Lo que Francia y España le niegan, Qatar se lo da.

Mi Columna
Eugenio Pordomingo (1/6/2021)
La dictadura de Teodoro Obiang Nguema y familia, no solo se centra en mantener controlado el interior del país; le preocupa, y mucho, la diáspora. Como cualquier dictadura que se precie tiene sus tentáculos, su servicio exterior de seguridad e información, que en este caso se denomina Seguridad Exterior, cuyo objetivo más importante es “controlar” a los opositores que viven en España, Francia y países de África Central. A veces ese control abarca algo más.

La oposición guineana siempre ha estado alerta y pendiente de los movimientos de los miembros y “asalariados” de la Seguridad Exterior del gobierno guineano, que es algo así como una brigada especial dedicada a conocer qué hacen, dónde viven y a qué se dedican los opositores guineanos. Sin dejar de lado a cualquiera que se muestre crítico con el régimen.

Otro objetivo de la Seguridad Exterior, no menos importante, es “introducir” a sus miembros en las organizaciones opositoras con la finalidad de obtener información o, si los agentes son medianamente espabilados, tratar de alterar la marcha del partido o asociación donde ejercen su labor de espionaje. En otros casos, la Seguridad Exterior se aprovecha de las “necesidades” y “debilidades” de algunos opositores para tentarles con ofertas de un trabajo remunerado como confidente o informante. En algunos casos esa labor de captación se centra en ofrecer cargos político/administrativos en el país. El final de los que caen en esa trampa suele ser letal. Hay excepciones, pero son menos.

El jefe de ese organismo es Carmelo Ovono Obiang, hijo del dictador, que ostenta el cargo de Secretario de Estado de la Seguridad Exterior, que al parecer tiene residencia en España (donde viven su madre y alguno de sus hijos). La sierra madrileña es un buen lugar para acoger a miembros del régimen, la mayoría de ellos familiares de Teodoro Obiang Nguema. Y es que el dictador -hay que reconocerlo-, es magnánimo, bondadoso y tolerante con la familia. Todos ellos se han hecho millonarios, y todos gozan de las mieles del poder, con cargos en el gobierno o en empresas estatales. Para lograr esas regalías no hace falta título alguno, ni tener que pasar los sudores y tribulaciones de selección, simplemente basta con ser familiar del dictador.

El secretario de Estado para la Seguridad Exterior, Carmelo Ovono Obiang, ha estado por Madrid hace pocos días para ver el estado de sus propiedades inmobiliarias y a su familia, estancia que habrá aprovechado para otros menesteres propios del cargo.

Hay que recordar que Carmelo Ovono Obiang figura en la relación de “personalidades” del régimen que el MLGEIIIR (Movimiento para la Liberación de Guinea Ecuatorial III República) entregó en el Congreso de los Diputados de España, en carta fechada el 27 de julio de 2020, en la que solicitan la “aplicación de sanciones a personas involucradas en violación de los Derechos Humanos, corrupción, “degradación del Estado de derecho” y represión de la democracia en el régimen dictatorial de Teodoro Obiang Nguema”.

Obiang con los «líderes» de la Coalición Democrática

Carmelo Ovono Obiang fue el primer jefe de las Fuerzas Especiales, ubicadas en el ahora destruido Cuartel Militar de Nkoantoma en Bata, a causa de las explosiones del 7 de marzo de este año. En ese destino o cargo, Ovono Obiang dejó serias muestras de sus métodos violentos. El recuerdo que de él tienen los habitantes de esa zona es terrible y difícil de olvidar.

No estaría de más que los opositores y activistas guineanos cuiden los pasos que dan, y ante cualquier atisbo de la “acción” de la Seguridad Exterior lo pongan en conocimiento de la Policía Nacional o Guardia Civil. Es una recomendación que nos hacen amigos expertos en esas materias.

Los rebeldes del Chad y Guinea Ecuatorial
La muerte de Idriss Deby, presidente del Chad, ha puesto en tensión al presidente guineano Teodoro Obiang Nguema. Y no es que el dictador guineano se sienta demasiado apesadumbrado por la muerte de Deby, sino que atisba que los rebeldes chadianos pudieran llegar al poder en su país  y exigir la liberación de más de 80 conciudadanos suyos que se encuentran presos en Guinea Ecuatorial.

Algo inexplicable en la muerte del presidente Idriss Déby, es lo que aconteció cuando raudo acudió a “animar” a sus soldados cuando éstos se encontraban en plena batalla contra los rebeldes en la provincia de Kanem, centro oeste de Chad. Los hechos tuvieron lugar el pasado 19 de abril. A pesar de las informaciones oficiales, todo parece haber estado preparado para acabar con la vida del presidente Déby.

Herido de gravedad fue trasladado a Yamena, donde murió el 20 de abril. Otras fuentes afirman que llegó ya cadáver. El objetivo había sido cumplido.

Con urgencia –todo apunta a que estaba preparado-, el poder chadiano (familia Déby, Ejército y Francia) crearon un Consejo Militar de Transición (CMT), presidido por el hijo del fallecido, en el que participan los generales de más confianza, pero hasta el momento no parece haber logrado calmar las ansias de democracia y libertad de la población. Para añadir más leña al fuego, los enfrentamientos entre los familiares del fallecido presidente no ayudan a apaciguar la situación como tampoco contribuye a ello la división existente en el Ejército.

Mahamat Idriss Déby, hijo del fallecido, es ahora el nuevo presidente y “jefe supremo” del Estado Mayor del Ejército del Chad, pero su control sobre el país no es total, ni mucho menos. La propagandista parada militar del Ejército chadiano por las calles de la capital, Yamena, llevada a cabo a los pocos días del fallecimiento del “mariscal” presidente, al objeto de celebrar la presunta derrota de los rebeldes del FACT (Frente para la Alternancia y la Concordia en Chad), tiene más de apariencia que de realidad.  Los rebeldes han manifestado que seguirán la lucha a pesar de esa incipiente victoria gubernamental.

Con celeridad –quizás apoyado por la Unió Africana y El Elíseo- el nuevo presidente chadiano se ha lanzado a propalar las bendiciones del nuevo régimen (en realidad, una prolongación del de su padre, pero más sumiso a la metrópoli), enviando emisarios a todos los países de la CEMAC. Tanto es así, que el sábado 8 de mayo, Teodoro Obiang Nguema, recibió a una delegación de Chad, encabezada por Abdelkerim Idriss, director de Gabinete Civil de la Presidencia, que portaba un mensaje verbal del Presidente del Consejo Militar de Transición de su país, Mahamat Idriss Deby.

A través de esa delegación, Obiang Nguema supo de los mecanismos implantados en Chad para la sucesión presidencial. Nada que envidar a los “mecanismos” impuestos por él para que su hijo, Teodoro Nguema Obiang, le suceda.

Teodoro Nguema Obiang, cuida mucho su persona.

Cómo deben estar las cosas en Chad, para que el nuevo “mariscal” del país, se vea obligado a decir que le “gustaría reiterar firmemente que el Consejo Militar de Transición (CMT) no está aquí para confiscar el poder ni para eternizarse, como alguno dice”. Pura fraseología que oculta sus verdaderas intenciones de acuerdo con el programa que le han elaborado.

Pero la realidad se impone, y es que en Yamena, capital de Chad, se han producido nuevas protestas contra la junta militar de transición. La dureza de la represión ha causada varios muertos desde que se conoció el fallecimiento de Idriss Déby.

Problemas para consolidar la sucesión del dictador
Ante ese incierto panorama –quizás agobiado por lo que se le viene encima-, el dictador Obiang Nguema envió el pasado 18 de mayo una delegación a Chad, presidida por su ministro de Asuntos Exteriores, Simeón Oyono Esono Angue, para entrevistarse con el presidente de la junta militar. El objetivo oficial era tratar asuntos de cooperación, pero el fondo es otro: manifestarle a Mahamat Idriss Déby su apoyo al golpe militar. No obstante, algo me dice que el verdadero objetivo de Obiang es asegurarse que los rebeldes no vayan a por él.

Es evidente la preocupación de Obiang Nguema por la inestabilidad en Chad, sobre todo por la posibilidad de que los rebeldes se hagan con el poder. Para tratar de evitar eventualidades, Obiang dio instrucciones a su embajador en Bruselas, Carmelo Nvono-Ncá, para que se pusiera en contacto con su homólogo chadiano en la UE, Mahamat Mamadou Addy, al que animó a colaborar para “reforzar las instituciones de África central ante los desafíos externos” y a trabajar conjuntamente para “anticiparse a las adversidades y desafíos de la región de África Central”.

Sin duda, Obiang Nguema teme que lo sucedido en Chad pueda trasladarse a Guinea Ecuatorial. Y no nos referimos, en concreto a la muerte de Idriss Déby, de la que todavía hay muchas dudas acerca de la autoría, sino al contagio de la inestabilidad y el ansia de cambio.

El presidente Déby accedió al poder el 1 de diciembre de 1990 tras un golpe de Estado, desde entonces ha gobernado con mano de hierro -aunque con apariencia democrática- uno de los países más pobres del mundo, pero con uno de los mejores ejércitos de África. Su dependencia de París ha sido la nota más característica del hasta ahora régimen chadiano. Ninguna duda de que el nuevo “mariscal” cambie la posición, más bien al contrario.

En los últimos tiempos, el difunto Déby no era un aliado cómodo para Francia, que veía como su influencia en la zona podía comenzar a resquebrajarse. Posiblemente, esas dudas se las expuso el mismísimo Emmanuel Macron a Déby en la conversación telefónica que mantuvieron días antes de la muerte del dirigente chadiano.

Para complicar la situación en la zona, al parecer ha habido un ataque a cargo de mercenarios rusos –contratistas llaman a los de Estados Unidos- contra un puesto militar de soldados chadiano en la frontera con Centroáfrica. El ministro de AA EE de Chad ha condenado el ataque, afirmando que “no quedará impune”. Los ´contratistas´ rusos apoyan, por supuesto, a los rebeldes del FACT.

Tras el enfrentamiento, que causó la muerte de seis soldados chadianos, los mercenarios rusos se refugiaron en el norte del país centroafricano (RCA), donde militares de Chad, ayudados por fuerzas especiales, BIR, camerunesas, les persiguen. Algunos analistas estiman que ese choque militar puede ser el pretexto para que Francia penetre en Centroáfrica, país en el que posiblemente se enfrenten los intereses rusos y franceses. Es preciso aclarar que algunas agencias de comunicación atribuyen ese ataque a soldados de la RCA, otros como France 24 no mencionan la nacionalidad de los atacantes. Nuestras fuentes nos confirman que han sido mercenarios rusos, con seguridad del Grupo Wagner.

La inestabilidad en la zona pudiera extenderse a Guinea Ecuatorial, situación por la que el dictador Obiang Nguema recaba constante información sobre los conflictos limítrofes.  Y, por si fuera necesario, busca apoyos internacionales más allá de su territorio cercano. De hecho, el domingo 30 de mayo, Obiang y su mujer, Constancia -acompañados por un importante séquito- realizaron una visita de Estado a Qatar, en la que predominó el encuentro que mantuvo con el Emir Tamim Bin Hamad Al Thani. El objetivo de la visita: conseguir inversiones y prestigio mediático. Las dos las necesita con urgencia. Pero la segunda le es imprescindible si quiere que su hijo Teodoro Nguema Obiang, Teodorín, le suceda sin problemas.

¿Competirá Gabriel Mbaga Obiang Lima, ministro de Petróleo de Guinea Ecuatorial con su hermano, entregando dinero a los damnificados?. Foto archivo

Obiang sabe que a Estados Unidos y Francia, no les acaba de gusta la opción sucesoria en ciernes. De los dos países tiene muestras suficientes de que eso es así; y los dos rechazan la opción Teodorín, pero no tienen clara una alternativa. Todo indica que El Elíseo va por delante en esa carrera, como lo demuestra que no invitara a Obiang a la Cumbre sobre Economías Africanas de París, a la que asistieron una veintena de jefes de Estado y de Gobierno africanos y europeos. Y es que Emmanuel Macron busca afanosamente  “su” hombre para Guinea Ecuatorial.

Antes de partir hacia Qatar, Obiang convocó a los “líderes” de los partidos políticos de la satélite Coalición Democrática, el nuevo invento del régimen guineano, para mostrar a Occidente una imagen de “democracia plena”. La nota oficial de ese cónclave fue decir que el objetivo principal era “intercambiar impresiones sobre la programación de los eventos políticos a desarrollarse próximamente en el país”. Nada más incierto, la reunión entre esos “aliados” políticos y su Amo y Señor fue, simplemente, para recibir las consignas e instrucciones pertinentes, además de hacerles entrega del correspondiente “sobre”. Tras esa entrega el ánimo de los asistentes subió de nivel.

Entretanto, el vicepresidente Teodoro Nguema Obiang sigue también las instrucciones que le da su padre, visita cuartes, hace entrega de algún dinero a damnificados por las explosiones del 7M en Bata, se reúne con unos y otros, dando apariencia de gobernar y,  sobre todo, va vengándose de aquellos que piensa le han zaherido alguna vez. Su hermano de padre, el multimillonario Gabriel Mbega Obiang Lima, sigue la estrategia de la serpiente –no es el único-, esperar a que el maná le llegue del Cielo, o que la presa pase cerca, esté a punto y el riesgo de zampársela sea mínimo. Pero eso no resulta en política, sobre todo cuando está en juego la vida de todo un pueblo.

Y, España, ¿qué hace España?