sus conversaciones, Villarejo pone de relieve su capacidad de analista económico internacional, e incluso califica como «prepotente» la actitud de un directivo de Repsol. «Dialogan sobre el papel de Repsol en la zona de Guinea y de la importancia política para el Ministerio de Asuntos Exteriores conseguir que Repsol vuelva a Guinea», completa en su informe la Policía.

«La pasta de Gabriel»
En la misma conversación, el excomisario expresa a su cliente cuáles son sus objetivos: conseguir «el apoyo del Gobierno»; proseguir con las investigaciones sobre las cuentas para «localizar el lugar dónde está la pasta de Gabriel Mbega»; y tratar de parar las informaciones publicadas sobre las cuentas de Teodoro Obiang en el extranjero.

Para ello, Villarejo convence al empresario que hizo de intermediario con la dictadura guineana de que «España pueda interceder ante tan gratuito ataque a la soberanía de un país, como el sufrido por el Gobierno de la república usando la respetable figura de Teodoro Obiang».

Villarejo, quien asegura que si la Policía española investiga a sus clientes se enteraría, pide a su interlocutor datos privados de Gabriel Mbega. «En concreto le solicitan matrículas de los vehículos que utilice y números de teléfono que emplee en España, con los que obtiene valiosa información procedente de las bases de datos policiales y de la conservación de datos a que vienen obligadas las diferentes compañías telefónicas», completan los agentes en su informe.

En este sentido, el excomisario también alertó al entorno de Teodorín de la existencia de una investigación sobre él por parte de los servicios secretos franceses, y que antiguos antiguos miembros del CNI español, antes Cesid, colaboraban con Gabriel Mbega para ocultar sus bienes, propiedades y cuentas bancarias en el extranjero.

Fuente: Vozpopuli.





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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