“Es duro ver ahora que hace apenas un año PP y Cs rechazaron nuestra ley para mejorar las residencias de mayores”

.Elena Sevillano de las Heras

España
Raúl Peña Mateo (11/6/2020)
Elena Sevillano de las Heras es una mujer que ha tenido que derribar a golpes barreras y muros de cemento para trabajar en el cuerpo de Bomberos de la comunidad de Madrid. Continuando así la saga familiar de Padre y hermanos Bomberos.

Elena Sevillano de las Heras, funcionaria del cuerpo de Bomberos de la Comunidad de Madrid, en CECOP (Central de Coordinación Operativa) desde donde estos tiempos de pandemia se intenta que lo importante no ofusque lo urgente y que los medios a disposición abarquen a toda la población de la Comunidad de Madrid. Diputada en la X legislatura de la Asamblea de Madrid y licenciada en CC Ambientales en la UAM.

Pregunta obligatoria en estos tiempos ¿Cómo lleva el confinamiento?
Pienso que bastante bien, echo de menos el contacto cercano y una terraza o un balcón, vivo en un interior de 40 metros. Pero creo que para las personas que en la práctica nos afecta casi únicamente en cuanto a permanecer sin salir salvo para lo imprescindible, nos puede venir hasta bien parar la vorágine. Tener tiempo para reflexionar y valorar lo que de verdad es importante etc. Aunque intento no olvidar, reivindicar y arrimar el hombro en lo que puedo, a personas que están en peores condiciones. Que además se ven agravadas con esta situación, como las víctimas de violencia machista por ejemplo. O las personas hacinadas en los CIES o campos de refugiados, o quien no tiene si quiera un lugar dónde confinarse, o que se ha quedado sin salario y con deudas a fin de mes.

¿Cómo se prepara uno para estar a la altura y lidiar con algo así? ¿Se siente usted preparada?
Si hablamos de forma genérica en el Cuerpo de Bomberos quizá estemos algo mejor preparados porque tenemos asimilada la importancia de la prevención, la seguridad y salud laboral. O incluso si quieres más conceptualmente, estamos entrenados para atender emergencias, por lo que nos resulta natural priorizar lo realmente importante, dejando lo accesorio a un lado para analizar después. Pero realmente para una pandemia mundial no estaba nadie preparado. A pesar de que se lleva muchos años sabiendo que tarde o temprano llegaría, no se optó por prepararse para un futuro tan poco tangible. Así que se va aprendiendo sobre la marcha lo mejor que se puede. Toca construir el barco a la vez que se navega y confiar en la inteligencia colectiva.

Quizá justo eso sea para lo que menos preparados estamos, asimilar nuestra interdependencia es difícil al estar empapados de una cultura individualista que ahora se demuestra inútil para proteger la salud pública y por tanto la propia.

¿Les está resultando muy duro desarrollar su labor con normalidad en estas circunstancias?
No especialmente, hemos adaptado las medidas de seguridad a las circunstancias, tenemos que sacar vehículos adicionales para poder mantener la distancia de seguridad, o cosas así. Quizá lo peor es no tener test para poder saber que riesgos corren las familias, aunque entendemos que lo primero son los sanitarios, o quien trabaja con personas mayores. Incluso las intervenciones más propias de bomberos como accidentes de tráfico, búsquedas de montaña, incendios de pasto o forestales, han disminuido en la fase más cerrada del confinamiento. Aunque realizamos otras tareas nuevas como la desinfección de residencias o vehículos sanitarios, retirada de cadáveres, etc.

 ¿Qué está siendo lo más difícil?
Para mí lo más duro de esta situación, tanto laboral como personalmente son las situaciones que nos hemos encontrado las residencias de personas mayores.

¿Puede explicarnos un poco más a que se refiere?
Creo que se ha empezado a actuar con al menos 15 días de retraso y no se ha procedido a la medicalización real y efectiva. Ambas cosas, calculo, hubiesen salvado muchas vidas. Hemos visto desde la central, y nuestros compañeros lo han corroborado in situ, como un escasísimo personal tanto sanitario como no, estaba realmente desesperado intentando atender a las personas con toda la voluntad del mundo, pero sin medios, ni protección en algunas situaciones rayanas con lo dantesco.

¿Tienen medios suficientes para poder llevar a cabo su importantísima tarea? ¿Si tuviera que pedir, que es lo más importante de lo que carecen que más decididamente les ayudaría a ustedes y por extensión a toda la población de la Comunidad de Madrid?
Si entro en profundidad en esta pregunta no dejaría hueco para más. Por resumir, en la propia central de coordinación lo más problemático es la falta de plantilla y la situación en el propio centro de trabajo, que queda muy lejos de ser adecuado para desarrollar nuestra labor en condiciones óptimas. A lo que añadimos que en estas circunstancias siendo un trabajo muy específico, en mi opinión se deberían haber establecido mecanismos para no arriesgar a todo el personal de forma simultánea. Hicimos propuestas al respecto y no se nos escuchó. En cuanto al resto del Cuerpo también es la falta de plantilla lo más acuciante, no obstante también creo que una mejor gestión de los recursos existentes nos haría más eficaces.

¿Se están quedando pues emergencias sin atender? ¿Cómo se prioriza en estos casos que en muchas ocasiones son de vida o muerte?
No por nuestra parte, pero si hemos visto a las y los compañeros de M-112 y de SUMMA-112 pasarlo muy mal y denunciar estos hechos. Durante las dos o tres semanas con mayor número de casos el cuello de botella que se produce en la atención sanitaria madrileña todos los años con la epidemia de gripe habitual, se ha visto totalmente desbordado. En mi opinión hay algunos problemas estructurales que provocan ese cuello de botella, como la no separación de la urgencia y la emergencia, pero también otros concretos del momento que con algunas modificaciones adaptativas se podían haber gestionado mejor. Creo que es muy importante analizar y tomar nota hacia el futuro. Del mismo modo el desmantelamiento de IFEMA me parece prematuro.

En cuanto a la priorización en caso de vida o muerte. Afortunadamente estamos en un país, a pesar de algunos, con sanidad pública y universal, y los criterios si acaso ha habido u hubiese que hacerlo serían criterios clínicos y no atenderían, aunque siempre afectan, a la categorización socioeconómica en la que se divide a las personas en otros países. Como EEUU dónde la gente de partida ya está dividida en personas con seguro, sin seguro o no asegurables.

Fue usted diputada de la Asamblea de Madrid y portavoz en la comisión de Presidencia Justicia e Interior durante los últimos cuatro años. A toro pasado siempre parece fácil decirlo pero, ¿destaca por encima de otras alguna ley o leyes concretas que no fueran aprobadas que estarían ayudando en esta situación actual?
Desde luego todas aquellas planteadas para la mejora de la calidad de la sanidad pública. Desde todos los intentos de recuperación de los empleos perdidos en la anterior crisis, a las dotaciones presupuestarias para paliar la descapitalización de la sanidad pública, que de forma efectiva se lleva ejecutando al menos la última década. En nuestro grupo parlamentario había dos médicas que hicieron un trabajo excepcional, que lamentablemente en pocas ocasiones marcó la política del Gobierno.

Pero si me quedo con una en especial. Hace apenas un año que se presentó por parte de nuestro compañero Raúl Camargo, (hoy en su puesto de técnico en la Consejería de Políticas Sociales, Familia, Igualdad y Natalidad) un proyecto de Ley sobre residencias, cuyo objetivo fundamental era obligar a subir las ratios de personal de atención directa, porque ya eran manifiestamente insuficientes, en un modelo con un 88% de las residencias madrileñas en gestión privada. Algunas incluso en manos de fondos buitres. Además, se da la circunstancia de que estábamos a un solo escaño de diferencia entre los bloques y en un inicio CS manifestó que iba a votar positivamente y finalmente se echó atrás. Saber ahora que las residencias podrían haberse enfrentado a esta situación en mejores condiciones se hace duro.

Alonso, Pordomingo, Sevillano, Morilla y López, en la Tertulia Espacios Europeos (Fito archivo).

¿Cómo ve actualmente tanto al Gobierno de la Comunidad de Madrid como a la oposición?
Al Gobierno le veo cosas positivas y negativas como a todos, pero desviando o intentando desviar la atención sobre sus responsabilidades al Estado como si no hubiesen estado gobernando esta Comunidad durante los últimos 25 años. Y a la oposición sinceramente casi no la veo y me preocupa. Estoy segura de que hacen un trabajo ingente, que me parece que no llega a la gente que no está muy politizada. Tampoco veo en estos momentos capacidad para contrarrestar a una derecha en demasiadas ocasiones reaccionaria y desatada. Por ejemplo veo que es el Alcalde de Madrid en lugar de la oposición, simplemente con no mantener esa actitud tan nociva, quien capitaliza cada “salida de tiesto” de Isabel Ayuso. Siendo sin embargo, y mientras niega los recortes, tan responsable como ella de empujar y participar de las políticas del expolio de lo público de que han efectuado los Gobiernos de su partido todos estos años.

¿Qué sectores económicos, sociales, productivos….cree que están sufriendo y van a sufrir más el impacto de la crisis? ¿Dónde deberían de focalizarse las ayudas?
Todos los sectores se van a ver afectados, pero creo que todo lo relacionado con el comercio, turismo y la hostelería. La situación para este sector se va a alargar más en el tiempo, siendo además nuestra economía muy dependiente del mismo. Y sin duda los segmentos más vulnerables de la economía, pymes, autónomos, el sector primario que está en una situación límite previa, y por supuesto, trabajadores precarizados y en particular las mujeres que ocupan la parte más baja en todos los sectores, tienen la peor parte.

No soy experta en economía, pero me parece evidente que el capitalismo descontrolado que se ha convertido en la economía del 1%, nos deja en una posición tremendamente débil para afrontar esta pandemia, ojalá por lo menos está situación nos ayude a entender como sociedad, lo que ya pedíamos en el 15M cuando reclamábamos que la vida no puede ser mercancía en manos los mercados. A eso nos hemos referido siempre con devolver la vida al centro de la política y la economía.

En el mismo sentido, desde luego creo que las ayudas esta vez deberían focalizarse en la base. Al tiempo que se regulan y dejan atrás excesos como los de las eléctricas, o el porcentaje de salario que se dedica a la vivienda en este país. Ya tenemos el resultado de hacerlo al revés. En la crisis anterior hemos rescatado entidades privadas como la banca sin obligarla siquiera a abrir crédito o parar los desahucios. No solo ha sido injusto, si no tremendamente ineficaz. Resulta un poco esquizofrénico oír a la vez a gente tan poco sospechosa de chavista, como de Guindos, Merkel o el Financial Times, abogar por la necesidad de recuperar poder del Estado frente al mercado. Y a la vez a gente o instituciones como la Iglesia en nuestro país (que no el Papa Francisco) declararse contra los 5.500 millones de € del ingreso mínimo vital para gente sin recursos, cuando 60.000 millones de € del rescate a la banca se han ido a un saco sin fondo.

Creo que de esta crisis podríamos aprender muchas cosas, entre otras que la desigualdad también es un problema de salud pública y que no dejar a nadie atrás no es cuestión de caridad, si no de inteligencia e interés colectivo para mejorar nuestra resiliencia hacia el futuro.

¿Tiene intención de volver a involucrarse en la política institucional en el futuro? ¿Por qué?
A priori no, aunque acostumbro a no decir “de esta agua no beberé”. Creo que todos los trabajos merecen tiempo, energía y disposición para hacerlo lo mejor posible. Eso he intentado en la política institucional y en la de partido de forma muy intensa, al menos los últimos seis años. Y aunque creo que la política no se abandona, si no que se ejerce desde el lugar en el que estés, el ciclo político ha cambiado y de algún modo yo he cambiado de etapa con él. Ahora intento concentrarme y dedicarle tiempo al servicio público en el que trabajo.

Haciendo un ejercicio de imaginación, cuando esta crisis sea historia, ¿Cree que va a cambiar a la sociedad y nuestra manera de relacionarnos de forma sustancial? ¿Desearía usted que lo hiciera?

Creo que es inevitable que cambiemos, lo que no tengo claro es si a mejor, que es lo que deseo con todas mis fuerzas. Creo hay dos tendencias en pugna, una que pretende recuperar la “normalidad anterior” y volver al pasado ignorando que estábamos en una situación terminal. Una especie de “sálvese quien pueda, en cuanto me haya salvado yo con mis bolsillos llenos” (lógicamente estos son los privilegiados del Titanic) en una posición destructiva para la mayoría. Se ha visto claramente en las negociaciones de la UE, donde algunos se niegan a una reconstrucción en conjunto que pone claramente en peligro el propio futuro de la unión.  Y otra que se abre a pesar de todo lo negativo de esta crisis, como una oportunidad única para cambiar un comportamiento socieconómico irracional y pernicioso. Creo que se hace manifiesta la necesidad de recuperar el sentido y la conciencia de ser un colectivo en el que inter-dependemos unos de otros. Recordar que hemos sobrevivido y llegado hasta aquí cooperando y que es así como debemos afrontar también esta situación y el futuro. Es hora de entender que no somos “un otro” respecto a la naturaleza y que la salud del planeta es nuestra salud, y si la destruimos nos destruimos.

Eso me recuerda su licenciatura en CC Ambientales ¿Cómo ve esta situación desde esa perspectiva?
Pues por expresarlo de alguna manera, creo que si la naturaleza fuese un ser consciente, quizá nos hubiese enviado este virus para pararnos y sacarnos de una dinámica de autodestrucción. Resulta que estamos tomando medidas drásticas, que debíamos haber tomado de forma gradual, por la emergencia climática. Así que creo que si o si deberíamos salir de esta, con un nuevo trato verde o “green deal” que contemple modificaciones sustanciales en la movilidad o el comercio, planes de retorno sostenible a las zonas rurales y una economía circular descarbonizada y mucho más racional, que respete el equilibro de los ecosistemas.  En el que dejemos atrás la “normalidad” de las inundaciones devastadoras o los incendios en el Amazonas o Australia, de animales con los aparatos digestivos llenos de plástico, o una pérdida exponencial de biodiversidad, que por su parte se ha demostrado que está directamente relacionada con la zoonosis y que si no cambiamos de actitud traerá más.

Así que me parece que se hace aún más evidente ahora que debemos y podemos modificar este comportamiento expoliador y parasitario respecto al planeta, a las otras y a nuestra propia especie. Si seguimos intentando progresar al margen de la salud del planeta lo haremos también al margen de nuestra propia salud y el ecodicio al que hemos llevado al planeta en el último siglo y medio se verá aún más acelerado.

Raúl Peña.

Y ya para terminar y si me lo permite incluyendo lo personal ¿Qué es lo que más le ha sorprendido e impactado de esta crisis sanitaria económica y social en lo negativo?  ¿Y en lo positivo?
Pues a nivel general, en lo negativo creo que una de las peores cosas es no poder acompañar a los seres queridos en su fallecimiento. Y a nivel más cercano, quizá ver algunas personas que considero inteligentes, sensibles y capaces, caer en la trampa de la equidistancia entre los errores, imprevisiones o incapacidades de algunos de nuestros dirigentes y la catadura moral de quienes ante esta situación priman, por ejemplo con los bulos o la desinformación, su interés partidista, económico, autoritario y destructivo por encima de todo.

Y en lo positivo a nivel general, la impresionante capacidad de recuperación de la naturaleza, y a otro nivel la recolocación en la escala de valores, que ojalá se tradujera también en condiciones laborales, de los héroes y las heroínas de esta crisis. Sanitarios, limpiadoras, cuidadoras, cajeras, transportistas, barrenderos, las y los migrantes que recogen nuestras cosechas, sindicalistas, que también se están dejando las horas para hacer llegar a las manos de la gente una legislación que cambia al día. etc. Y por supuesto, la creatividad, la generosidad y la solidaridad inteligente que surge entre quienes tejen redes y aportan para que salgamos de esta sin dejar a nadie atrás.

Nota:
Todas las opiniones de esta entrevista son estrictamente personales y no representan a ninguna de las instituciones citadas o en las que trabaja o trabajo doña Elena Sevillano.





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Editor y Director: Eugenio Pordomingo Pérez. Editado en Madrid. ISSN 2444-8826

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